¡Qué manera de macanear!

Como contribución a una mejor interpretación de palabras y/o impresiones de uso cotidiano, aportamos precisiones sobre “macana”, “macanear” y “macanudo”. Definiciones del americanismo en distintos países.


 

¡Qué macana!, ¡Qué manera de macanear!, ¡Qué tipo macanudo! Y habría más expresiones utilizando el término de origen americano “macana”, aplicable a diversas circunstancias y apropiado para distintos motivos o situaciones.

Con la intención de aclarar conceptos y exponer precisiones, creemos oportuno puntualizar algunos detalles.

Periódicamente, aparecen construcciones gramaticales un tanto ajenas al propósito de “hablar bien”. Ejemplificando, suele decirse “limpiar a nuevo”, y es pura macana

Ahora bien, ¿Macana?, es una forma de decir. La palabra y sus derivadas (macanudo, macanear y otros posibles) tiene varias acepciones y ninguna se parece a la otra.

Veamos. “Macana” es un garrote, un palo para labrar la tierra y también una estaca para sujetar de las riendas al camello, a la que los árabes llaman "makkána", quienes también utilizan la voz "mankanah" como burla y frase hueca, de donde surgió "macana" como algo falso o disparatado, tal como resulta decir "limpiar a nuevo".

En nuestro país se adoptó de esa manera, pero en otros lugares no. Para los colombianos equivale a “ser fuerte, para los cubanos “de macana” es algo seguro y sin dudas, y para los hondureños "macanear" significa trabajar duro y parejo.

A propósito con ese criterio, durante una interpelación al por entonces ministro Domingo Faustino Sarmiento, un legislador de La Rioja, donde abundan descendientes de árabes, abusó de la expresión y hartó al interpelado. "... Arreando para Chile grandes tropas de ganado, a macana limpia, señor Presidente..., a macana limpia señor Presidente..., a macana limpia..." repetía en su discurso el diputado riojano, hasta que Sarmiento, con otro sentido del vocablo, exclamó: “¿Quiere dejarse de tanta macana el señor diputado?"

El sentido sarmientino del término sostenía que "limpiar a nuevo" es pura macana. Si las ropas se vuelven presuntivamente nuevas gracias a tal o cual lavado, será porque se las limpió a mano, a golpes o en lavarropas, pero nunca "a nuevo". Lo nuevo no limpia, como tampoco limpia lo viejo, ni lo sucio, ni lo roto.

Al recurrir al diccionario de la Real Academia Española (RAE) se desprende que macana, es expresión complicada, embrollada y confusa, dado que la primera acepción es “especie de chal, casi siempre de algodón, que usan las mujeres mestizas para abrigarse".

Otras sostienen que “macana” es arma parecida al machete que utilizaban los indios americanos; palo con que los indios labraban la tierra; porra, madero corto y grueso. Y también se considera “disparate, tontería, chanza, broma, mentira”.

Y en cuanto al término “macanudo”, para la Academia, significa “magnífico, estupendo. “Fue una fiesta macanuda". Pero también puede emplearse como adverbio: "estuvo macanudo" y usado como interjección, es sinónimo de extraordinario o bravo.

Y con respecto a “macanear”, la RAE enumera; golpear con la macana o garrote; cortar la maleza con la macana antes de sembrar; decir tonterías, mentiras o embustes; trabajar con constancia y ahínco. “Macanea desde el alba hasta la tarde".

Pero tengamos en cuenta que una cosa es macanear y otra es ser un macaneador, porque para la Academia, un señor no es alguien que macanea de sol a sombra como un buey, sino simplemente un “embustero”.

¿Complejo no? Pero al fin entretenido. No es necesario llevar nuestro rico idioma a una tintorería para “limpiar a nuevo”. ¿O acaso, sería una macana?

DEFINICIONES DEL AMERICANISMO

-En Bolivia y Ecuador: “Especie de chal o manteleta, de algodón fino, propio del vestido de la chola”.

-En el Caribe: “Artículo de comercio que por su deterioro o falta de novedad queda sin fácil salida”. O también “Arma ofensiva, a manera de machete o de porra, hecha con madera dura y a veces con filo de pedernal, que usaban los indios americanos”.

- En Argentina, Bolivia, Paraguay, Perú y Uruguay: “Hecho o situación que produce incomodidad o disgusto” o también “mentira, desatino”.

- En Costa Rica, El Salvador, Honduras y Nicaragua: “Instrumento de labranza consistente en un palo largo con punta o un hierro en uno de los extremos, que sirve para ahoyar”.

-Además en Honduras, suelen considerarlo “chanza, broma”. En Costa Rica “dientes de una persona” y como interjección de Argentina, Bolivia, Ecuador, Perú y Uruguay “para expresar contrariedad”.

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