Transmitir la palabra de Dios a los niños y orientarlos por el camino de la fe

Guanaco fue su cuna, su lugar en el mundo. Allí disfrutó el encanto familiar impregnado de nobles sentimientos. Allí se educó y desde niña descubrió los caminos de la fe y la presencia de Dios al vincularse con el histórico templo de San Bernardo de Claraval, santo patrono de Guanaco.


Haide Matilde Zanga, hoy ama de casa jubilada, radicada en Pehuajó pero constantemente ligada a su amado pueblo, donde están sus afectos y donde perdura su misión comunitaria desarrollada durante años. Al evocar su niñez y adolescencia, luego de acotar “Infancia en Guanaco, familia grande, abuelos, tíos, primas. La familia materna en La Pampa, solo la veía en las vacaciones de verano”, señala: “Recuerdo las navidades, mesas largas, toda la familia junta, el árbol de navidad, que lo hacía uno de los tíos en una palmera. Disfrutaba de las cosas simples, como que el abuelo nos llevara a pasear en sulky. Y de la adolescencia, los bailes de Guanaco, por supuesto, el cine que iba proyectar Carlos Méndez”.

Luego vendría su acercamiento al templo San Bernardo de Guanaco.“Cuando llegan las hermanas al Seminario Santa María, españolas, muy jóvenes todas, abren un taller de manualidades, donde hoy funciona el jardín de infantes, por lo tanto la mayoría de las niñas concurrimos a esas actividades. Ahí me preparé para la primera comunión. De esa manera comenzó mi acercamiento a la Iglesia”, expresa Haide.


LA GRATIFICANTE TAREA DEL CATEQUISTA

 

Cumplida su etapa de formación, se estimuló su participación en el accionar del templo y se convirtió en una de las más activas colaboradoras del quehacer evangelizador. Quizás no imaginó que concebía una siembra de profunda connotación humana en beneficio de niños y jóvenes de la comunidad. “Fui catequista durante 19 años, comencé en el año 1973 hasta 1985. En el año 1986 me voy a trabajar a Carlos Casares, y retomo en 1997 hasta 2002”, sintetiza y agrega: “Comencé a pedido de Sarita Cirigliano, ella me conocía por haber estado en pensión en el Colegio San José durante dos años. Conservo el mejor de los recuerdos, el respeto y el cariños de los chicos es muy gratificante”.

Varias generaciones de niños concurrieron a las clases de catecismo y recibieron el sacramento de la primera comunión. La paciente y perseverante tarea de la catequista Haide, además de lo específicamente religioso, transmitió valores de vital ayuda para conducirse en la vida, como el amor y el respeto a nuestros semejantes, la reverencia y el respeto a Dios, el amor y la armonía en el hogar, la importancia de la oración, individual o colectiva, que nos permite conversar, agradecer y pedirle a Dios.

 

Además de su tarea como catequista siempre estuvo relacionada y fue protagonista de las diversas actividades llevadas a cabo por el Instituto de Capacitación Rural "Santa María" que durante más de cuatro décadas condujo en presbítero Julio E. Vicario. Al respecto dice: “Siempre que pude, de una manera u otra estuve presente. Organizando pesebres vivientes, festejos del día del niño, reyes, ayudando al grupo de jóvenes misioneros. Y por supuesto, cuando se dictaban talleres, siempre apoyando para que otros se animaran”.


SAN BERNARDO Y MUCHOS RECUERDOS

 

La fiesta de San Bernardo es ó ha sido signo distintivo de Guanaco. ¿Que reflexión te merece el pasado vivido y este raro presente en tiempos de pandemia?, preguntamos y Haide responde: “Fue y aún lo es, San Bernardo tiene muchos devotos. Este año se lo honrará desde nuestros hogares, implorándole, para que termine esta pandemia y sane nuestras almas. Son tiempos difíciles”.

Si bien eligió pasar la etapa de jubileo en Pehuajó, los sentimientos de Haide radican en Guanaco e invade en forma permanente, la nostalgia de aquellos tiempos. “Hasta antes de la cuarentena, iba todos los meses a Guanaco, recorrer sus calles, visitar familia, colaborar con el grupo de gente que mantiene la Iglesia”, sostiene y limita ahora el contacto a través de los recursos tecnológicos.

Seguramente hay momentos y recuerdos que no se olvidan de tantos años de labor comunitaria. Por ello al preguntarle ¿Hay alguno que te haya marcado o que lo tengas presente con especial afecto?, respondió: “Dentro de 4 años serán los 100 que mis abuelos se radican en Guanaco, papá tenia 8 años. Y entre tantos recuerdos, el día que llegó la luz eléctrica a Guanaco, fue un día de emociones encontradas, por un lado la alegría de un pueblo ver encenderse las luces de la plaza, todo alegría, y a las pocas horas perdía la vida un ser querido”.

Un reflejo de las naturales características de la vida, hecha de buenas y malas, de tristezas y alegrías, de encantos y desencantos. Finalmente, al hacer balance se manifiesta satisfecha con la tarea realizada en tantos años de acciones solidarias y evangelizadoras. “Lo poco o mucho que hice, le puse mucho empeño y amor, porque pasé por varias instituciones”, afirma con la humildad y sencillez que siempre exteriorizó.


UNA SIEMBRA FECUNDA

Trabajar por el bien común y enseñar la palabra de Dios ha sido para Haide una labor cotidiana. Sostiene que “Lo volvería hacer, sin lugar a dudas. Hoy algunas de mis alumnas de catequesis trabajan para nuestra querida Iglesia, y también en la Parroquia San Anselmo, alguna semillita germinó”.

Los frutos son evidentes. La siembra ha sido totalmente muy productiva. Haide Zanga ha cultivado los principios inculcados por su familia en la niñez. Con verdadero amor desarrolló acciones comunitarias y evangelizadoras, que sintió y amó intensamente, como lo afirma en una de sus memorables citas San Bernardo: “La causa de amar es amar; el fruto de amar es amar; el fin de amar es amar: amo porque amo; amo para amar.”

Nuestro reconocimiento y valoración para la apreciada convecina guanaquense, en este particular día de San Bernardo, por su entrega y accionar para con sus semejantes como catequista y mujer de fe.

La hierba se seca y la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre”. (Isaías 40:8)


PING PONG

¿Un deseo?: "Que termine la pandemia".

-¿Un recuerdo?: "Las fiestas patronales, de varios años atrás".

-¿Una alegría?: "Alegrías muchas".

-¿Una gratitud?: "Mi familia".

-¿Una ingratitud?: "Mejor olvidar".

-¿Un rencor?: "Ninguno"

¿Un amor?: "Dios, familia".

-?Un libro?: " Cien años de soledad".

-¿Una esperanza?: "Paz en el mundo".

-¿Un reproche?: "No haber entendido algún consejo".

-¿Un ídolo?: "Madre Teresa".

-¿Un amigo/a?: "Varias".

-¿San Bernardo?: "Al que siempre acudo".

-¿El padre Vicario?: "El mejor consejero".

-¿Guanaco?: "Mis raíces".

-¿Dios?: "Sobre todas las cosas".

-¿Pehuajó?: "Mi última etapa".

-¿Haide Zanga?: "Simplemente esto".


 


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