Museo de Cine Pehuajó: cuando los sueños se hacen realidad

Un hallazgo casual despertó su pasión por el cine. Conformó una colección única y al jubilarse decide regresar a su Pehuajó natal y crear el Museo del Cine. Recuerdos de su infancia y juventud. Detalles del museo pronto a habilitar y la indescriptible emoción del sueño conquistado.


Héctor Oscar Tallarico (61) fue alumno de la Escuela Sarmiento y cursó Perito Mercantil en el Colegio Nacional. Jugó al fútbol en KDT y Calaveras. Por razones laborales y de estudio se radicó en Buenos Aires. Estuvo 40 años alejado de Pehuajó, si bien sus visitas eran frecuentes. Ahora, jubilado del Banco Provincia, decidió retornar al suelo natal para hacer realidad un sueño fruto de una pasión que abrazó desde niño, cuando encontró en la calle un trozo de película de 35 milímetros.

En tiempo récord y con gran esfuerzo personal generó la instalación en nuestra ciudad de un museo consagrado integralmente al cine. El ambicioso proyecto que muchas noches le quitó el sueño ya es una realidad. Apenas concluya el aislamiento social causado por la pandemia, el Museo abrirá sus puertas en calle Domínguez 338, entre Andrade y Lafinur.

La impaciencia de Oscar es creciente y su pasión se transmite y hasta por momentos contagia, a quienes se sienten identificados con el séptimo arte como aquellos que descubren ese fascinante y testimonial mundo o simplemente movilizados por el entusiasmo de este pehuajense, sorprendente y ejemplar al mismo tiempo.


LA INFANCIA, LA JUVENTUD Y UN HALLAZGO 

QUE MOTIVÓ EL SUEÑO

Pisando el suelo del nuevo centro cultural, echamos una mirada al pasado y de manera muy especial a los años de la infancia y la adolescencia. “Mi infancia y juventud –afirma Oscar- transcurrieron en Pehuajó, siempre viví y aun actualmente en la calle Alsina, entre Varela y Ascasubi, hasta los 20 años que por razones laborales y de estudio me radiqué en la ciudad de Buenos Aires.

La infancia y juventud fueron muy lindas. Gocé de amplias libertades de mis padres para hacer lo que quería, siempre -claro está- con la vigilancia necesaria que yo nunca advertí. Fueron tiempos de amigos, juegos y mucho fútbol. Iba al colegio y luego a la calle a vivir la vida, lo cual hice siempre con mucho respeto y honradez hacia los demás.

Recuerdo del viaje de egresados, en Villa Carlos Paz, Córdoba

Las travesuras eran absolutamente inocentes. A los once años, allá por 1970 aproximadamente. descubrí accidentalmente el cine, al encontrar tirado en una vereda de la calle Echeverría casi Hernández, frente a la Escuela Normal, un pedazo de película 35 mm que hoy conservo algo manoseada, que contenía un auto de turismo nacional en una ruta de tierra pasando ante la cámara y un clavadista tirándose del trampolín en una pileta. No se las horas que me llevó analizar como cada fotograma generaba el movimiento, luego con el Cine Graf pude proyectarla y ahí comenzó una aventura, locura, pasión, que se yo, que aún hoy día perdura”.

Su apego al trabajo y al fútbol se manifestó en plena adolescencia. “Trabajé desde los 14 años en la Cooperativa Agropecuaria, luego en Medini y Cía y ya relacionado con el cine en la distribuidora cinematográfica que el señor Fontela tenía en la calle Varela entre Godoy y Zuviría. Allí me regaló, cuando el Rodrigazo de 1975 lo fundió, una tanda de noticieros, trailers y otras cosas que fueron el comienzo de mi archivo.

Integrando un equipo de KDT. Parados: Caldiero, Dominici, Alaimo, Gómez, Gil Gonzalez, Ferreyra, Oroná y Cordone. Hincados: Alvarez, Marchi, Pellegrini, Galeano, Rodriguez, Terreno, Díaz y Tallarico.


En el fútbol jugué en KDT desde 1972 hasta 1976 y en Calaveras en 1977, en primera división. Y en 1978 volví a KDT pero casi no jugué, jugaba bien pero no me gustaba entrenar, al año siguiente me fui a Buenos Aires”.


