Una realidad virtual para erradicar miedos y fobias

Es pehuajense y ha obtenido logros muy importantes en el campo de la denominada psicotecnología. Sustenta convicciones muy firmes y tiene bien definidos sus objetivos a la luz de una realidad que sorprende día a día. Precisiones de su experiencia y recuerdos pehuajenses que anidan en su memoria.



Fernando Tarnogol tiene 35 años y se licenció en psicología en la Universidad de Buenos Aires. Vivió y trabajó en Estados Unidos, y ahora está radicado en Capital Federal. En 2013 fundó PsyTech, una plataforma de realidad virtual para el tratamiento e investigación de fobias y trastornos de ansiedad.

Si bien alcanzó un título y una especialidad universitaria, eso no lo encasilla en una sola disciplina. Además, se resiste a hablar de vocación. “Lo cierto es que no tengo vocación de psicólogo, ni vocación de tecnólogo, ni ninguna otra; lo que me trajo unos cuantos complejos en mi vida hasta que me di cuenta que no era una limitante sino una ventaja. Soy curioso y me gusta saber, conocer, descubrir. Tengo un abanico de intereses bastante amplio: desde la sociología hasta la cosmología pasando por varias disciplinas entre medio”.

Y enseguida, añade: “Por un lado, esta “falta de vocación” y curiosidad me llevó a explorar varias cosas diferentes desde muy chico por lo que mi formación por fuera del ámbito educativo formal fue bastante plural. También tuve la posibilidad desde chico de interactuar con culturas muy diferentes lo que me abrió la cabeza a comprender la diversidad que tenemos como individuos… y aceptarla”.

Al pehuajense, los moldes tradicionales de “ser algo” no lo “llenan”, por lo que, cuando alguien le pregunta “qué sos” o “qué hacés”, le es imposible encasillarse en alguna actividad y responder al instante. Ni psicólogo ni emprendedor. ¿Investigador? Tampoco. “Porque en realidad soy muchas otras cosas… y la mayoría de las cosas que me definen no tienen que ver con una profesión en particular. Creo que somos mucho más que una profesión por lo que caer en éste reduccionismo me parece también “peligroso””.

Y ampliando el concepto, Fernando remarca: “Si por ejemplo a vos te preguntan “qué sos” y te definís como “gerente”, el día que la empresa te despide, entonces, “¿qué sos?”. ¿Nada? ¿Desempleado? Por qué dejar que se nos defina (o peor aún, auto­definirnos) por lo que hacemos en un momento dado en lugar de aquellas características que nos hacen ser quienes somos a lo largo de nuestras vidas?. Y en el mismo plumazo también estamos limitando nuestro potencial en tantísimas otras cosas ya que nos consideramos “una sola cosa”. Me parece que es someter nuestra identidad como personas a caminar una línea muy delgada de la que muchas veces no tenemos control”.

“Para acercarme por ahí al concepto de vocación -enfatiza- podría decirte que yo la encontré haciendo alquimia, combinando intereses y materializándolos en los diferentes proyectos en los que me embarco. No emprendo para crear un negocio y ganar plata, sino para hacer lo que me gusta hacer. Si eso genera o no dinero es “daño colateral” consecuencia de la mera acción de hacer. Mi motivación pasa por hacer cosas para responder preguntas, solucionar problemas o simplemente explorar lo que aún no se exploró o está poco explorado”.

TRASTORNOS Y TERAPIAS



Al respecto a su incursión en el ámbito de la terapia cognitiva, el pehuajense explicó que se trata de “una forma de terapia que pertenece a un grupo más grande, el de las Terapias Cognitivo­ Conductuales que a su vez pertenecen a la rama de la Psicología Cognitiva. La premisa básica es que nuestros pensamientos, sentimientos y comportamiento están íntimamente interrelacionados. En este interjuego entre la biología, la razón y el entorno, es que se ubican los trastornos psicológicos y el objetivo de la terapia es trabajar con tres grandes “esferas” (la cognitiva, la emocional y la fisiológica) para superar los problemas.

