Hijo de Henderson y de Pehuajó

Distintas formas de expresión, a modo de adhesión al 110° aniversario de Henderson, que formó parte del partido de Pehuajó. Coincidencias notorias y sentimientos compartidos entre hendersoneros y pehuajeros o hendersonenses y pehuajenses.



Escribe Chico Feo
(Félix Peyrelongue / chicofeo52@hotmail.com)

Al cumplirse 110 años de la fundación, como hijo de Henderson, que mamó desde niño costumbres y modos de expresión propios de la idiosincrasia rural y lugareña, considero oportuno citar las variantes sobre el gentilicio que nos identifica y que cada uno podrá elegir el que resulte más agradable o acorde a la etimología regional.

Hace 50 años, cuando editaba el semanario VERDAD, Gustavo “Chacho” Waks, escultor y calificado artista plástico oriundo de Henderson y por aquella época radicado en Mar del Plata, aportó claras precisiones que se publicaron en la edición nº 45 del periódico y cuyo texto reproduzco más abajo.

Waks enumeró las distintas alternativas para denominarse “Hijo de Henderson”, mediante el uso de sufijos como “ino, eño, ano, es, ero, ense”, aplicables igualmente a Pehuajó o cualquier otro pueblo o ciudad.

Al respecto, me detengo en ellas, quedando a criterio del lector la opción que resulte más agradable a sus oídos o por efecto o incidencia de preferencias, recuerdos o costumbres del terruño natal.

Si elijo INO, soy HENDERSONINO. Si opto por EÑO soy HENDERSONEÑO. Si prefiero ANO soy HENDERSONIANO. Ahora si opto por ÉS soy HENDERSONÉS. Pero si me decido por ERO soy HENDERSONERO y si me inclino por ENSE soy HENDERSONENSE. Ahora si prefiero una alternativa mapuche, usando CHE que en araucano significa “gente”, soy HENDERSONENCHE.

Aplicados los sufijos a Pehuajó, es valido optar por PEHUAJINO, PEHUAJEÑO, PEHUAJENIANO, PEHUAJENÉS, PEHUAJERO, PEHUAJENSE o PEHUAJENCHE.

Si bien ha sido una constante decir HENDERSONENSE, al releer las apreciaciones de Chacho Waks, siempre presente en Pehuajó por ser el creador del Monumento Nacional al Martín Fierro y ni hablar en Henderson, cuyo escudo es de su autoría, hoy cuando el suelo natal cumple once décadas de vida, opto por sentirme HENDERSONERO, como lo decía y lo dice quien siente lo criollo en su verdadera esencia.

Escudo de Henderson

Un afectuoso saludo a todos los hendersoneros, presentes y ausentes, al tiempo que ratifico el inalterable amor de quien nació en un pueblo del partido de Pehuajó, constituido en noviembre de 1909, y que acompañó siendo niño la indescriptible alegría de la autonomía y la creación del partido de Hipólito Yrigoyen.

Bien es cierto que el hombre no es un árbol para nacer, crecer y morir en un mismo lugar, pero nadie, de una u otra forma, jamás olvida la tierra donde vio la luz, se educó y afrontó el difícil pero hermoso arte de vivir.
Por ello, hendersonero de nacimiento y pehuajero por adopción.

Gracias por todo lo que me diste y por lo que no me diste también.
Feliz cumpleaños amada tierra hendersonera.


-o-o-o-


LO QUE DIJO CHACHO WAKS HACE 50 AÑOS

Reproducimos las partes más salientes del escrito publicado en semanario VERDAD, en el año 1969:

“Chacho Waks nos hace sentir constantemente su amor por las cosas nuestras y por su pueblo natal en la nota que insertamos habla sobre distintos sufijos que distingue o que distinguen a la gente de Henderson nos explica algo de costumbres y su propio modo para expresarse hijo de Henderson.

El idioma es una cosa viva, y por lo tanto crece constantemente. siendo el castellano una de las lenguas más lozanas por su facilidad para aumentar voces. Una de sus maneras para lograr tal fin es posponer un sufijo a la raíz.
Veremos los principales sufijos que indican gentilicio o nacionalidad:

INO: argentino, correntino, bilbaíno, cisplatino.
EÑO: salteño catamarqueño, madrileño, santafereño (Santa Fe de Bogota)-
ANO: pampeano, tucumano, californiano, sevillano.
ES: cordobés aragonés portugués, irlandés.
ERO: misionero, brasilero, tandilero, montielero, juninero.

Y por supuesto que hay muchas más formas que sería cuestión de no acabar. Ell sufijo ENSE en sí es relativamente nuevo. Los eruditos afirman que es galicismo, influencia de la moda romántica de la generación literaria del 80. Se observa en los gentilicios de ciudades nuevas como platense antes de la nacionalización de la ciudad de Buenos Aires todos eran porteños, pero después para diferenciar a los de la capital a los de la provincia se creó el término bonaerense.

Ahora vamos al ERO.
Yo soy tradicionalista. Mi temática es exclusivamente motivos de la tierra nuestra. Venero nuestro pasado y admiro al gaucho, y fue este magnífico personaje que usó con preferencia tal prefijo, que era muy usado desde la época de la conquista española: comunero (Paraguay); habanero, cienfueguero, manzanillero (Cuba); maulero (Chile), sanducero (Paysandú), sancosmero (San Cosme), bellavistero (Bellavista), enpedradero (Empedrado), santanero (Santa Ana), sanluisero (San Luis), chascamusero (Chascomús). Siendo yo chico, siempre sentí decir a la gente gaucha “surero” y no “sureño”. A una bolsa de juntar maíz se le decía “nortera”.

En la zona de Madariaga, Maipú, y aún en esta misma con viejos muy criollos que conversé, algunos soldados de Luis María Campos en la conscripción de Cura Malal, por supuesto ya muertos hace muchos años, me contaban; “cayeron criollos caqueleros, volcaneros, juancheros, lujaneros, balcarceros, badiyeros, puaneros...” Eran estancias o lugares como Caquel, Volcán, Juancho, Luján, Balcarce, Bahía Blanca, Puán. Peruano se supo decir “perulero”. Recuerde aquello de “Antón pirulero”... tanto como para el nativo o el que había vivido allí.

Está bien dicho en cualquiera de estas maneras: hendersonino, hendersoniano, hendersonés, hendersoneño, hendersoní, pero yo sé que la gente lo siente lo criollo, dirá hendersonero .

También es muy simpático decirlo a la manera mapuche “hendersonenche”. El che en araucano significa gente, por lo tanto “gente de Henderson”.

Chacho Waks frente a la tranquera de la estancia "El Tatá", que perteneciera a Rafael José Hernández.
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