Ejemplo de valentía y solidaridad

Aunque pasaron cuarenta años, muchos pehuajenses lo recuerdan. Es un ejemplo para las nuevas generaciones. Un vecino, empleado municipal, con limitaciones físicas pero con un corazón enorme, se arrojó a “La Salada” usando tan solo una cámara de cubierta de camión y salvó tres vidas. El valiente empleado se llama Carlos Jacinto Pardo, aunque todos los conocen como “El Rengo Pardo”, porque perdió una sus piernas en un accidente ocurrido en 1968. Alejado de la Municipalidad, luego de 37 años de servicio, Carlos recordó con Mirá aquel momento, aquella tarde del invierno de 1973, cuando Pehuajó padecía una de las tantas inundaciones que lo afectaron en su historia. El hecho es conmovedor y moviliza interiormente. Ejemplar gesto de solidaridad. Hacer el bien sin saber a quien.




Fue un 23 de julio de 1973. Cinco de la tarde de una jornada invernal, de mucho frío. Pehuajó sufría una de las inundaciones más crueles de la historia. Cuatro vecinos tripulaban en un precario bote en la laguna La Salada, entre los talleres municipales y el Complejo Deportivo, cuando de repente comenzaron a escucharse gritos. “¡Auxilio, socorro, nos ahogamos!”. Las palabras aumentaban en intensidad y desesperación. Los jóvenes habían perdido el control del bote y caído al agua. Desde la costa, los empleados municipales Carlos Pardo y Carlos Pereyra observaron la situación y fueron por ellos.

En aquel momento, Pardo tenía 24 años y desde hacía cinco, portaba una pierna ortopédica tras un accidente en motocicleta. Nunca pensó en su limitación física. Agarró una cámara de camión y se tiró al agua. “Me saqué la pierna, pantalón y me metí en calzoncillos y camiseta de abrigo”, recuerda el pehuajense, a 40 años del suceso. Pereyra lo siguió con otra cámara, pero el primero en tomar contacto con uno de los náufragos fue Pardo, a 250 metros de la orilla: “cuando me largué venían cuatro, pero cuando llegué al primero, que era Federico Del Mónaco, me dijo ‘sacalo al Tití y a Cepillo, al Elías no lo busques porque venía conmigo y desapareció’”.

Los cuatro jóvenes que pedían auxilio eran Federico Del Mónaco, Walter Del Valle, Luis Lenaín y Elías Aveldaño. Tripulaban en las aguas de la laguna cuando los sorprendió la tragedia. Los esfuerzos de Pardo fueron heroicos. Arriesgó su vida para salvar a sus coterráneos. Remó más de 600 metros en agua helada para intentar rescatar a los pehuajenses.

“Cuando llegué hasta donde se encontraban Lenain y Del Valle, éstos presentaban un estado desesperante, por lo que debí realizar un gran esfuerzo para poder ubicarlos en la cámara”, contó el obrero rescatista a Diario Noticias días después del suceso. Apenas habían logrado ubicarse en la cámara, un falso movimiento produjo la caída de los ocupantes y el improvisado bote quedó a unos seis metros de ellos. “Sin perder tiempo y sacando fuerzas no sé de dónde logré llegar hasta el lugar donde estaba la cámara. Al mirar para atrás me di cuenta que el breve recorrido había arrastrado a Lenaín, que en su desesperación se aferró a uno de mis hombros, sin que yo -a raíz del frío- me diera cuenta de ello”.

Pardo ya no tenía fuerzas y temía por su vida. Y más aún cuando descubrió que la cámara tenía una pérdida y se estaba desinflando. “Entonces con una mano sostenía a Lenaín y con la otra trataba de tapar la pérdida de la goma. A Cepillo, que tenía un pullover de cuello alto, lo traía apretado con la cabeza a la cámara. Así pasamos varios minutos, que para nosotros eran horas, hasta que en determinado momento, Del Valle logró observar el avance a la lancha del Ejército”.

En aquella inundación, el Ejército Argentino se había instalado en Pehuajó para apoyar la tarea de los bomberos voluntarios y las fuerzas comunitarias. Y ese día fueron protagonistas para asistir al heroico ‘Rengo’ Pardo: “pudimos salir de la laguna como a las ocho y veinte. Menos mal que nos fueron a buscar porque para volvernos no había fuerza. O sea, nos acomodamos los tres arriba de una cámara de camión y nos quedamos ahí hasta que llegaron los soldados…”.

Otros títulos de la entrevista:
- RECONOCIMIENTOS
- EL TESTIMONIO DEL CABO ESPÍNDOLA
- El relato de Carlos Pereyra

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