¡Rubia, contame tu historia, distinta de todas!

Para adherir al día del tango, nos pareció oportuno recordar a Osmar “Choli” Óngaro, junto a su hija Adriana, la bella rubia que un día decidió cantar tangos para aplacar la tristeza que la embargaba y mantener vigente el genio creativo de su padre y la musa inspiradora de su hermano, que desde el cielo comparten los días, las emociones y las hermosas “locuritas” de la rubia tanguera. Los recuerdos de su padre, su particular experiencia como cantante, sus claros objetivos, el club de fans, sus sentimientos, en esta síntesis de un encuentro embriagado de nostalgia. Y con una travesura gráfica nos damos el gusto de verla cantar acompañada en fueye por su padre.

Adriana comenzó a cantar en 2008 y su primera maestra fue Marta Greig. “Empecé a cantar porque estaba muy triste. El 4 de abril de 2008 me acerqué a la casa de la señora Marta Grey, donde ni ella ni yo nos conocíamos, llegue en mi bici amarilla y mi rodete habitual, cuando me vio no me dio importancia y me dijo que no tenía lugar. Me imagino mi cara de desilusión pero mi personalidad es de una persona resignada, se dio cuenta y me dijo que volviera el jueves...y el jueves volví”.

Así fue el comienzo de su amor con el canto. Adriana recuerda las primeras palabras de Marta: “Lo primero que me dijo fue ‘¿qué te gustaría cantar?’. Le respondí un tango, un tango fácil, para mí es “Como dos extraños”, cosa que a ella le dio gracia. ‘¿Te parece fácil?, me preguntó?, y se sonrió, pero salió como si siempre hubiéramos cantado juntas. Creo que fue un amor a primera vista, entre su piano y su carisma de docente experimentada. Yo la llamo “Mi maestra”. A los 40 días debute en el TIP. Ella con su magia me llevó de la mano y así arranque”.

La rubia tanguera añade: “mis inquietudes eran muchas y quería más y más, pasé por el conservatorio y tomé clases más de 2 años con el músico Walter Hidalgo que me enseñó algunos yeites y a ubicar la voz”.

“CANTO TANGOS PORQUE LO LLEVO EN LA SANGRE Y PORQUE QUIERO QUE EL NOMBRE DEL CHOLY ONGARO NO SE OLVIDE”
Al preguntarle que siente cuando canta con el peso de un apellido y por todo lo que represento su padre. Se emociona y responde: “Lo que siento al cantar es que mi hermano se mete dentro mío y lo llamo mi “muso inspirador”. Ya no me doy cuenta cómo puedo hacerlo, él me empuja. Sólo quiero que se sepa que canto el tango con orgullo y que lo hago porque lo llevo en la sangre y porque quiero de esta manera que el nombre del Choly Ongaro no se olvide. Yo llevaré la bandera de este apellido que no me pesa porque estoy orgullosa de ser “la hija de”.

Y enseguida agrega, al acariciar un mate que estimula y acompaña el diálogo: “También soy consciente que mi padre fue un gran músico, “el mejor”, y lo que yo hago en el escenario es muy humilde al lado de su grandeza, y que también sé que alguna patada en el traste me daría por elegir algún que otro repertorio”, sonríe y el brillo de sus ojos es inocultable.

TRASCIENDE CON UN CLUB DE FANS
-¿Rubia, que objetivos tenés. No te tienta trascender las fronteras de Pehuajó?. La respuesta no se hace esperar, es espontánea como ella misma: “Mi objetivo sólo es cantarme un tango de vez en cuando, adonde me invitan voy, porque como me dicen los que me conocen, que lo hago con el alma”.

Pero la “rubia tanguera” trasciende lejos, porque tiene el inmenso placer de tener nada menos que un club de fans. A propósito, relata:“El club de fans surgió de Alberto Pascual que como un juego invitó a una Rubia que cantaba tangos, me dio risa y le conteste... así empezó a sumarse gente que me conocía. La primera fans fue Isabel Guajardo por eso es mi presidenta, así se sumaron muchos e hicimos un grupo hermoso, de la mano de Ricardo Bernal, Guillermo Landsiedell, y muchos más.

Cuando llegamos a los 50 fans hicimos el primer encuentro y así vino el segundo y el tercero. Actualmente ya somos 222 los fans, me siento muy querida y protegida por ellos y usamos la página del Facebook para hacer un poco de escuela con las poesías, que yo machaco y machaco para que mas allá que yo cante bien o no, quiero que escuchen y entiendan las letras de estos bellos versos escritos en tiempo de tango”.

