“Con KDT fui y soy feliz”

Oscar Alberto Quarteroni (“Vique), toda su vida ligado a KDT. Desde niño jugaba en la cancha del club, donde hoy está la terminal de ómnibus. Fue jugador, técnico y presidente. Durante 10 años jugó en la selección pehuajense. Habla, recuerda, mira fotos viejas, recortes periodísticos, y la emoción lo invade. Sus ojos se llenan de lágrimas. Es que siempre estuvo ligado al club. Se ausentó por 12 años de Pehuajó, retornó y volvió a presidir la entidad rojiblanca, que acaba de cumplir 92 años de vida y que sueña sumar, este año, otro campeonato liguista.

En una lluviosa mañana de domingo, nos encontramos con Vique y su bolsón de recuerdos kadetistas. Fiel a nuestro objetivo de cultivar nostalgia, recorremos rápidamente la trayectoria de Quarteroni en KDT, que es toda su vida.

“Yo nací ahí. Todo lo que era la parte de la calle Varela, la Terminal, era todo KDT. Donde está la terminal, que era la cancha vieja, nosotros recién caminábamos y saltábamos el alambre para ir a jugar dentro de la cancha”, rememora y la emoción lo deja sin palabras.

Como para no querer a un club. Añade: “pasé por todas las divisiones, desde inferiores, que en ese tiempo no había tantas sino que era la cuarta división. La integre con varios que después ascendimos a primera, el caso de Jorge Galiani, Gil, Ponce, mi hermano y otros. Tuvimos la suerte de ascender a primera”.

Ampliando los recuerdos, Vique señala: “nosotros llegamos al club en el año 54. En el 55, con 14 años empezamos a jugar. Yo tuve la suerte con Jorge Galiani, que integramos la primera división a los 16 o 17 años. En ese tiempo era todo un logro”.

JUGADOR Y DIRECTIVO
Además de integrar el equipo de fútbol, también fue parte de la comisión directiva, llegando a ejercer la presidencia. A propósito, acota que “en el cincuentenario del club, jugábamos y éramos directivos”.

Un cariño muy especial se hacía sentir y el amor por la camiseta era real y verdadero. “En ese tiempo hablar de plata ni pensar”, dice y recuerda que “algunos recibían algún regalo. Yo, por suerte, no sé si suerte nunca lo acepté”, exclama con palabras entrecortadas y las lágrimas otra vez le impiden seguir.

ARQUERO SIN QUERER
Luego, cuenta: “dejé de jugar en el año 68. En el 69 me dieron la dirección técnica del equipo. Estuve un año, trajimos y probamos algunos arqueros. Pasan 4 años, estaba de presidente el Dr. Samuel Steimberg. En un partido KDT se queda sin arquero, el de primera estaba lesionado y el de cuarta suspendido”.

“Entonces me citan a una reunión. Yo pensaba que era para preguntar por algunos de los arqueros que se habían traído cuando era técnico. Voy a la reunión y me dicen que habían estado charlando y creemos que tenés que atajar vos. Pero yo no ataje nunca, les dije. Sí, contestaron, tenes que atajar porque cuando te fuiste seguiste jugando al básquet y te necesitamos. Jugué dos partidos y me fue bien, contra Atlético de Mones Cazón y contra Calaveras. Dos lindos partidos, uno se ganó y otro se empató. El suplente mío en ese momento era Pachá Astudillo, mucho más grande que yo, pero había atajado en cuarta porque no había arqueros”.

Más adelante, echando una mirada a la prolongada trayectoria del club, sostiene que tuvo “la suerte de tener jugadores que luego fueron internacionales, como Jesús Díaz, Coribadino, Iturrieta, jugadores de calidad, el negro Alonso, Berdini, todos jugadores espectaculares”.

SIEMPRE SE VUELVE AL PRIMER AMOR
Quarteroni se ausentó de nuestra ciudad, pero su corazón siempre siguió latiendo por KDT: “con el tiempo siempre volví al club y ahora hace 4 años. Yo me había ido de Pehuajó, primero estuve en San Martín de los Andes, casi 8 años, después me instalé unos 4 años en Villa Carlos Paz, y cuando regresó me va a buscar la gente nueva del club y vuelvo a ejercer la presidencia. Y ahora, no integró la directiva, pero soy revisor de cuentas y estoy siempre cerca del club”

Si hay un club pehuajense que sabe de vicisitudes y contratiempos, es KDT. Al citar esta particularidad y hablar del presente, Vique manifiesta: “si, nos pasaron todas. Inundaciones, vientos que nos dejaron sin techos, malas administraciones., etc. Pero seguimos. Ahora, se está trabajando muy bien. Hay una masa societaria bastante grande. Se acercó mucha gente al club. Hay mucha colaboración de la gente, mucha gente joven que trabaja. Un grupo extraordinario. Cuando se empezó a arreglar la cancha, había gente que se levantaba a las 5 de la mañana e iba a trabajar hasta las 8 de la mañana, y después se iban al trabajo. Eso, es querer al club”.

Sobre el final de la entrevista, hace referencia al presente futbolístico, que alienta una gran ilusión. “El equipo fútbol anda bien. Tres años hemos jugado la final y esperemos que este año se nos dé”.

SENTIMIENTO DE GRATITUD
Quarteroni ignora por qué lo apodaron “Vique”. Afirma: “la verdad que no sé por qué me dicen Vique. Todos me conocen así, en todos lados, pero nadie me conoce por Oscar Alberto, todos por Vique. Hasta cuando, no se si por suerte o desgracia, estuve cuatro años de concejal, me llamaban así”.

De esta manera, a través de este referente kadetista, adherimos al aniversario del viejo club pehuajense. Con pocas palabras y la profunda emoción que le causa hablar de la divisa de sus amores, Oscar Alberto “Vique” Quarteroni reafirma: “con KDT fui feliz y soy feliz. Es gratísimo ser parte del club”.

Agradece su gentileza y agradece nuestra adhesión: “Chau Vique y gracias por todo”. “No por favor –responde- te dejo, me voy a marcar la cancha, esta tarde juega KDT”…
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