Un canto a la vida, al amor y a la fe



Siendo bebé sufrió una afección que alteró su sistema nervioso y le provocó dificultades neurológicas. Un día se durmió y despertó veinte meses después. Cuando no daban esperanzas de recuperación, una madrugada abrió sus ojos, y si bien quedaron secuelas de retraso madurativo, comenzó una nueva vida para Johana y su familia. Su madre asumió el desafío de la adversidad, no claudicó jamás. El milagro se hizo realidad. Johana, que encontró en la música un estímulo muy particular, viajó a Buenos Aires, cantó en televisión y conmovió a la audiencia. Se dice que tiene “un acuerdo con Dios”.

Se llama Johana Fewkes (19), vive en Francisco Madero. El pasado 2 noviembre conmovió y emocionó a miles de argentinos que la vieron cantar en el programa “Pasión de sábado”, que se emite por América TV. Se había cumplido un sueño y su ejemplo de vida caló muy hondo en el corazón de los televidentes.

Marisa Aguilera, su mamá, contó la conmovedora y milagrosa vida de Johana. Nació en perfectas condiciones en Carlos Tejedor, pero un día, cuando tenía poco más de dos meses de vida, y en momentos en que la amamantaba, la niña quedó dormida y no despertó por un año y 8 meses. Los profesionales no daban muchas esperanzas, diagnosticaron muerte cerebral. Aparentemente, una afección virósica le dañó el sistema nervioso, ocasionando dificultades neurológicas que alteraron su crecimiento y desarrollo.

Fue trasladada a la Clínica del Centro de la ciudad de La Plata. Su familia no escatimó esfuerzos y nunca perdió la fe. “Me dijeron que si se recuperaba, no caminaría y perdería la visión”, comenta Marisa y enfatiza: “me entregué a Dios y le pedía por su recuperación”.

Johana fue sometida a siete operaciones y “en cada una, me iba al Santuario de Rosa Mística a pedir por ella”, sostiene su madre con evidente emoción que transmite la inmensa fe. Se alojaba en un hotel y una noche, veinte meses después de haberse dormido, a las tres de la madrugada la llama Hilda, una enfermera de la Clínica, y le pide que vaya urgente. “Pensé lo peor -expresa- pero cuando llegué Johana había despertado, tenía los ojos grandes, como si no hubiera pasado nada. Dios había hecho el esperado milagro”.

No hay palabras para explicar lo sucedido. Comenzó una nueva etapa, con secuelas y limitaciones, pero con clara esperanza y siempre aferrados a la fe.

El relato de Marisa enternece. Hay innumerables momentos, imposibles de citar en pocas líneas. Esta madre hizo todo los esfuerzos y hasta atinó a prácticas propias e intuitivas. “A los 6 años recuperó la visión. Me acuerdo que usaba un velador, que lo prendía y lo apagaba, para estimularla”.

Más tarde vendría también una convivencia distinta en el seno de su hogar, donde jamás faltó el amor y el estímulo permanente, ese que tanto necesitamos todos los seres humanos. A Johana le comenzó a impactar la música y a través de ella su estimulación creció de manera sorprendente. Si bien no lee ni escribe, memoriza las canciones, cualidad que quedó más que demostrada en el programa de televisión, a través del cual se hizo conocida y dejó el conmovedor ejemplo de vida junto a sus seres queridos, quienes además de amarla coinciden en señalar que hoy “Johana es alegría, es amor y enseña que todo es posible en la vida”.

Mamá Marisa, que hizo el contacto con el programa “Pasión de sábado” y logró su participación previa visita de un equipo móvil a Francisco Madero, cree que “Johana tiene un arreglo con Dios. Cada día se recupera más”.

El bien que provocó cantar en televisión es invalorable. Johana lo vivió, lo disfrutó y lo sintió. Y ni hablar cuando regresó a Madero, donde todos sus habitantes la vieron cantar y la esperaron a la entrada e ingresaron al pueblo en caravana.

Hermosa historia. Conmovedora experiencia que enaltece el espíritu y fortalece la esperanza. Un regalo a tener en cuenta en la navidad que se avecina. El niño Dios renueva la fe. Esa fe que cultivó Marisa con firmeza y convicción. Esa fe inquebrantable que acompaña a Johana y nos reafirma aquel claro principio cristiano “ten fe y sanarás, tu fe te salva”.

Feliz navidad y mejor vida para todos.
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