El teodolito de Rafael Hernández

El antiguo instrumento de medición que utilizara Rafael J. Hernández. Integra el patrimonio histórico del Museo Regional de Pehuajó y fue donado por un nieto del recordado agrimensor.


Como adhesión al día del Agrimensor nos complace exaltar una de las piezas históricas de singular importancia que forman parte del patrimonio del Museo Regional de Pehuajó (hoy inactivo). Se trata del teodolito que perteneciera al agrimensor Rafael José Hernández, oportunamente donado por descendientes en vísperas del centenario fundacional de Pehuajó.

La pieza durante los años de funcionamiento de Museo, primero en el casco de la estancia “La Pastora”, luego en distintos lugares de nuestra ciudad, ocupó un lugar de privilegio y era motivo constante de curiosidad y admiración, en virtud de su origen y de las particulares características que tiene.

De acuerdo a precisiones del escritor e historiador Viterbo Pedro Ferrer, publicadas en su libro “Rafael José Hernández y Pueyrredón. 1840-1903. Apuntes de Historia de su vida y obra”, el aludido teodolito es de origen importado y fue utilizado por Hernández en numerosas tareas profesionales específicas.

Fue adquirido a la empresa FUSOM HERMANOS Y MAVEROFF, de Buenos Aires. Se trata de una pieza importada bajo registro «BAKER 244 HIGH, HOLBORN, LONDON». Este instrumento de precisión está compuesto de un círculo horizontal y un semicírculo vertical, ambos graduados y provistos de anteojos, para medir ángulos en sus planos respectivos.

El 12 de noviembre de 1983, durante un acto realizado en Capital Federal en la sede del Círculo de Residentes Pehuajenses de Buenos Aires, el nieto de Rafael José Hernández, Ernesto Cilley Hernández, depositó en manos del entonces Intendente Municipal de Pehuajó, Eduardo Anselmo Berazategui, coincidentemente también de profesión agrimesor, en carácter de donación para el Museo Regional de Pehuajó.

Al adherir a la celebración, además de evocar a Rafael Hernández, hacemos llegar un cordial saludo a todos los agrimensores que ejercen dicha profesión, valorando la importante tarea que llevan a cabo.


POR QUÉ EL DÍA DEL AGRIMENSOR

Fue instituido en conmemoración al 23 de abril de 1963, cuando el gobierno de la Provincia de La Rioja promulgó el Decreto Ley Nº 19.955 en el que se instituye por primera vez en nuestro país la figura del Agrimensor como Oficial Público. Por este motivo la Federación Argentina de Agrimensores (FADA), instituyó este día como el Día Nacional del Agrimensor.

El Agrimensor es el profesional que ha recibido los conocimientos universitarios técnicos, legales, teóricos y prácticos, para el ejercicio del arte de interpretar, medir y delimitar superficies de la tierra con tecnología de última generación.

Es una disciplina autónoma que estudia los objetos territoriales a toda escala, focalizándose en la fijación de toda clase de límites, expresa el Instituto Geográfico Nacional.

El agrimensor se nutre de la matemática, geometría, trigonometría, física, ingeniería, topografía, geomorfología, geodesia, fotogrametría, cartografía, computación y tecnología satelital para el relevamiento territorial; por ello es un profesión que siempre está presente en todo tipo de obras de ingeniería, tales como vías de comunicación, transporte (caminos, rutas, autopistas, ferrocarriles), hidrográficas, puentes, diques, edificios, aeropuertos, vías de distribución de energía, gasoductos, montajes industriales, rurales, optimización de los recursos agrarios, agricultura de precisión, preservación del medio ambiente, explotaciones mineras e industriales, etc.

La celebración aludida adquiere proyección de homenaje y reconocimiento a la labor anónima de cientos de agrimensores que, a través de sucesivas generaciones, realizan sus actividades desde las oficinas, las llanuras, las sierras, las altas montañas, las selvas o los desiertos; brindando al país un servicio invaluable.
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