La Virgen de Luján en Pehuajó



La Virgen de Luján, patrona de nuestra República, tiene dos capillas creadas bajo su invocación en el partido de Pehuajó, una en la avenida Marcos Sastre y otra en la localidad de Chiclana. En nuestra ciudad, fue instalada hace más de medio siglo y ha cumplido destacada acción pastoral, en beneficio de los fieles que habitualmente concurren al templo.

El pasado 8 de mayo, como acontece todos los años, hubo procesión en el barrio renovándose la devoción de los creyentes. Mensualmente se oficia misa (el primer sábado). Los días miércoles y jueves se dicta catequesis y los martes se reúnen grupos de oración.

Esta capilla, como otras existentes en la ciudad, fue impulsada por el recordado Padre José Miguel Keegan. Numerosos fieles, radicados en ese sector de la ciudad y otros devotos de la Virgen de Luján, asisten a los oficios y adhieren al esfuerzo de los feligreses que sostienen este ámbito de fe y aseguran el mantenimiento edilicio.

La restante capilla “Nuestra Señora de Luján”, funciona en Chiclana en un viejo edificio de connotaciones históricas para esa población rural de nuestro distrito. También aquí se realizan oficios religiosos periódicos coordinados por la parroquia de Pehuajó.

Este año, hubo una mención muy especial por parte del Papa Francisco, quien además por primera vez se refirió públicamente a su país natal. Dijo el Sumo Pontífice “En este día de la Virgen de Luján deseo hacer llegar a todos los hijos de esas queridas tierras argentinas mi sincero afecto, a la vez que pongo en manos de la Santísima Virgen todas sus alegrías y preocupaciones”.

Adherimos a las palabras del Papa y sumamos la oración de los peregrinos:

“Nuestras manos se estiran para tocar el manto de nuestra Madre.
Nuestras manos llevan esa gracia que con solo tocar nos deja el alivio por haber llegado hasta Ella, eso solo nos deja en paz y nos da confianza.
El manto que cubre la imagen, nos cubre como hijos que buscamos protección y sabemos que como Madre, consolará muchas penas que llevamos.
Ante tu imagen nuestros corazones de hijos se abren para que lo más escondido se deje perdonar por Dios a través de Sus ojos buenos.
Como Madre ayúdanos a disipar todo temor para continuar con el camino.
¡¡Madre, no nos sueltes de Tu mano!!”.
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