“CANTAR ME DA GANAS DE VIVIR”
Sin duda, ese apoyo es incentivo, respaldo, afecto, pero además dice Adriana: “me estimula, ya que mi manera de cantar es muy personal. Creo que tengo un estilo propio, donde me emociona sobremanera, me da ganas de vivir. Cantarme un tango, lo transforme en mi amor. Viva el tango, viva “el Choli” y para que nunca se olviden de él, aquí está ésta Rubia tanguera”.

Hermoso, ¿verdad?. La vida siempre nos da una chance. Y la eternidad de las almas es un don inapreciable, por eso, por encima del duro y sacrificado peregrinar de Adriana, asumido con entereza y valentía, mamá Elsa, el “Choli” y “Pilo”, comparten esas emociones, esas ganas de vivir, ese amor, de la rubia tanguera que va por la vida al compás del dos por cuatro.


Anécdotas de la “rubia tanguera”

“DE PINTA Y EN BICI”
Adriana sostiene que su vida “no siempre fue trágica” y hace uso del buen humor que la caracteriza y “también por la chispa heredada del Choli”. Afirma que al “público le gusta la espontaneidad y todo lo termino contando cuando estoy en escena”.

A propósito, acota que “una tarde de “Domingos en el Museo” tenía que presentarme a las 19 horas, en pleno invierno, y no conseguí remis. Cuando me tocó subir le conté al público. Les dije cómo gustaba estar junto a ustedes, que me hacen tan feliz. Que vestida así y pintada así, me vine en bicicleta, ja, ja, ja. La mayoría que no me conocía no lo creyó, y los demás dijeron “ha echo eso, sin duda”.

“DURA POR CULPA DE UN AGUJERITO”
“Otra tarde cultural que fui a cantar al Barrio Centenario. Esteban Fauret me dijo que ocurrencia vestirse así para estar en medio del campo. Por supuesto que mi vestuario de tanguera y mis tacos altos no podían faltar. Cuando subo y doy la primer nota “Un pedazo de barrio”... mi taco se incrustó adentro de un pequeño agujerito, el único que había en ese escenario y quede desnivelada.

Me lo canté todo así, firme, dura… Y cuando terminé de hacerlo se lo conté al público. Me encanta como festejan mis ocurrencias y siempre me dicen que llevo al escenario una cuota de humor.

Ah, también cuando me halagan en las fotos...’’qué linda y qué linda” y les digo: “muy linda pero bien que me quede solterona”… Es un chiste que nunca dejo de hacerme a mi misma”.


El 3º “ADRIANAZO”

“¿Qué dicen los fans?”

* Isabel Guajardo: “Le diría que siga adelante, tiene mucho más para dar. Como decía el “Guaja” lleva el tango en el cuore. La quiero y admiro. ¡Cada día canta mejor!”
* Ricardo D. Bernal: “Que no se detenga en seguir perfeccionándose en el canto. Lo está haciendo realmente muy bien. El día que incursione en otros ritmos... ”mamita mía”... la rompe. No tiene techo”.
* Alberto Antonino Pascual: “Que nunca pierda el sentimiento con el que canta. El tango necesita de su sangre, tesón y garra para ser sentido”
* Guillermo Landsiedel: “Rubia, tenés un ángel increíble. Has logrado juntar a un montón detrás de tu pasión tanguera; a quienes de otra manera jamás nos hubiéramos cruzado. Eso muestra la calidad de tu persona. Y hablando de Tango, con el permiso de Don Homero, “La Rubia canta el tango, como ninguna y en cada verso pone su corazón…”.”
* María Graciela Anaya: “Qué decir de Adriana... o mejor que decirle a la rubia tanguera.... “Que para mí es infancia, es la imagen de mis viejos, es el bandoneón del Choli, es alegría y emoción, mucha emoción al escucharla. Te quiero y lo sabés Adriana. Las huellas de las personas que caminaron juntas nunca se borran”.

PING PONG A LA “RUBIA TANGUERA”
¿Un deseo?: “Volver a verlos”.
¿Un defecto?: “humanizar a los animales”.
¿Un amor?: “que ya olvide”.
¿Un recuerdo?: “Mi hermano “el Pilo”.
¿Una gratitud?: “Tile Medel”.
¿Un reproche?: “Cositas a la vida”.
¿Un hobby?: “Cantar tango, solo tango”.
¿Un amigo/a?: “Muchísimos por suerte”.
¿Un rencor?: “tengo miedo, que sea Amor”
¿Un tango?: “Rubí”.
¿Pehuajó?: “la ciudad que mi madre eligió para vivir”.
¿Choly Ongaro?: “Lo admiro e idolatro.”
¿Adriana Ongaro?: “Una sobreviviente agradecida..!”
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