EL REGRESO Y UN CLARO OBJETIVO

Luego de cuatro décadas decidió el regreso a Pehuajó. “Estuve ausente desde setiembre de 1979 hasta diciembre de 2017, aunque siempre regresando como dice Troilo en el tango. Tenía mis padres a quienes siempre visité, al menos una vez al mes venia. He hecho mas de 300 viajes en todo ese tiempo, es decir podría decir que nunca me fui de Pehuajó, porque siempre lo extrañé. En 2014 me jubilé de mi profesión principal en el Banco Provincia, donde llegué hasta el cargo de Subgerente Departamental, es decir hice toda la carrera bancaria hasta ocupar un cargo importante, luego de 37 años de antigüedad.

Y estando divorciado y con tres hijos ya grandes, siempre con la idea de tener mi propio museo de cine es que decidí regresar a mi pueblo y pasar mis últimos años, disfrutando de la pasión que me acompaño toda mi vida”.

El trozo de cinta que encontró en la calle y despertó su pasión por el cine.

Si bien al recordar momentos de su infancia y juventud surgió el tema al referirse al hallazgo de un trozo de película, Oscar explicita su afición por el fascinante mundo del cine. “En 1970 comencé a ver quien se dedicaba a eso en Pehuajó, y para mi sorpresa había mucha gente. Pehuajó fue en el cine un lugar preponderante de la provincia, había varias distribuidoras, cuatro cines, el Zurro, Español, Cinecito y KDT. Un montón para una ciudad chica, varias distribuidoras que atendían los cines de una zona muy amplia que llegaba hasta La Pampa, entre ellas estaba una Sucursal de Sucesos Argentinos, en la calle Mitre, al lado de lo que era Cacho Sport, tenía en la vereda un cartel que era el caballito de Sucesos Argentinos brincando”.

Al mencionar el aludido noticiero que reflejó la vida del país desde 1939, Tallarico señala que el Museo posee muchas ediciones de Sucesos Argentinos. “Estaba Carlos Méndez, un técnico de lujo, una persona que tenía conocimientos sobre la técnica de cine, que con el tiempo advertí que no había muchos como él. Comencé a ayudarlo, a transitar las cabinas de los cines, si habré visto películas desde la cabina del Zurro o el Español. Tocaba el cielo con las manos, tenía menos de 15 años, era un placer ir a comprar cigarrillos al kiosko de Veiga para los cabineros, si sabía que después podía ver las maquinas funcionando, fui un privilegiado.

Así fue que un día Carlos Méndez me dio una maquinita a manivela para que le identifique unas cajas con notas de noticieros y era el tipo mas feliz del mundo, hoy esa maquina tiene un lugar privilegiado en el Museo. También tengo en el museo los mismos modelos que había en el Zurro, Español y Cinecito, no las originales que me enteré están tiradas y vandalizadas, una lástima. Ya se, más de uno va a asimilar lo que conté con Cinema Paradiso, y si algo de eso hay”.


SIETE CAMIONES, 60 TONELADAS 

DE VALIOSO MATERIAL


Reunir tanta cantidad de material y valiosas colecciones ha implicado esfuerzos, sacrificio e inversión económica. “Obvio -manifiesta- si bien muchas cosas las conseguí por contactos, trueque entre coleccionistas, donaciones de gente del ambiente, e incluso rescatar material que era desechado por las distribuidoras cinematográficas, hubo equipos que tuve que comprar y también algunas películas, ya que existía y existe un mercado de coleccionistas, debido a que acceder a conseguir este tipo de materiales es muy difícil, diría imposible si uno no conoce quien los puede tener.

Aquí te cuento, que cuando me fui a Buenos Aires, me lleve en un Fiat 128 la maquinita a manivela y las películas que había juntado en Pehua, y casi 40 años después volví con 7 camiones y 60 toneladas de equipos y fílmico para el museo que estoy por inaugurar. Entre ese equipamiento hay algunas máquinas que funcionaron en los cines de la calle Lavalle, como una Prevost del Monumental, o una Victoria del Electric, y una Fedi italiana que no pude averiguar en que cine estaba instalada, pero era de calle Lavalle, así como una Century y otros equipos muy importantes y caros, que solo esos cines podían tener, eran inalcanzables para los cines del interior”.


Un centro museológico de estas características no existe en Argentina, motivo por el cual Pehuajó ostentará un privilegio muy especial. Al respecto, Oscar sostiene: “Afirmo con fundamento de causa, que como éste no. Está el museo del Cine Ducrós en el barrio de la Boca, que es de la Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires, es decir con fondos oficiales, que debe tener no más de 25 equipos, algunos envidiables como la maquina que García Ferre hizo los dibujos animados de sus películas, y está dedicado casi en un 90 % al cine argentino, con trajes que usaron los actores y cosas relacionadas con el cine nacional.

