“Lo principal para hacer algo solidario es abandonar el interés propio y ahogarse en el interés común”

Así piensa y actúa Santiago Ranciari (37), muy conocido por su actividad como payaso. Pero junto al personaje siempre estuvo aliada la persona. Y esa persona, apostó a la solidaridad porque como él mismo afirma: “En todo momento, la gente está deseosa de ayudar y le gusta, porque ayudar hace bien”.

Asimiló experiencias solidarias muy notorias en nuestra ciudad y otras lejanas a Pehuajó, pero muy significativas, como compartir momentos en escuelas del sur del país con niños mapuches. Entre otras vivencias, rescatamos aquella campaña de “transformar un Fiat 600 en ambulancia” y el regalo de sonrisas y ternura a los enfermos del hospital.


LA EXPERIENCIA EN EL SUR
Santiago Ranciari, que obviamente no puede desprenderse del Payaso Santiago, recordó su estadía en el sur: “fue una travesura que nos mandamos antes de las campañas solidarias. Sucedió des pués de que estuve muy enfermo en el 2000 y luego de hacer un festejo de mi cumpleaños en el parque. Ahí se me despertó el bicho de la solidaridad. Vos tenés la gente, ellos te acompañan y tal vez más en el peor momento”.

En aquel momento, Rancieri comen zó a encontrarse con su faceta solidaria que contó siempre con el apoyo de diferentes ciudadanos pehuajenses. “En todo momento la gente está deseosa de ayudar, a la gente le gusta porque ayudar hace bien. La primera cosita que hicimos fue irnos al sur, con el viejo (Oscar) Maggi, quien después hizo la bicicleta” (NdelaR: monumento ubicado sobre avenida Lavardén).

Todo comenzó cuando mandaron un email ofreciendo hacer turismo y solidaridad en diversos municipios del sur argentino. El envío tuvo respuesta y el destino fue Aluminé, un pequeño pueblo de la provincia de Neuquén. “Nos subimos diecinueve horas a un micro y aparecimos en Aluminé, una ciudad como Francisco Madero pero con un marco natural impresionante”, relató Rancieri.

Una vez instalados en tierras neuquinas, los pehuajenses comenza ron con la aventura solidaria. “Reco rrimos escuelas mapuches yendo bien al interior de la montaña. Íbamos a las escuelas, comíamos y compartíamos el día con los chicos. Era algo lindo para ellos y para nosotros”, contó el Payaso.

Aluminé fue el punto de partida. El inicio de un camino solidario que dejó sus frutos durante años. “Desde ese día hemos ido muchas veces más, inclusive le hemos llevado útiles escolares. Después empezó lo del hospital móvil de bicicletas, y más adelante, nos jugamos un desafío importante que hoy no lo haría: lo de la ambulancia. Cuando me pongo a pensar en eso pienso que en aquel momento tendría algún problema síquico (risas)”, finalizó Rancieri.

LA AMBULANCIA PARA EL HOSPITAL
Soñar nos hacer crecer, avanzar en el camino. Y Santiago, lo supo siempre. Su sueño era transformar un Fiat 600 en una ambulancia para el hospital municipal. Un deseo un poco extraño, y tal vez, para muchos, (casi) imposible. Pero con la unión del pueblo y una pizca de “delirio”, se logró.

“Lo principal para hacer algo solidario es abandonar el interés propio y ahogarse en el interés común. Todas las cosas se consiguen sin la utilización de dinero pero con la voluntad de la gente que no tiene precio. Todas las cosas que hicimos acá, las hicimos con la voluntad de la gente que tiene un valor inmensurable”, sentenció Santiago.

Todo comenzó en las alturas de la Iglesia San Anselmo. “Me subí arriba del campanario, le pedí permiso al párroco Carlos Torres, y desde ahí, le hablaba a la gente. Me acuerdo que habíamos jugado con una frase que decía: ‘el 14 de septiembre, a las 14 horas, lanzamiento de campaña del Payaso Santiago’. ¿Qué pensaba la gente? ‘Este tipo se postula para intendente’”, expresó Rancieri recor dando el inicio de una gran aventura.

