El arquero de la “barra del último foco”

Bernardo Demichelis es uno de los referentes vivientes del Club Atlético San Martín institución que el 29 de marzo cumple 85 años. La primera secretaría de la entidad, surgida debajo del foco de una esquina, funcionó en la cocina de su casa. La misma vivienda que ocupa desde que nació. El Cholo, como le dicen familiares y amigos, brilló en el arco sanmartiniano. Recuerdos de una época muy feliz. Se retiró de las canchas muy joven y denegó atractivas propuestas.




Atardece en el barrio de San Martín. Cholo Demichelis nos espera en la despensa de su hijo, ubicada al frente de la casa, donde pasa muchas horas alternando con los clientes y observando el movimiento de la calle Hernández. Tiene 87 años y se moviliza con dificultad porque una rodilla quedó con secuelas “por culpa de un jugador de Paso –remarca– que me dio un patadón y me dejó 30 días inactivo”.

“Siempre viví en esta casa, ahí (señalando un dormitorio) nací y acá me voy a morir”, exclama sonriente. Aclara que la casa era muy diferente: “la arreglé toda porque en el año 46 me compré un camión y gané mucha plata. Llegué a comprarme un Scania y tenía chóferes”, acota para luego retomar el tema de la entrevista: el fútbol y San Martín.

LA BARRA DEL ÚLTIMO FOCO
“Jugaba al fútbol desde que nací, desde chico. Tenía la cancha acá a una cuadra. Era todo el campo, la llamábamos “el fortín de la cina cina”. De chiquito empecé y se hacían unos picados bárbaros”, rememora y enseguida reseña la fundación del club. “San Martín se armó con unos hombres, acá y en la esquina en el boliche de Dalmau. Era la barra del último foco. En ese entonces yo era un pibe de cuatro o cinco años”.

Un día papá les dice, “muchachos ya formaron el cuadro, ahora acá tienen la cocina, pongan la primera secretaría acá. La primera secretaría fue en la cocina, acá en la casa de Bautista Demichelis, en Hernández al 1400, donde viví siempre yo”.

EL PIBE DE LA CUARTA: UN ARQUERAZO
“Ahí empezamos con San Martín y fuimos siempre a la cancha. Jugué en quinta, y en una cuarta buena, era una cuarta de fierro, salimos campeones. Tenía 14 años”, evoca Cholo aquel tiempo tan feliz de su adolescencia.

“Jugaba el Pochi Pujol de centrofóbal, mi hermano, “Min” Ponce que era un muchacho que trabajaba en la municipalidad, jugaba el Tato Pernas, Lito Pérez, Tito Urbe, una barra grande... Y cuando faltaba el arquero llamaban al pibe de la Cuarta”, relata sonriente.

UNA TARDE INOLVIDABLE
El fútbol en aquella época tenía matices muy especiales. Pura pasión. Toda la población participaba y vibraba en cada partido. Entre tantos recuerdos, Cholo Demichelis remarca: “Y bueno, jugué una vez contra KDT, que jugaba el Beto Alusi que era el arquero, después jugaba el Toto Urrieta, Jesús Díaz que había jugado en Gimnasia de La Plata, Valencia, Amilcar Gómez, era un cuadrazo. La cosa es que empezaron a tirar, a tirar, a tirar y no me podían meter gol. En una la agarré la reboleé, le tiré a mi hermano Bichoca, agachó la cabeza, se fue y gol. Le ganamos uno a cero. Ese día hacía calor, se amontonó atrás de mi arco en el momento que descansamos, se vino todo el pueblo al lado y el presidente que era Gonella y el secretario me ahogaban, pero nunca habían visto un arquero que atajara así. El referí era don Cocho Garré, un hombre buenísimo. Él era muy amigo de mis tíos y les contó: “Lo que es tu sobrino, nunca habíamos visto, un fenómeno de arquero. Yo no lo quise ir a felicitar porque quedaba mal”.

TAMBIÉN EN PRIMERA
El paso por esa “cuarta de fierro” prevalece en los recuerdos, era impactante. Cholo también jugó en la división mayor de San Martin. A propósito, señala: “Después jugué en primera. Jugaba yo, Guerra, Olalde, Negro Balbuena a la derecha, Sánchez de centro jack, Chacarita Martín, Tato Pernas de wing, Chiche Salgado de inside, Raúl Civelli, Pedrito y Bichoca Demichelis. Esa era la primera que teníamos”.

LA COLIMBA Y DESPUÉS, CHAU. “NO JUEGO MÁS”
Cholo hizo el servicio militar en la marina (Puerto Belgrano). Y allí también tallaron sus condiciones de futbolista. “Allá me metieron en una escuela y me largaron cuatro meses antes por buena conducta. Allá atajé también. Yo de un lado y el arquero de la reserva de River, Grisetti, del otro lado”.

“Ese día estaban los de Olimpo y me vieron atajar, yo atajaba bien, volaba en el arco, tenía un entrenamiento terrible. Acá me iba a Nueva Plata troteando en una hora y venía en otra hora. Acá en la cancha me daba cien vueltas a la manzana como si tal cosa y me gustaba volar en el arco. Me defendía”, relata.