También visité un museo en el Hotel Eden de La Falda, en Córdoba, que tiene un par de máquinas, afiches, fotos y cosas que no tienen relación directa con el cine, y también se que hay una persona que tiene un museo en San Juan, otro no conozco. Pero, un museo que tenga 54 proyectores de 35 mm., más de 100 proyectores y filmadores de 70 mm, 16 mm, 8 mm, Super 8 mm, 9,5 mm y otros equipos de la industria cinematográfica, más de 1000 afiches, banners y fotos de las películas de todo el mundo, un archivo fílmico con 2000 largometrajes en 16 y 35 mm, y un archivo histórico con notas de noticieros y programas de televisión de las décadas del 50, 60, 70 y principios del 80, cuando el video hizo estériles los noticieros cinematográficos, además de empalmadoras, editoras, cabezales de sonido, cientos de repuestos, decenas de lentes de todo tipo, la historia del audio y video, etc., etc., te puedo asegurar que ninguno, y sin pecar de soberbio te diría que ni el mundo hay algo con tanta variedad y tan completo”.


EL MUSEO ATRACCIÓN TURÍSTICA PARA PEHUAJÓ


Oscar dedica sus días a pulir detalles, rescatar sugerencias, recibir adhesiones y compartir placenteros momentos con amigos y vecinos que se identifican con la iniciativa. La impaciencia crece y aguarda con natural ansiedad la liberación de actividades culturales, al tiempo que diseña estrategia de trabajo. “Estoy solo trabajando en esto, por lo tanto voy a empezar recibiendo al público como museo con entrada voluntaria en un principio, luego iré viendo si puedo anexar algún otro emprendimiento para brindar un mejor servicio al visitante, pero como lo planteas en la pregunta, en un principio no poseo estructura para encarar algo más auspicioso.

Ni bien lo permita la pandemia y cuente con las autorizaciones correspondientes, comenzaré atendiendo visitantes los fines de semana siguiendo los protocolos pertinentes, y cuando se pueda voy a programar ciclos de cine los días de semana, para disfrutar del cine francés, italiano, argentino y americano fundamentalmente, con grupos de personas que gusten participar y comprometan la asistencia previamente. Es decir, no va a tener la temática de un cine tradicional, serán proyecciones programadas, abierto a cualquiera que quiera participar”.


El Museo del Cine en Pehuajó, una vez afianzado y realizada la pertinente difusión, se traducirá en un atractivo turístico de la ciudad. En tal sentido,Tallarico sostiene: ““No tengo dudas, luego de la nota que me hicieron en Somos Pehuajó, hubo mas de 5000 vistas en todo el mundo en menos de 48 horas. He recibido pedido de amistades en las redes de todos lados, las redes sociales son asombrosas, tengo muchos contactos con gente cinéfila, que no tengo dudas van a venir. Y si cuento con la ayuda para colocar publicidades en la ruta, no tengo dudas que mas de un viajero va a entrar, pero claro voy a necesitar una mano de alguien”.


Seguramente cuando el emprendimiento esté en plena marcha se extenderán manos para su fortalecimiento y proyección. Hasta el momento la reacción de los pehuajenses ha sido muy positiva. En tal sentido, Oscar manifiesta: “Increíble, los amigos me han alentado siempre, pero ellos sabían de mi pasión, y aquellos que circunstancialmente han podido acceder al museo, han quedado sorprendidos, aún aquellos que nunca habían visto un equipo de cine profesional. En verdad impacta ver tantas maquinas, y toda una pared de 4 mts por 30 mts, con más de 10.000 latas de películas no se ve todos los días”.


EL PLACER DE VER CONCRETADO 

EL GRAN SUEÑO DE SU VIDA


Los ojos de Tallarico se encienden, su rostro se ilumina como tantas pantallas de cine, cuando le preguntamos si se siente satisfecho. “No, no estoy satisfecho, me falta inaugurar esto que tengo en mi cabeza hace muchos años y darle a mi pueblo un lugar que se hable en otros lados y nos visiten. Es un sueño que tengo y para el cual he puesto todo mi esfuerzo, aunque no he contado con ayuda, salvo la de los amigos que siempre están en los momentos que uno los necesita”.

