Zapatero a tus zapatos

Si uno pasea por la calle Alem y pasa por enfrente de la zapatería de Duval, lo primero que capta la mirada son un montón de paquetitos prolijamente ordenados en un mueble detrás del mostrador. Alguien con infinita paciencia envuelve todos los zapatos arreglados, un hábito que se trae de antaño, de la empresa familiar. Duval Portugal Gonçalves, nombre de origen portugués, heredo el oficio de su padre. En Pehuajó, todos lo conocen por Duval. El local que lo aloja ya respira sus años y su historia…

Compartimos la entrevista realizada en el programa radial “Tardecitas y algo más…”, que emite FM City de nuestra ciudad.

- ¿Cuéntenos a cerca de su infancia. ¿Dónde nació, cuántos años tiene?
-Tengo 81 años, nací en Carhué y de chico empecé con el oficio y acá estoy. A los seis años cuando venía de la escuela con mi hermano, mi papá nos esperaba a mí con el cepillito para lustrar y a él para que cosiera los zapatos porque era más grande. Murió hace un año y pico más o menos… Hicimos la escuela, en aquel tiempo hasta 4to grado porque íbamos mañana y tarde y poco que nos gustaba... Mi hermano no, él fue hasta 1er año y tengo hermanas maestras. Éramos diez hermanos en 12 años. Quedamos siete. Todavía vamos luchando…

- ¡Y su nombre es portugués!
-Sí, son las cosas de antes. Mi abuelo dijo vamos a ponerle Portugal y me pusieron ese nombre. Según me contaba mi viejo, Portugal fue el primer piloto de aviación que cruzó el Atlántico, entonces en homenaje a él me pusieron ese nombre.

- ¿Y su padre era portugués o argentino?
-Papá era portugués y mamá argentina, pero tenía dos hermanas que eran portuguesas. Mamá nació en Guaminí, acá cerquita. Y los años fueron pasando … ya estamos para la jubilación eterna ¿Y qué más les puedo decir? Contento de vivir acá en Pehuajó. Porque vine de accidente. No sabía ni dónde quedaba. Muchos ferroviarios iban a Carhué. Antes había muchos ferrocarriles que iban a para allá, ahora no va ninguno. Iban los sábados y volvían los lunes. El personal era todo de acá. Entonces nos vieron jugando al fútbol con mi hermano y nos convencieron de venir a Pehuajó. Y acá estamos jugando el partido… (sonríe)

El 4 de junio de 1949 vine a conocer Pehuajó. Era el aniversario de Deportivo y me llevaron a conocerlo. Yo vine por Estudiantes. Vino Delfo Cabreras, en ese momento representante de San Lorenzo, una fiesta bárbara hicieron. No me lo olvido más porque yo soy bastante fanático de San Lorenzo…

- Así que se puede decir que a Pehuajó lo trajo el fútbol...
-Si, y mi papá no quería porque el tenía una zapatería muy grande. De venta y taller. En el taller éramos seis trabajando. Hacíamos todo nuevo, botas, de todo… y vendió la zapatería y se fue a pasear por Europa con mi hermana y mi vieja, estuvo siete meses. Y los otros siete (porque dos habían muerto de chiquitos) todos en pensión. Mi hermano y yo ya trabajábamos. Yo tenía 17 años. Y ahí me vine a vivir a Pehuajó. Porque nos íbamos a Bahía Blanca a jugar al fútbol, mi viejo quería ir a Río Negro. Y acá quedé… yo y mi hermana, que vive en la calle Varela. Los otros se fueron unos a Bragado, otros a Bs As.

- ¿Cuándo abrió la zapatería?
-Llegué acá y Estudiantes me consiguió un salón frente a la cancha de Deportivo. Donde está la Escuela Nacional ahora. Ahí estuve. Porque antes no nos pagaban, jugábamos porque nos gustaba… Gracias a Dios muy buena clientela. Después me vine a la calle Alem, después me tocó la colimba, 14 meses allá. Venía a jugar al fútbol todos los viernes. Me quisieron enganchar varias veces, el jefe que era Osiris Villegas, un General famoso y no quise porque éramos muchos hermanos y eran más chicos. Y acá me quede, nunca no me pudieron convencer…

Después me llamaron del Ferrocarril para trabajar ahí, pero por ciertas cosas políticas que había antes -hay y van a haber siempre- no me dieron el trabajo, porque no me quise afiliar a ningún partido político. Nunca quise. Porque yo no soy político, siempre viví del trabajo…

- ¿Y usted fabricaba zapatos o sólo los arreglaba?
-Sí todo, hacíamos botas, arreglábamos todo de cero. Mi papá, mi hermano y yo y dos hermanos más. Acá en Pehuajó hacíamos solo encargues. Había tanto trabajo que no se podía todo. Después nos fuimos independizando… papá se volvió a Carhué porque no le gustaba Pehuajó, porque no tenía amigos portugueses acá. Éramos como 50 portugueses. Una colonia muy grande.