Demichelis cuenta que “los de Olimpo me vieron atajar, se anoticiaron en qué batallón estaba yo, vinieron, pidieron permiso para entrar adentro del puerto y querían que vaya de arquero con ellos.” Fue en el año 1947. Bernardo les dijo: “no juego más yo”. Y contestaron: “Pero no usted tiene un porvenir, además nosotros pagamos”. “Pero les dije que no, “perdónenme pero no”.

Y así se gestaba el retiro de “Cholo”. Quizás hubiese sido otro su destino deportivo, pero optó por el trabajo, en su tierra, con el mismo entusiasmo y esfuerzo que exhibió en las canchas de fútbol.

SU HERMANO TAMPOCO SE QUISO IR
El recuerdo de su hermano, fallecido hace tres años, es constante en el relato de Cholo. Es que compartieron todo. De su relación, rescatamos una anécdota: “Mi hermano Bautista, que le decían Bocha” y el Bichoco jugando para el seleccionado de Pehuajó jugó contra Nueva Chicago. No lo pusieron en el primer tiempo, lo pusieron en el segundo. ¡Cuándo le dieron la pelota a mi hermano! Agachaba la cabeza, ahhh. Y te escupía. Iba al arco y sacaba un cachito de astilla con la pelota. El arquero se asustó, decí que jugaba adelantado que si jugaba en la raya lo metía con pelota y todo. A la tarde vienen de Chicago a buscarlo a mi hermano para que jugara con ellos, se habían quedado con una impresión bárbaro. No quiso ir tampoco. Ninguno de los dos quiso irse, trabajábamos acá”.

PATEABA Y METÍA MIEDO
“Cuando vine del servicio militar tenía 22 años y no quise jugar más al fútbol. Ni en la reserva. Mi hermano sí siguió jugando. En Calaveras atajaba Verdejo, y antes se definía por penales. ¿Querés que te diga la verdad?. Te lo juro por mi madre y mi familia. ¿Sabés lo que hacía Verdejo? Se ponía en el palo y le decía “pateá, nomás, Bichoquito”. ¡No quería atajarlo! Lo metía con pelota y todo, te lo juro. Eran unos fóbal así de grande, con esos tientos que te lastimaban la cabeza. Bichoco tenía un chumbazo terrible”.

Las palabras de Cholo pintan con elocuencia la pasión futbolera de esos años. “La contra nuestra era siempre Deportivo, tenían unas tribunas muy lindas en donde está la escuela nacional ahora, era lo más grande que había acá. Y la hinchada de Deportivo allá, y la nuestra acá eran de novela. Mucha pasión. Qué años hemos pasado, muy lindo.

SAN MARTÍN, HOY ES UNA POTENCIA
La charla fue larga y se fueron mezclando los recuerdos. Se sumó su hijo Bernardo, su nuera María, su hija Beatriz. Y el nieto, Jorge Riveiro, hoy presidente del Club. Cholo piensa, rememora los orígenes y distintas etapas del crecimiento logrado por los “rojos del parque”. “Hoy San Martín es una potencia”, afirma y evoca enseguida: “Cuando se hizo la primer sede yo tenía ya tenía el camión, un 46 nuevito, se juntaban todos los jugadores, los cargaba e íbamos a buscar arena allá a donde está la Shell ahora que había una arenal bárbaro, para hacer la sede de la esquina”.

Termina el encuentro. Cholo se levanta para ir a buscar la foto de su casamiento. Su nieto vuelve a entrar y le dice: “Y Cholo, qué te pasa”. Gira la cabeza y contesta: “La pierna es lo que me pasa, no me deja andar….”.

Consciente de esta limitación, secuela según dice de un encontronazo futbolero, Cholo Demichelis sigue su ritmo, más lento pero con el ímpetu espiritual de sus años mozos. Sigue ahí en el mismo suelo que lo vio nacer. Aferrado a la gran familia que lo protege y barajando vivencias plenas de esfuerzos que se traducen en ejemplos de lucha para las nuevas generaciones.

RECUERDOS E IMPRESIONES

* Hincha de Independiente. Le duele la actualidad: “No me gusta este arquero, me gustaba Navarro. Y el que ha comprado ahora, no pasa nada, se lo pasa gambeteando y no tira al arco. Da bronca, no lo miro más. El otro día, Montenegro, que pelotudo, errar el penal. Cuando se patea un penal no hay que correrse mucho al costado, porque cuando vos venís, ya venís mirando donde la vas a tirar y el arquero adivina”.

* Ya alejado del arco, Cholo iba siempre a ver los partidos. Seguía a su amado San Martín y a su hermano Bautista. “Un día jugando KDT y San Martín acá y no sé qué problema tuvieron dos jugadores con mi hermano y lo querían fajar. Salté por arriba del público y manotee a uno y otro. Yo tenía mucha fuerza, Lo cacé a uno y le dijo “Jueguen al fóbal porque los cago a patadas en el culo, carajo, eh’, les dije”.

* No sabés lo lindo que era, cómo se jugaba al fóbal acá. Teníamos a un tal Marquesano, era un gordo, la Chancha le decían. ¿Vos sabés el jugador que era ese? Era un Bochini. Un Bochini era. Él apilaba gente, iba mirando, mirando y te la daba para que hicieras el gol. ¡Qué jugadorazo!

* La familia siempre fue puntal en su vida. Foto tomada el día de su casamiento.Tuvo 6 hijos. Tiene 19 nietos y 14 bisnietos.
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