Dejamos el predio de la calle Domínguez, gratamente sorprendidos y reconfortados al comprobar que todo desafío es posible en la vida y que existen pehuajenses que aman y sienten su terruño, que invierten tiempo y recursos propios para dejarle a su pueblo un lugar de comunicación, de aprendizaje y participación a través de una expresión artística que conquistó y conquista varias generaciones.

Gracias por hacerme recordar mi vida -acota Oscar al despedirnos- y permitanme agradecerle a la gente que me recibió después de haber faltado 40 años, como si nunca me hubiese ido. Gracias a los que me han brindado su apoyo, aún cuando haya sido una palabra de aliento, que siempre es necesario para no bajar los brazos, mas cuando el esfuerzo económico es grande y pasa que por momentos uno decae y duda si lo que está haciendo es lo correcto, pero cuando uno repasa y ve que hace 15 meses ni siquiera había comprado el terreno y hoy estoy por inaugurar lo que me quitó el sueño muchas veces, definitivamente me convenzo que estoy en el camino correcto”.

Bien lo dijo alguna vez Walt Disney “Todos nuestros sueños pueden hacerse realidad si tenemos el valor de perseguirlos”. El desafío y el sueño de Oscar es un claro ejemplo.


PING PONG



-¿Un deseo?: “Que mi familia esté bien. Inaugurar pronto el museo y que la comunidad se sienta representada con este proyecto”.

-¿Un recuerdo?: “Muchas cosas que han pasado en mi vida y que me reconfortaron, este año cumplo 62 años y es un número lo suficientemente grande como para acumular muchos recuerdos”#.

-¿Una gratitud?: “A mis viejos que ya no están, a mi familia, y a mis amigos los de antes y los de ahora, que en su gran mayoría son los mismos”.

-¿Una ingratitud?: “No, debe haber, pero ya pasó”.

-¿Un rencor?: “Soy escorpiano”.

-¿Un amor?: “Si digo el cine, voy a tener problemas, jaja…”

-¿Una frustración?: “No haber terminado dos carreras terciarias, Licenciatura en Economía en cuarto año, y Abogacía en tercero. Se me complicó trabajar y estudiar, no pude”.

-¿Una esperanza?: “Que este país salga adelante”.

-¿Un reproche?: “Haber faltado tanto tiempo de mi casa y no haber disfrutado a mis viejos a diario, pero bueno, la vida a veces te lleva a destinos que uno no elige”.

-¿Una ilusión?: “Vivir algunos años mas, como para disfrutar el museo con la gente. Y que perdure en Pehuajó para siempre y que lo ayuden a crecer”.

-¿Un ídolo?: “En el deporte varios, pero Maradona futbolista está en el podio, con la alegría que lo llegué a filmar cuando jugaba en Argentinos Juniors y Boca, material que aún hoy es inédito. Ya lo vamos a ver en el Museo. En el cine Steven Spielberg. En la música Jose Larralde y Los Beatles. En la vida, siempre respeté a Favarolo, no sé si se puede catalogar como ídolo. En la política, no tengo, todos me defraudaron”.

-?Un libro?: “Viven… la tragedia de los Andes, lo leí cuando era chico y me marcó para siempre. Una aventura tremenda y unas ganas de vivir contagiosa, imposible darse por vencido en la vida después de leer ese libro”.

-¿Un amigo?: “Si nombro uno tengo quilombo, aquí en Pehua los truqueros, los egresados 76, un grupo hermoso que me recibieron últimamente, que cuando lean esto se verán identificados. Y en Buenos Aires si me animo a nombrar a Claudio Arditi, otro apasionado del cine, con quien compartí grandes momentos y me ayudo mucho para la realidad del museo.

-¿Dios?: “Siempre está”.

-¿El cine?: “Una pasión, no me considero un hobbista, un acumulador de cosas o un coleccionista, definitivamente no, es una pasión”.

-¿El Museo en Pehuajó?: “Una realidad, ojalá le guste a la gente y prospere”.

-¿Cineasta?: “Una profesión, que se me negó en la vida. Di examen para entrar a estudiar cine en el viejo Instituto Nacional de Cinematografía, Lima 319, en diciembre de 1978, tenia 20 años, no se como me fue porque no me gusto el ambiente y no volví mas, era 1978 no se si dice algo…”

-¿Pehuajó?: “Mi lugar en el mundo, aquí nací, me crie, me desarrollé, extrañe y volví”.

-¿"Oscar Tallarico?: “Un amigo, que tiene algunas ideas raras que no comparto…. Jaja…”


Video realizado por el Sr. Roberto Quiroga, cultor de cine identificado con el emprendimiento cultural.


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