En cuanto a mi experiencia y formación, si bien tengo un fuerte andamiaje cognitivo­conductual, también estoy influenciado por la Psicología Evolucionista, la Neurofisiología, el Psicoanálisis y otras disciplinas no estrictamente ligadas a la Psicología. Toda rama del conocimiento tiene algo para aportar por lo que creo que cuantas más herramientas tengamos en nuestra “caja de herramientas profesional”, vamos a estar mejor equipados para hacer nuestro trabajo. No me parece la estrategia más inteligente “casarse” con tal o cual paradigma y descartar todo lo demás”.

MIEDOS, FOBIAS Y ALGO MÁS
Tarnogol apunta al uso de la tecnología para superar fobias, miedos, trastornos de ansiedad,etc. Al respecto, el pehuajense sostiene: “Esta es sólo una de las formas en que se pueden utilizar éste tipo de tecnologías. Lo cierto es que el campo de aplicación es muy amplio. La razón por la que decidí comenzar a trabajar específicamente en fobias y trastornos de ansiedad, fue por un lado mi experiencia profesional y por otro que éste tipo de problemáticas son las que más bagaje experimental tienen, en el sentido que cuentan con cierta validación experimental y clínica, por lo que nos daba una base sólida para comenzar a desarrollar PHOBOS.

Brevemente, lo que se apunta en las terapias de exposición con realidad virtual es a que el paciente se sienta inmerso y presente a nivel psicológico en los entornos; y mediante una simulación controlada de eventos análogos a los reales, se pueda generar una gradación de la experiencia para generar una desensitización al estímulo fóbico. En pocas palabras, y simplificando, sería exponer gradualmente al paciente a estímulos progresivamente más generadores de ansiedad y trabajar con los emergentes durante las sesiones de terapia. La tecnología nos proporciona un marco o andamio en el cual estructurar el tratamiento y abordar los factores emocionales y cognitivos de los que hablábamos al comienzo.

La idea no es reemplazar terapias tradicionales sino usar la tecnología como un complemento. Es cierto también que hay casos donde el uso de terapias tradicionales no resultan prácticas o viables por lo que hay excepciones donde el papel de la realidad virtual será un factor central en la terapia.

El problema principal por el que recién hoy muchos están comenzando a escuchar sobre el uso de realidad virtual en el campo de la salud es casi exclusivamente tecnológico ya que hasta ahora, el costo de acceso a la tecnología era por un lado prohibitivo y por otro, no existía el nivel de desarrollo tecnológico suficiente para crear dispositivos que tuvieran la capacidad de “engañar” a nuestro cerebro y hacerle creer como reales entornos creados artificialmente en una computadora.

Mi primer contacto con la tecnología fue a mitad de los años 90. Por las razones que mencioné recién, la tecnología en ese momento no prosperó pero nunca me olvidé del potencial que tenía. En el año 2012, conocí en un foro de internet al creador del Oculus Rift ­quien por ese entonces estaba pensando en la idea de crearlo y cómo hacerlo­, el dispositivo que despertó esta nueva “fiebre” por la realidad virtual.

En ese momento supe que era el momento justo para unir dos de mis pasiones (psicología y tecnología), crear una herramienta útil y ponerlo al alcance de cualquier profesional al que le interese”.

FAVORABLE EXPERIENCIA



Al realizar un balance de la experiencia, Fernado afirma que “ha sido positivo desde el primer día. Primeramente por el placer de ser pionero en un campo y vivir la etapa de wild west en la que aún estamos. El terreno es tan nuevo y virgen que literalmente hay que ir descubriendo que funciona y que no, frecuentemente tirando abajo lo que se construyó para mejorarlo. La interacción con la poca gente alrededor del mundo que está trabajando en proyectos similares (afortunadamente el crecimiento en la cantidad de gente interesada en ésto está creciendo exponencialmente) es muy gratificante ya que se crean “comunidades” cuyo único interés es la colaboración y descubrir.

