Atahualpa Yupanqui venía a Madero sentado en el pescante de una chata

Al cumplirse 127 años de la fundación de la localidad de Francisco Madero, en el año del décimo aniversario de "mirá", adherimos a la conmemoración maderense evocando el encuentro con Atahualpa Yupanqui, en el año 1986, cuando se refirió a sus viajes a Madero.


 

Charlar con Don Ata era un verdadero placer. Sus opiniones y reflexiones se traducían en un aprendizaje ejemplarizador. En mayo de 2012, "mirá" hizo referencia al aludido encuentro, priorizando el recuerdo de sus viajes a nuestra zona.

Corría el mes de septiembre del año 1986 y luego de una actuación en nuestra ciudad, dialogó en el ahora ex Hotel Los Nogales, con los periodistas pehuajenses  Manuel Francisco Arive, Félix Peyrelongue y Alicia Álvarez.


 

Entre otros temas abordados, el recordado folclorista argentino, fallecido el 23 de mayo de 1992, evocó sus viajes a nuestro distrito:

"Cuando niño viví aquí en Pehuajó. Tengo recuerdos muy hermosos, no soy muy claros porque yo era muy mocosito. Aquí han vivido mis abuelos, es decir en Francisco Madero, eran campesinos allí".

Si bien, las vivencias siempre estuvieron presentes, porque estaban relacionadas con su familia y cada vez que andaba por la región, se revivían en su mente, ampliando detalles, esa anoche dijo:

"Recuerdo así, lejanamente, que había médanos y había bajos con barro, pantanos, terriblemente terribles, tal es así que el dueño de los carros, que eran chatas, como las diligencias americanas, pero más grandes, menos bellas, para ocho personas, y yo iba adelante, en el pescante con mi hermano, y nos ataba para no perdernos en los barquinazos. Claro, había que cuidarlos, éramos tres muchachitos, mi hermana y dos hermanos, y veníamos a pasar las vacaciones con los abuelos en Francisco Madero".

 

EL HOMBRE ES MUY SOBERBIO

En aquel encuentro, Atahualpa aportó precisiones sobre el "ser o sentir nacional". En tal sentido, afirmó: "Lo hubo siempre, sí. Que se empalice, sí. Que se divide o malinterpreta, si. En distintos sectores y esferas, aún en los sectores que se dicen progresistas o no progresistas. Porque hay demasiados intereses encontrados, y hay un desconocimiento, que no es deliberado, sino es fruto de la soberbia humana.

El hombre es muy soberbio. El hombre carece del normal equilibrio que antes se suponía que había. Cuando la gente era más sensata, contaba hasta 20 antes de opinar. Meditaba, comprendía mejor la naturaleza. Ahora se la usa sin comprenderla mucho".

 

EL CONOCIMIENTO NO ES CULTURA

- "Pienso que el ser humano adelanta en la medida que va operándose en él una interpretación de nuevas experiencias. Ahora, el conocimiento no es cultura. La cultura es decantación, es la maduración, el baño María. El saber, el aprender muchas cosas, el tener un archivo de cosas, no le da cultura a nadie, le da conocimiento, le da el fácil manejo para hacer ciertos asuntos, o para sus asuntos, pero la cultura es otra cosa".

"La cultura es un poco la luz, y esa luz no es un aparato que se prende porque sí. Hay que saber encender el cigarrillo", remarcó con vehemencia.

 

"OÍR ES UNA COSA, SENTIR ES OTRA"

Al preguntarle si estábamos perdiendo las raíces, Don Ata fue claro y contundente:

"No, no se han olvidado de lo nuestro, simplemente nunca lo aprendieron. Oír es una cosa, sentir es otra. Han oído siempre el canto nativo, pero nunca han sentido el canto nativo. Ahora el por qué, pregúntele a los sistemas educativos, a los efectos de la televisión y la radio, a los medios que endiosan a muchachos que podrían ser hermosos discípulos de una gran disciplina nacional y argentina".

Escucharlo hacía abrir amplias tranqueras para reflexionar. Así era Héctor Roberto Chavero Haram, conocido como Atahualpa Yupanqui (Atahualpa, en referencia al cacique inca. Yupanqui, en quechua, "el que viene de tierras lejanas para decir algo").

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