Las actuaciones de Gardel en Pehuajó

El 24 de junio se cumplieron 80 años de su ausencia física pero sigue vigente, como siempre. Es el bronce que sonríe y el hombre que cada día canta mejor. Junto a Leonardo Capristo, nuestro “Gardelito”, evocamos su presencia en Pehuajó y reafirmamos la vigencia inalterable del “zorzal criollo”.



De acuerdo a documentación fehaciente, Gardel actuó en Pehuajó, Guanaco, Mones Cazón y Juan José Paso. Las primeras actuaciones las hizo en Guanaco en 1912, como parte de una extensa gira de tres meses de duración que abarcó pueblos de la línea del entonces denominado Ferrocarril del Oeste, que llegaba hasta General Pico en La Pampa.

El zorzal criollo arribó a Guanaco con el cantor y guitarrista Francisco Martino y cantó en el bar de Climaco Scala, edificación que mantiene sus características, hoy Casa Nico de la familia Gottardi. Se estima que durante su estadía de dos días se alojó en la estancia San Juan, en esa época propiedad de la familia Drysdale.

En 1918 y en 1921 estuvo en Pehuajó. Hizo presentaciones en el Teatro Español y como ocurría en las giras que realizaba, según remarca Capristo, “estando en Pehuajó hacía recorridas o estiradas a la zona”. Así actuó en Mones Cazón y Juan José Paso.

“Venían obligados por la Compañía de discos, ellos se tenían que pagar la mitad de los gastos y la otra mitad la compañía para la difusión de los discos. Hicieron la llamada línea del oeste, hasta Gral. Pico en La Pampa. No se tienen precisiones en cuanto a los ámbitos donde actuó en Paso y en Mones Cazón, como tampoco aparecen datos, y los investigadores se asombran, de que haya estado en Trenque Lauquen. No hay constancias de que haya actuado en Trenque Lauquen, pero seguramente que sí, como en otros lugares de la zona pero no se tienen constancias que lo atestigüen”, sostiene Capristo.

Una particularidad de su presentación en nuestra ciudad, en 1921: “le dedicó la primera actuación a la comisión directiva del Club Deportivo Argentino. Se supone porque habría tenido contacto con “Cocho” Garré”, acota Leonardo.

Si bien Gardel no había alcanzado la consagración, el haber pisado el suelo pehuajense es un hecho relevante y forma parte de la historia lugareña y a medida que pasan los años la trascendencia es mayor. No todos los pueblos pueden decir “Aquí cantó Gardel”.

Así como tampoco muchos ostentan el orgullo de conocer la vida y obra del cantor como Leonardo Capristo, sin duda un privilegio para los pehuajenses. “Nunca pensé que iba a estar vivo a los 80 años de su partida. Yo empecé a ir a la Chacarita en 1948. Estuve 65 años yendo constantemente todos los 24 de junio, y los 11 de diciembre he ido la mitad de esos años”.

Y enseguida, añade Leonardo, con la pasión que lo caracteriza: “Allá por el año 50, yo decía quién podrá llegar al año 2000 para poder ver el proceso de Gardel y Dios me ha dado la posibilidad de estar en este momento cuando se cumplen 80 años. Serán 100, 150 y siempre será Gardel, porque se adelantó a todas las épocas y está presente en todo. Es un regalo de Dios poder estar y seguir respetándolo”.

Además, un tanto resignado, remarca: “Lamentablemente en Argentina no lo respetan como corresponde ni le dan el valor que tiene, solamente en Europa. Parece que nos quisieran sacar la autenticidad. Gardel fue grande y es único. Arturo Toscanini lo felicitó, Enrique Caruso dijo que tenía que dedicarse a la opera. Y muchos lamentaron no tener la quinta dimensión de la voz que tenía Gardel. Fue un ejemplo para todos y lo seguirá siendo. Querer superar lo que hizo es imposible. Está todo bien. Es como querer pintar de nuevo la Mona Lisa”.

Qué más se puede agregar. Por encima de las contradicciones, han pasado 80 años de su ausencia física y siempre está presente en todas las generaciones, cantando –como siempre- cada día mejor.
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