“El periodista debe defender la libertad que es el bien más preciado del hombre”

En adhesión al Día del Periodista, recordamos a José María Amarillo. Fiel a sus principios y a un estilo tradicional, cumplió relevante actuación en Pehuajó. Alternó su tarea como viajante de comercio con el periodismo, que era su verdadera pasión. Impecablemente vestido, cultor de costumbres de las que no se apartó jamás. Era común verlo transitar por las calles de la ciudad, luciendo sombrero y traje a tono con la época. Poseedor de una amplia cultura general, fue corresponsal del diario “La Nación” durante muchos años, medio que los distinguió con medalla de oro. Trabajó intensamente en la investigación histórica lugareña y fue electo “ciudadano distinguido” de la ciudad.


Ya hace 8 años que no está entre nosotros, pero su recuerdo es permanente en el ámbito periodístico e institucional. Además de haber cumplido labor periodística en nuestra ciudad y en toda la región, fue un destacado investigador histórico, y activo colaborador de instituciones privadas y oficiales. El valioso material que había acumulado se perdió al inundarse un sótano donde lo conservaba. José María Amarillo formó parte de una legión de periodistas tradicionales. Aquellos que tenían como armas de trabajo al lápiz y papel.

En la presente edición de Mirá, recordamos una entrevista realizada en febrero de 1984, donde vertió su pensamiento sobre el quehacer del periodista y la investigación histórica. Amarillo sostenía: “el periodista de antes, de cultura integral, salvo excepciones, tomaba apuntes y memorizaba, escribiendo sobre cualquier tema con suma erudición. Actualmente igual se escribe, pero se usan grabadores y las agencias informativas sustituyen en parte al hombre de prensa. Un diario es atendido por secciones y con un redactor en cada una”.

PERIODISTAS COMBATIVOS
Refiriéndose a sus inicios y tiempos anteriores a la publicación original de la entrevista, Amarillo describía su visión sobre aquel periodismo. “Hay otra vertiente. El periodista de la vieja escuela era más combativo, lo que le acarreaba persecuciones oficiales con el empastelamiento de la imprenta y la detención por las policías bravas de entonces, del Director y algún redactor eventualmente”.

Y ahondando aún más en los tiempos idos, afirmaba: “se escribía con la pluma en una mano y el revólver en la otra, por así decirlo. Ocurría esto en toda la República, en épocas anteriores a la de mi ingreso en la actividad”.

LO ESCRITO ES LO QUE PERDURA
Si bien Amarillo era lector empedernido, dejó su opinión acerca de la comunicación radial y televisiva. Consideraba que “la radio y la televisión nacional son dos notables conquistas de la civilización y complementan la palabra escrita. El único inconveniente es que el primer medio se extingue en el aire y el otro en la imagen visual” y hacía hincapié en el rol del periodista (el que escribe en un periódico, a principios de 1984) al afirmar: “El periodista, en cambio, registra el acontecer diario y queda como archivo y fuente de consulta. Se infiere de ello que la radio y la televisión son elementos del instante, mientras que el periodismo tradicional es lo perdurable con un enorme caudal del saber humano”.
“Lo escrito queda sometido a un análisis, si se desea, en tanto que los medios del aire ofrecen impunidad para manifestarse desaprensivamente. En periodismo hay un estilo para escribir, respetándose la semántica al máximo y no se maltrata el idioma”.

LA INFLUENCIA DE LA TELEVISIÓN
Así pensaba el recordado periodista pehuajense. Respecto a la invasión, en aquellos tiempos, cada vez más notoria del televisor en los hogares, consideraba al televisor “como un elemento de cultura”, pero advertía “a veces constituye un factor disociante de la vida hogareña. Forman legión las personas que transcurren el día adheridas al televisor, inclusive durante el almuerzo y cena, no habiendo diálogo entre la familia que es uno de los mayores placeres de la mesa”.

Le preocupaba hace casi 30 años la incidencia de la televisión en los niños. Amarillo señalaba que “hace poco un escritor expresó que el televisor es la nodriza de los niños. Los padres y los educadores sabrán si es buena o perniciosa su influencia. A propósito, cuando los pedagogos adopten este medio, como capacitación y no solo entretenimiento, será el boom de la enseñanza. No es posible que los niños argentinos sepan más de los indios sioux o cheyenes extranjeros que de los nuestros con una historia más rica, como señaló en una conferencia en Buenos Aires mi querido amigo el camarista Dr. Alberto E. Azcona”.

APASIONADO POR LA HISTORIA
Amarillo dedicó muchos años a la investigación histórica y de manera muy especial a la lugareña, porque “es lo que me apasiona y distrae al mismo tiempo”, solía remarcar en el convencimiento de que “la historia explica, aclara y dilucida el pasado. Es un repositorio inagotable de enseñanza, sirviendo para interpretar los sucesos y los hechos memorables”.

Y ponía acento en la historia local, porque sostenía que “la historia pequeña de los pueblos conforma la historia grande de la República”.

DEFENDER LA LIBERTAD
Durante la entrevista, el pehuajense lanzó un consejo para quienes abracen el ejercicio del periodismo. “En primer término, adquirir una cultura tipo universal. Después estar al servicio del país, fortaleciendo la conciencia nacional y vigorizando los sentimientos patrióticos. A continuación, defender la libertad que es el bien más preciado del hombre. Todo esto es básico en una actividad que requiere generosidad y elevadas miras”.

En aquella conversación, cuando no había transcurrido un año de la renovada vida democrática, Amarillo manifestó que “gracias al pueblo nos hallamos insertados resueltamente en la democracia con un gobierno que representa una esperanza y elegido en comicios intachables”. No obstante, acotaba: “aún es prematuro abrir un juicio por el dédalo de problemas a resolver, especialmente los desaciertos de orden financiero. La situación dista de ser brillante con un país fundido y una clase media pauperizada. La República requiere el concurso de todos los argentinos. Saldremos adelante, a mi parecer, con un espíritu de concordia, una armónica convivencia social y una tregua y conciliación en las agrupaciones políticas animados a la vez por un fraternal espíritu cristiano”.

Y EL LIBRO NO PUDO SER
Lamentablemente, habiendo generado una rica producción de indagación histórica, nunca se publicó un libro. “Yo hago esto por satisfacción personal o espiritual mejor dicho. No pude hacerlo de otra manera, absorbido siempre por mis actividades y la necesidad de ganarme la vida que es un motivo prioritario. Quizás ocurra mas adelante”.
Esa aspiración no se concretó. Muchos de sus trabajos fueron publicados en el diario “Noticias” y seguramente se conservan en instituciones del distrito. Forman parte de un patrimonio cultural muy significativo.
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