En bicicleta o en chata tirada por caballo

José Castaño (75), electricista desde la adolescencia. Trabajó en emprendimientos privados, en la vieja usina y en la Cooperativa Eléctrica, donde se jubiló como Jefe de Distribución. Ha sido testigo del crecimiento energético de la ciudad y abriga recuerdos de una actividad de servicio muy particular. Hoy, es directivo de la entidad cooperativa e integra la seccional local del Sindicato de Luz y Fuerza. En adhesión al día del trabajador de la electricidad (13 de julio) compartimos impresiones y recuerdos de Don José, especialmente de aquellos tiempos idos, donde prevalecía la buena voluntad sumada al esfuerzo y la creatividad.

José era cadete en El Rayo, con Constantino y Martín. Hacía arreglos a domicilio y reparaban artefactos en el taller. Uno de los asiduos visitantes del taller era el Ing. Buscemi, que era jefe de redes en la usina. “Un día me dice que tengo que hacerle una gauchada, ir a cambiar un tablero a la usina, otra vez arreglar unas luces. Y así empecé a trabajar en la usina”, comenta Castaño.
4 años trabajó en el taller de Martin y Constantino. Luego fue la usina y posteriormente la Cooperativa de Electricidad. Sintetizando su labor como electricista, José afirmó: “llegue a 38 años de servicios. Nosotros, por tarea riesgosa, nos jubilamos a los 25 años de antigüedad y 55 de edad. Yo tenía los años pero no la edad. En el año 82 me jubilé por una incapacidad”.
De inmediato, añadió: “estaba jubilado de Jefe de Distribución y un día me vinieron a buscar de la Cooperativa, los consejeros Néstor Martín y Rubén Pereira, con el gerente Bethouart, para que me reincorporara. Entonces desistí de la jubilación y estuve 10 años más en redes. Llegué a los 48 años de servicio”.

Durante tantos años vivió experiencias diversas, siempre relacionadas con la prestación del servicio eléctrico, algunas de las cuales se reflejan en el puñado de recuerdos que recogimos del encuentro con José Castaño. El vínculo no se apagó, la relación con el oficio que amó desde adolescente continúa, ya sea por alguna actividad particular, por su rol en el sindicato de luz y fuerza, o por su condición de directivo en la prestadora del servicio eléctrico.

A través de este convecino, el homenaje y el recuerdo a numerosos pehuajenses, electricistas de oficio o profesión, ausentes y presentes, que cumplen una cotidiana labor, a plena luz y energía al servicio de la comunidad.

RECUERDOS
-”Llegamos a hacer la instalación eléctrica en el cine Zurro. Íbamos a armar de noche con un tal Cignoli, que supo tener “La Taberna”, aquellas gargantas de luz que tenía el cine llenas de tubos fluorescentes”.

-”Me toco andar cuando se armó la planta hormigonera, Fuimos a Bolívar con Tito Agnus, para traer datos sobre mezclas, ménsulas, vínculos. Trajimos todo y le aportamos al agrimensor Berazategui que había hecho todos los proyectos”.

-ALUMBRADO PÚBLICO: “Había una caja de un reloj en Chassaing y Artigas, otro en Rivarola y Del Solar. Otro en Del Valle y Del Solar, y uno más en calle Gutiérrez, donde ahora hay un supermercado chino. Eran como relojes comunes, con un sistema que conectaba a un contactor. En Gorostiaga, donde ahora están los galpones de Maggi, había un reloj para 4 o 5 lamparitas de esa zona”.

-”Cuando entré a la Cooperativa habría 400 usuarios y el último foco estaba en Hernández y Perón. Y las líneas llegaban hasta frente de la comisaría, porque en las esquinas había dos panaderías, después era todo baldío. Ahí, justo frente a la comisaría, venían las calesitas”.

-”Cuando se va la Compañía del Sud Argentino, se llevan la camioneta que tenían. Entonces teníamos que salir en bicicleta. Desarmábamos la escalera de dos hojas, me acuerdo haber salido con Amigo, compañero de trabajo. Y llegábamos a un lugar y armábamos la escalera y atendíamos el problema, un cruce, una derivación... y llevábamos también, los cables, en la bicicleta…”

-“Teníamos que salir también a tomar estado de los medidores. No repartíamos facturas porque la llevaban los cobradores. Se cobraba casa por casa. Era la época en que se pagaba 2 pesos con 36 centavos, por ejemplo”.

-“Hacíamos de todo un poco, después fue creciendo el servicio, se tomó más gente y se fueron comprando vehículos”.

-”Éramos compañeros con Raúl Campot y Francisco Aspiroz, entre otros. Me siento satisfecho. Ahora uno ve que ha cambiado mucho. Es otra cosa. Hay herramientas”.

-“Cuando se cambiaron los medidores de continua por alterna, la Cooperativa alquiló una chata tirada por caballo, que era de Coiro, un changador. Se cargaban los medidores y se salía a colocarlos”.

-“Hubo épocas en que las líneas eran muy precarias y con Campot no quedábamos a dormir, en una pieza, arriba de un cajón de herramientas. Por lo general venían los panaderos con algún problema, personalmente porque no había teléfonos”.

-”Me tocó atender la telefónica que tenía acá un señor Álvarez, en Artigas casi Del Valle. Tuvo que desmantelar todas las líneas porque venía la empresa de teléfonos del Estado. Se iba a todas las casas para cortar la luz. Y después me tocó también trabajar con la nueva telefónica”.

-”Cuando no había línea eléctrica en el Hospital, porque moría en Zuviría, el hospital tenía grupo electrógeno y un año, cuando hubo mucha poliomielitis, recuerdo que íbamos a atender el grupo al hospital para asegurar su funcionamiento”.

-“Me toco ver un grave accidente, en calle Del Valle, entre Yrigoyen y Alem, donde hay un portón grande, aun se ve la cornisa, allí funcionó la Terminal. Ahí se cayó un muchacho y se mató”.
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