Donde la paz se percibe en la piel

Enclavada en plena zona rural del partido de Pehuajó se manifiesta la madre de Jesús. En silencio, sin estridencias ni promociones, acuden cristianos de todos lados. Una sensación de paz invade y reconforta. Allí se renueva el amor.



Escribe Chico Feo

Está en el campo “Santa Clara”, cerca de Mones Cazón. Surgió a partir de apariciones y mensajes de la Santísima Virgen “María Madre de todas las gracias”, desde mayo de 1999, a una apreciada creyente monescazonense, que opta por el anonimato y hace culto a su entrega sincera y la humildad que adorna su ser. Luego, los mensajes, también se manifiestan a su hermana con pedidos concretos que se cumplen en el predio de “la gruta de María”.

La Divina Providencia hizo que los pedidos de la Santa Madre de Dios se hicieran realidad. Un sector del establecimiento rural “Santa Clara” está consagrado a la Madre de todas las gracias. Allí se construyó la gruta que protege su imagen y creció en forma progresiva, siempre fieles a los requerimientos de ella, con su corazón abierto y sus manos extendidas a todos.

En forma paulatina, la existencia del lugar se ha transmitido de boca en boca y el número de asistentes crece en forma permanente, los fines de semana cuando está habilitada la gruta para realizar visitas. Allí no existe ningún propósito de lucro, muy por el contrario todo se limita a la oración, compartida o individual, en un marco de profundo recogimiento espiritual.

Un sábado, “Mirá” visitó la gruta. Inmenso placer nos provocó transitar por el predio, compartir el rezo de la coronilla de la divina misericordia, conocer experiencias de personas que allí encontraron el amparo y la protección espiritual que buscaban. Como lo hacen habitualmente voluntarios coordinan una recorrida por todos los sectores y explicitan origen y motivos, todos vinculados con expresos pedidos de la Santísima Virgen.

El final depara un momento muy especial. Es el oratorio, donde se ingresa descalzo y se ora en profundo silencio. Cada uno, con sus intenciones. Cada uno se encuentra con uno mismo y exterioriza íntimamente sus sentimientos. La presencia de la Madre, de Jesús y el Padre Todopoderoso, se siente, se percibe. El alma se purifica, el corazón se ensancha y la fe se reafirma.

Como corolario, el encuentro en la Casa del Hogar, mate o café por medio. Intercambio de impresiones, saludos y buenos deseos compartidos con gente del lugar, de Mones Cazón, de la zona y de diversos lugares que llegan con frecuencia al campo “Santa Clara”. Las bendiciones y las sanas intenciones se multiplican, al momento de recibir la estampa de “María Madre de todas las gracias”, junto a un rosario, muy simple y modesto, que fortalece aún más la fe y el amor, reconfortado en algunos y descubierto en otros, en la gruta de María.

Un lugar para energizar el espíritu. Una experiencia para purificar el alma, valorar la importancia de la oración que todo lo puede. Y recibir, espontáneamente, la gracia de encontrarse a uno mismo y entregar el corazón con la confianza absoluta de un hijo al cuidado de su madre.

Un camino para tener en cuenta y comprender que la grandeza está en nuestro interior. Lo de afuera para nada sirve. Todo va por dentro, porque allí radica el amor, la fe y la santidad.
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