Santa Rosa: “No debemos cansarnos de ayudar a nuestro prójimo”

Con motivo de la celebración de la festividad de Santa Rosa (30 de agosto), destacamos hoy al oratorio en honor de Santa Rosa, ubicado en calle Leopoldo Altés entre Echeverría y Del Valle, erigido por iniciativa de vecinos de ese sector de la ciudad.

Hace, aproximadamente, 15 años fue construido en el predio donado por el vecino Marcelino Martínez y su esposa, Virginia Rodríguez, con la intención de honrar a la santísima Virgen y generar la creación de un salón comunitario.

Los primeros años hubo diversa actividad, llegando a rezarse el rosario los día 30 de cada mes y la gran festividad cada 30 de agosto. Lamentablemente, los grupos de apoyo no tuvieron continuidad y en la actualidad el oratorio Santa Rosa sigue vigente. Los hermanos Rubén, Elsa, Roberto, Susana y Raúl Martínez, se ocupan de mantener el lugar de la mejor manera, contando con el apoyo de los hijos de Don Marcelino cuando son necesarias tareas de desmalezamiento.

Rubén Martínez, manifiesta su agradecimiento a todas las personas, que en distintos momentos, brindaron su apoyo al oratorio, al tiempo que exterioriza su complacencia al poder mantener ese ámbito de fe, donde quienes lo deseen pueden acudir.

SANTA ROSA DE LIMA
Nació en Lima, Perú, en 1586. Fue la primera santa canonizada del Nuevo Mundo. Tomó a Santa Catalina de Siena como modelo. Se dedicó a atacar el amor propio mediante la humildad, la obediencia y la abnegación de la voluntad propia. Ingresó a la tercera orden de Santo Domingo y, a partir de entonces, se recluyó en una cabaña que había construido en el huerto de su casa.

Llevaba sobre la cabeza una estrecha cinta de plata, cuyo interior estaba erizado de picos, era una especie de corona de espinas. Su amor por el Señor era tanto que cuando hablaba de Él, cambiaba el tono de su voz y su rostro se encendía como un reflejo del sentimiento que embargaba su alma. Santa Rosa, patrona de América, falleció en 1617, a los 31 años de edad. El Papa Clemente X la canonizó en 1671. Su festividad se celebra tanto el 23 y el 30 de agosto, según las modalidades adoptadas, por el mundo católico, en distintos lugares.

ORACIÓN
¡Oh flor la más hermosa y delicada que ha producido la tierra americana!, portento de la gracia y modelo de las almas que desean seguir de cerca las huellas del Divino Maestro, obtened para nosotros las bendiciones del Señor. Proteged a la Iglesia, sostened a las almas buenas y apartad del pueblo cristiano las tinieblas de los errores para que brille siempre majestuosa la luz de la Fe y para que Jesús, vida nuestra, reine en las inteligencias de todos los hombres y nos admita algún día en su eterna y dichosa mansión. Amén.
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