En el ámbito local, comenzamos a trabajar conjuntamente con el equipo de investigación PsicoTech que funciona bajo el paraguas de la UCA, en la validación experimental de nuestro software de realidad virtual, PHOBOS para la población latinoamericana, dado que la mayoría de los estudios provienen de Europa o Estados Unidos”.

EL FUTURO DE LA PSICOTECNOLOGÍA
“Creo que indefectiblemente la tecnología va a continuar integrándose progresivamente con nuestra práctica. Son muchos los avances que se están dando en neurociencias facilitados por la aceleración del desarrollo tecnológico”, considera Fernando y estima que “Estos descubrimientos que vayamos haciendo en el área teórica van a generar una explosión de aplicaciones técnicas. Es lisa y llanamente la línea que ha seguido el avance de la ciencia desde que comenzamos a hacer ciencia desde la idea hasta la materialización de una aplicación práctica.

En un principio muchas de estas aplicaciones van a parecernos “extraterrestres” por lo que las generaciones más jóvenes de profesionales van a ser los más permeables a ellas. Esto va a generar el desafío de cómo mantenerse corrientes para quienes ya están recorriendo la mitad o las etapas más avanzadas de su carrera profesional.

Por otro lado, es importante tener en cuenta que no todo el mundo puede estar dispuesto o le guste hacer terapias con un fuerte andamiaje tecnológico, por lo que creo que el lugar para las terapias más “humanistas” siempre va a estar, aunque posiblemente pierdan terreno frente a la emergencia de nuevos modos de hacer terapia o surjan formas mixtas”.

ESTO RECIÉN EMPIEZA
Los logros de Tarnogol y su equipo han trascendido en diversas partes del planeta. Pero esa proyección no turba ni deslumbra al ex convecino. “Lo loco de todo ésto es que en realidad el movimiento fue a la inversa. En Argentina nuestro trabajo recién se “hizo conocido” después de casi 2 años de haberlo comenzado. La frontera que más costó trascender fue la Argentina.

Para serte sincero, no caigo mucho en la cuenta… y trato de que no pase para no marearme. Prefiero tener la cabeza metida en el día a día de los proyectos. Lo que pase después será una consecuencia de ese día a día. Este es un camino que va para largo y recién está empezando, por lo que la verdad es que no hay nada por lo que cantar victoria. Es un proceso.

Desde ya que es una gran satisfacción personal ver que el desarrollo que estamos haciendo se esté utilizando en diferentes partes del mundo y que nuestro trabajo sea reconocido por tipos ultra grosos que antes sólo conocía por leer sus libros. Te abre la cabeza poder conocer e intercambiar ideas con tanta gente interesante”.

LOS RECUERDOS DE PEHUAJÓ
Si bien las visitas son periódicas, Fernando Tarnogol conserva en sus retinas distintos momentos de la vida en su suelo natal. “Tengo muy buena memoria, especialmente para mis primeros años de vida, así que cuando me hacés la pregunta en realidad se me viene una catarata de diapositivas de diferentes momentos.

Muchos recuerdos del Jardín San José, los recreos en los patios de la Escuela Normal, Tosko’s, las colas de una cuadra para entrar al Cine Zurro, salir a jugar a la calle con los amigos y amigas del barrio a la hora de la siesta.

También hay de los recuerdos más “adrenalínicos”, como la noche de las palas, cuando recuerdo que pasaban con tractores y changos recolectando a “tu viejo” para ir a palear al terraplén para frenar el agua. También me acuerdo del primer tornado a fines de los 80, cuando el viento tiró nuestra antena de TV sobre el techo y mi viejo tuvo que subir a correrla mientras mi vieja nos distraía a mi hermano y a mi en la cocina a la luz de las velas con juegos de mesa.

Esas son algunas de las imágenes que se me vienen en este momento a la cabeza, pero la verdad es que es difícil decidir entre tantos recuerdos”.
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