El primer obstáculo a superar era conseguir el auto. Una misión para nada fácil. “Para comprar el Fiat 600, nosotros vendimos una vaquillona prestada catorce veces en la misma feria. Es una cosa re loca. O sea, nos prestaron una vaquillona, la pintamos de amarillo, la vendimos tres veces. Nos habían asegurado que la compraban los de la feria y después teníamos que devolverla. Entonces le pusimos una cuarta persona del equipo nuestro que era muy limitada y que no podía comprarla, entonces la gente vio que este hombre no podía comprarla y la había devuelto y entonces la vendimos catorce veces”, explicó Rancieri.

“Hicimos mil cuatrocientos pesos, compramos el Fiat y lo dejamos como nuevo. Y comenzó la venta de la rifa. Cuando íbamos vendiendo tres mil y pico de números, por intermedio del pehuajense Raúl Rivello, conseguimos una entrevista con Ismael Pasaglia que en ese momento era Ministro de Salud. Fuimos con Miguel Arias y el “viejo” Maggi y le pedimos una ambulancia porque en realidad no llegábamos con la venta de los números”, rememora y puntualiza: “Nos fuimos disfrazados de payaso al Ministerio de Salud. El ministro nos escuchó una hora y media y nos dijo que con todo lo que habíamos hablado no podría dejar de ayudarnos. Nos dio una ambulancia modelo 96 y lo más importante fue que no nos pidió la plata que habíamos juntado. Con esa plata, arreglamos la ambulancia absolutamente y luego se la entregamos al municipio.

La ambulancia hoy sigue transitando las calles y luciendo una frase elegida por Ranciari: “Esta unidad se compró por el fruto la unión, del esfuerzo de toda una comunidad. Cuidémosla”. Eso no es todo, el rodado lleva una numeración. Tiene impreso el 6214, que son los dueños. Todas las personas que adquirieron un número porque “para todo esto tenés que tener gente al lado tuyo que te banque. Siempre digo que menos en los velorios, vendimos numeritos en todos lados”.

EL FINAL DE SU FACETA SOLIDARIA
Después de las campañas solidarias en el sur y en Pehuajó, Santiago Rancieri decidió dar por finalizada una etapa. Un ciclo solidario que dejó muchas sonrisas y hermosas jornadas de alegría. “Cuando sorteamos el Fiat, había alrededor de siete mil personas porque todos los que habían comprado la opción tenía el requisito de estar presente en el parque para poder ganar el auto. Puedo asegurar que cuando espontáneamente me empezaron a cantar el feliz cumpleaños fue algo que sólo lo pudo superar el momento del nacimiento de mis hijas. Es algo muy lindo, eso es lo que premia el esfuerzo”, comenzó emocionado el reconocido payaso pehuajense.

“La última travesura que hicimos en Pehuajó fue entregar la ambulancia. Me di un gusto enorme”, acotó. Con la ambulancia en manos de los pehuajenses, llegó el momento de “terminar con el tema de la solidaridad”, aunque tiempo después logró regalar una silla de ruedas a Javier Velazco (NdelaR: joven pehuajense que quedó discapacidad motriz tras un accidente) y un sillón odontológico para el hospital.

“En medio del festejo por la compra de la ambulancia pensé: ‘siete mil personas no puedo volver a meter nunca más’. Entonces, en pleno show, dije: ‘muchos nos dijeron que nos íbamos a quedar con la plata. Tenían razón. Acá tenemos la ambulancia, acá tenemos el Fiat 600 y acá está la valija con el dinero’. Llevamos la valija con los dieciocho mil pesos. Y les dije: ‘Nos quedamos con la plata porque el Ministerio no nos las pidió pero sí ustedes no van a ayudar a arreglar la ambulancia. ¿Y saben otra cosa? No voy a volver a hacer una fiesta como esta porque van a decir que el payaso está en decadencia porque no puede meter tanta gente’. Después de eso, nunca más hice una fiesta”, relató.
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1 comentarios:

  1. sos un grande de verdad Santiago, no cambies nunca, siempre te seguimos en todo lo que haces

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