Mariana Coliquero, la ingeniera mapuche

Llegó a Pehuajó hace 19 años. Es ingeniera agrónoma y fue seleccionada por el INTA para participar del proyecto Pro Huerta. Hoy es la jefe de la Agencia de Extensión INTA. Mariana es descendiente mapuche y chozna del cacique Coliqueo. Impresiones sobre su quehacer profesional y el sentimiento mapuche que la embarga.



Nuestro primer contacto periodístico con Mariana Ayelen Coliqueo fue en el Instituto de Capacitación Rural “Santa María” de Guanaco, en tiempos de plena actividad de promoción humana, coordinada por el recordado presbítero Julio Vicario y el aporte de la extensionista Nelly Cancelleri.

Y fue la inserción del plan Pro Huerta en la comunidad, impulsado por el INTA a través de la agencia Pehuajó, por aquel tiempo conducida por el Ingeniero Juan Carlos “Grillo” Gramicci, inquieto hacedor de las actividades de extensión y capacitación en toda la zona.

A propósito de la llegada a Pehuajó, Mariana señala: “En 1997 se abrió un concurso para cubrir el cargo de Agente de Proyecto para el Programa Pro Huerta en la Agencia local del INTA. Me presenté, fui seleccionada y empecé a trabajar en abril de ese año en la oficina de INTA junto con el Ingeniero Gramicci”.

DESDE NIÑA QUERÍA SER INGENIERA
Sus primeras experiencias como ingeniera agrónoma determinaron un futuro promisorio, quizás no imaginado por Mariana, pero sí deseado desde la infancia, que estuvo siempre relacionada con la vida en el campo. “Me gustaba conocer sobre los cultivos, la cría de animales y encontraba las respuestas a mis inquietudes en mis abuelos y mi padre que es ingeniero agrónomo. Desde chica supe que cuando fuera grande quería ser ingeniera agrónoma y cuando terminé la secundaria fui a estudiar a la Facultad de Agronomía de la Universidad de La Plata donde me recibí en el año 1996”.

Las circunstancias se dieron de manera favorable, los vínculos gravitaron y se afianzaron con el tiempo, junto a los deseos de hacer y crecer de la Ingeniera Coliqueo, hoy mapuche pehuajense por adopción. “Una de las condiciones para acceder al puesto de trabajo –recuerda- era radicarme en Pehuajó y desde acá trabajar en los partidos de Daireaux, Hipólito Yrigoyen y Carlos Tejedor, por lo tanto vivo en Pehuajó desde hace ya 19 años”.

EL PRO HUERTA ECHÓ RAÍCES
En casi dos décadas su actividad evidencia avances y crecimiento profesional. Está satisfecha y conforme con la respuesta de la gente. Considera que “el trabajo en INTA, en Pro Huerta es muy gratificante. Tengo buenos compañeros de trabajo” manifiesta y remarca enseguida: “El Pro Huerta es un programa que promueve la producción de alimentos agroecológicos en pequeña escala, se promueve el cultivo de hortalizas, frutales y la cría de animales de granja teniendo como objetivo la seguridad alimentaria y la producción de excedentes para la comercialización. Trabajamos con diferentes instituciones y organizaciones para poder llegar con la propuesta a todas las localidades y a la zona rural. Año tras año fue creciendo la demanda de capacitaciones, de semillas y aves, cada vez más personas se acercan interesadas en producir sus propios alimentos”.

Los alcances y proyección del programa son evidentes. La ingeniera Coliqueo se siente identificada y lo ha asimilado con vocación y suma dedicación. Sus aportes son valorados en la amplia zona de la Agencia Pehuajó del INTA, un aliciente para continuar perseverando en el futuro. Y al referirse a su estancia en nuestro medio, afirma: “Me siento muy bien, he logrado adaptarme e integrarme a la vida en Pehuajó”.

“Soy descendiente de Mapuches”
Con natural orgullo afirma su origen aborigen. “Si, soy descendiente del Cacique Ignacio Coliqueo, soy descendiente de Mapuches”. Y el apellido suena muy agradable a los oídos. “Coliqueo significa “el que es rubio” y en alguna bibliografía también aparece como pedernal colorado”, acota Mariana y al preguntarle si el hecho de ser chozna del cacique Coliqueo es una particularidad que se ha remarcado en tus actividades, responde:

“La verdad que no sé, mis abuelos paternos vivían en el campo, en la casa del Cacique Coliqueo. Los fines de semana lo pasábamos ahí, disfrutando de la vida en el campo. Desde chica dije que iba a ser ingeniera agrónoma pero no sé si mis orígenes fueron los que influyeron en esa decisión”.

Hablando de los pueblos originarios y específicamente de su consideración y reconocimiento, afirma: “Creo que en los últimos años se ha empezado a hablar y a conocer más sobre el tema, pero todavía hay desconocimiento, incomprensión y una deuda enorme con muchos pueblos que viven marginados y con sus derechos avasallados”.

Mariana, la ingeniera de origen mapuche, si bien optó por razones laborales radicarse en el suelo hernandiano, mantiene el vínculo con su gente en el distrito de General Viamonte. “Gran parte de mi familia sigue viviendo en Los Toldos y viajo frecuentemente a visitarlos”, dice la ingeniera Coliqueo, con la sencillez y simpleza que la caracteriza.
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