- ¿Y qué comidas, costumbres trajeron?
-Comer bien, divertirnos, porque los portugueses cuando se juntan son terribles. El domingo no quedaba nadie… era día de fiesta.

- ¿Qué platos típicos recuerda que hacían en su casa?
-Mi mamá hacia unos platos exquisitos, como mi señora… Comías los sesos cuando carneábamos los chanchos. Y una hermana también los hacía… hay tantas comidas lindas de Portugal… yo estoy acostumbrado a eso…

Yo ahora estuve en Caracas casi un mes y adelgacé 4 kilos. No me gustaba la comida. Y cuando fui a Brasil lo único que comía era helado! Jaja. No me gustaba nada… hacen la comida distinta a la nuestra. Lo que más abundaba era la pasta, mucho tuco. No me gustaba… Fuimos en excursión con los jubilados de acá. Muy lindo viaje, un hotel espectacular, pero la comida en el hotel más o menos buena. Acá comemos bien en todo el país, en Chiclana, Salta, Bariloche. Yo recorrí todo el país…

- ¿Su mujer es española?
-Si, es hermana de Pascual el que tiene los accesorios de automóviles. Hace 54 años que estoy casado. ¡A ella le gusta cocinar y a mi comer!

- ¿Nunca pensó en ir a vivir a Portugal?
-Nos íbamos a ir a conocer pero mi mujer no se animó y nos quedamos acá… no se animaba a viajar en avión. Ahora le gustó el avión. Es como estar en el autódromo de Bs As y ver una F1. Es igual, divino, divino. Estamos con mi hermana que está tramitando la ciudadanía. Hablamos con los primos que nos inviten y vamos.

- La zapatería que tienen en la calle Alem, ¿hace mucho que está ahí?
-Teníamos tres zapaterías, una en Alem otra en Hernández, y otra en Godoy y Zanni donde estaba la sala velatoria, esa casa la hizo hacer mi viejo… Después yo me fui a la colimba, mi hermano rompió relación con mi viejo y se fue. Cuando volví al poco tiempo me puse yo ahí. Gracias a Dios me fue muy bien. Trabajé como burro toda la vida, pero con ganancias.

- ¿Quién lo ayuda?
-Solo, no quiero más personal son para dolores de cabeza. Uno les enseña cómo deben vivir y después te hacen cosas para que los eches.

- Los chicos cuando pasan por su zapatería piensan que hay regalos, por los paquetitos…
Si, es tradición envolver los zapatos en papel, lo hicimos toda la vida es tradición en la familia. Yo cuando estaba en Alem (al lado de la famosa confitería Tabita) envolvía todo, porque no tenía lugar, era un local de 4 x 1,5 m. Hacía de cuenta que estaba sentado en un Formula 1, no me podía mover para ningún lado. Entre la máquina de pulir, la de coser… de ahí me cambié frente a la heladería de Irigoyen “El sol”, después me cambié a Del valle (15 años) y después a Alem, a la vuelta en frente donde estoy ahora (hace 12 años que estamos). Mi señora hace los paquetes. Así adelanto. El tema es cuando me tengo que levantar y sentar miles de veces, hacer todo solo.

- ¿Y ahora le piden hacer zapatos?
No, quemé todas las hormas para no hacer más. Hace 20 años. Guardé una sola de recuerdo, porque me la había prestado mi hermano que se murió y no se la pude devolver. Se la voy a regalar a mi otro hermano que está en Bragado que las sigue haciendo…. que tiene un empleado que es como un hijo, aprendió bien, y no le hizo renegar…

Yo soy unos de los pocos que vio el primer gran premio de turismo carretera en el año ‘47. Pasaban por Carhué me acuerdo… después anduve muchos años con Castelani. Somos recontra amigos… cuánta plata tiramos, pero como nos divertimos, la disfrutamos…

Soy una historia de Pehuajó…. Saludos a mis amigos y a mis clientes que me dieron de vivir…
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