Juan Pablo I, el papa de la sonrisa, ahora Beato por un milagro argentino

Cumplidos los requisitos canónicos pertinentes, fue consagrado beato Juan Pablo I, el papa de la sonrisa o de los 33 días. El milagro que determinó la beatificación ocurrió en nuestro país.



En una trascendente ceremonia, secundada por lluvia, el papa Francisco, este domingo proclamó beato Juan Pablo I, el pontífice que murió tras solo 33 días de pontificado. Su súbito deceso fue motivo de falsas teorías y contradicciones, quedando fehacientemente probado que se trató de un infarto.

El milagro que determinó la consagración del nuevo beato, se registró en Argentina. Ocurrió en el año 2011, Candela Giarda, de 10 años de edad, oriunda de Paraná, provincia de Entre Ríos, se encontraba en estado vegetativo en la Fundación Favaloro. Tras ser desahuciada por los médicos, su madre empezó a rezar a Juan Pablo I y, de la noche a la mañana, la situación de Candela se revirtió totalmente.

No había ninguna posibilidad de vida. Profesionales de la salud, sugirieron que volviera a su pueblo para que muriera en su casa, se bien acotaron que si acaso sobrevivía, la niña iba a quedar en estado vegetativo, ciega.


 Y LOS MILAGROS EXISTEN

Candela, el padre José y Roxana

Desesperada, su mamá, Roxana, decide pasar por la parroquia Nuestra Señora de la Rábida, cercana a la clínica, donde siempre iba a rezar, la parroquia Nuestra Señora de la Rábida. Allí había conocido al Padre José Dabusti, quien la contenía en esos dramáticos días.

Aquella noche entré y le pedí que fuera a verla. Cuando se acercó a la cama de Cande, rezó y me indicó que pusiese las manos arriba de ella y se la encomendó al Papa Juan Pablo I”. Aunque no sabía nada acerca del Papa, confió y, sin dudarlo, se aferró a él sabiendo que era el último recurso. Se quedó sola al pie de la cama de su hija, esperando que transcurrieran las horas.

Y el desenlace no llegó. Horas después de invocar a Juan Pablo I, la niña empezó a evolucionar favorablemente. Médicos y enfermeras no lo podían creer. El riesgo de muerte desapareció. Candela abandonó la terapia intensiva y recuperó sus capacidades vitales. Su mamá afirmó que solo hay una posible explicación: se trata de un milagro. Y los milagros existen, yo lo vi con Cande”.

El sacerdote José Dabusti se contactó con el Vaticano y aportó datos y precisiones sobre lo sucedido. El proceso canónico siguio su curso y tuvo sentencia positiva unánime. Los cardenales reafirmaron que se trató de un milagro y el Papa Francisco declaró con su firma a Juan Pablo I como beato de la Iglesia, gracias al referido milagro.

El padre José Dabusti estuvo presente en la ceremonia de beatificación. Lamentablemente, Candela, hoy estudiante universitaria, no pudo viajar a raíz de una lesión en un pie ocurrida en un gimnasio. Mediante un video enviado al Vaticano explicó lo sucedido y la imposibilidad de viajar por prescripción médica.

El padre José manifestó en declaraciones periodísticas: "Para nosotros, los sacerdotes, encontrarnos en estas situaciones terminales en la vida de las personas es frecuente. Por eso, afirmo que fue, ciertamente, una moción del Espíritu la que me llevó a proponerle esta oración a Juan Pablo I. Roxana no conocía nada del papa Luciani. Dado que estábamos en una terapia intensiva, fue muy breve la explicación que le di sobre el por qué rezarle y pedirle su intercesión para que salve la vida de Candela y se pueda recuperar. Entonces, juntos, ella y yo y dos enfermeras presentes, pusimos nuestras manos sobre el cuerpo de Candela y yo hice una oración espontánea. No recuerdo exactamente las palabras que recé. Sí le pedí al Señor, que por intercesión de Juan Pablo I curara a Candela”.


VIVIR CON LA ALEGRÍA DEL EVANGELIO

El papa Francisco visitó y oró frente a la tumba de Juan Pablo I

Este 4 de setiembre, el papa Francisco, afirmó: "Hermanos, hermanas, el nuevo beato vivió de este modo: con la alegría del Evangelio, sin concesiones, amando hasta el extremo. Él encarnó la pobreza del discípulo, que no implica desprenderse de los bienes materiales, sino de vencer la tentación de poner el propio yo en el centro y buscar la propia gloria".

"El nuevo beato por el contrario, siguiendo el ejemplo de Jesús, fue un pastor apacible y humilde. Se consideraba a sí mismo como el polvo sobre el cual Dios se había dignado escribir y por eso decía: "¡El Señor nos ha recomendado tanto que seamos humildes! Aun si habéis hecho cosas grandes, decid: siervos inútiles, somos", sostuvo el pontífice argentino.



EL MENSAJE DE CANDELA ENVIADO AL VATICANO


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