“Fue un apasionado de todo lo que hacía, de todo lo que amaba”

RECORDANDO A PANCHO

Por Romina Caldiero

Se ha marcado al 7 de noviembre como el día del periodista deportivo, fecha compartida también con el día del canillita. Tenemos como una costumbre en nuestras sociedades de conmemorar constantemente el día de fulano, sultano o mengano. La cuestión es que en nuestros corazones constantemente tenemos a nuestros afectos, y por lo tanto, al oficio o profesión de ese ser querido. Lo tenemos presente no sólo en ese día porque es la convención oficial sino porque hay algo más fuerte que esto: los días que nos marca el corazón.

Si hay un día que marca mi corazón y que también forma parte de este mes de noviembre, es el día de la partida de este mundo de mi padre: Héctor Caldiero, periodista deportivo y relator de fútbol. Casi las fechas y los recordatorios confluyen en la fecha y la profesión pero es pura casualidad.

“Pancho”, como más era conocido, fue un profesional enorme. Solía decir que era un autodidacta y pude comprobar trabajando con él que así lo fue. Formó parte de una generación que estaba arrancando lo que luego fue la explosión del periodismo deportivo. No había como hay hoy muchísimas escuelas, por eso, el profesional debía forjarse sólo, crear sus propias herramientas para trabajar. Nadie le enseñó sobre cómo cuidar su voz, sin embargo, tenía una conducta y un cuidado de su instrumento vocal totalmente intuitivo.

Nunca se abusó de su memoria. Siempre se preparaba para cada partido, anotaba los equipos anfitriones del partido en una hoja grande de manera que los pudiese repasar en el relato. Seguro que a “Boquita” se lo sabía de memoria pero igual siempre y desde que tengo uso de razón fue un tipo responsable y preparado para su labor.

Fue un apasionado de todo lo que hacía, de todo lo que amaba, de todo lo que le hacía latir fuerte su corazón. Como profesional fue intachable. Todavía recuerdo las épocas en que no se televisaba todo el fútbol, el valor de la radio era mucho mayor. Por eso, lo hacían relatar por ejemplo el partido de las 16 horas y luego el de las 19 horas. De una cancha a otra iba en moto. Hoy pienso que fue una locura pero para él era lo mejor que le podía pasar.

Se pueden contar muchas más cosas del “Pancho” relator. Mi deseo es que su ejemplo, sus frases, su labor y profesionalismo hoy sirvan de inspiración para muchos jóvenes que se están abriendo camino. No fue mágico, ni fortuito su llegada a los medios nacionales, tampoco se debió solamente a su excelente voz sino que se trató de un esfuerzo y de una preparación constante para cada partido que le tocaba relatar. Ese fue mi Papá.

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