Por la huella: campanas de palo, las razones de los pobres...

“Para él son los calabozos,
para él las duras prisiones;
en su boca no hay razones,
aunque la razón le sobre.
QUE SON CAMPANAS DE PALO
LAS RAZONES DE LOS POBRES”
(1377)
(Canto VIII)

El refrán tiene sus raíces en otro tan castizo como antiguo: “A
consejo ruín, campana de madero”.

Lo encontramos casi culminando ese largo lamento que Martín
Fierro deja escapar dolorido por la triste suerte del gaucho en
aquellos tiempos.

Toca un problema social de cuya realidad es difícil líberarse.
Los pobres no suelen ser escuchados.

Todos sabemos que una campana de palo, no tañe. Por lo
tanto no llama, no alerta, no anuncia. No se hace oír.

Así fueron, o suelen ser, las razones de los pobres ante cierta
justicia o injusticia, mejor dicho. Las razones de los pudientes
siempre suenan como campanas de bronce.

No es cuestión de hacer polémica y no se sienta ofendido
quien ama la justicia. En una sociedad justa y bien organizada,
las razones de unos y otros son escuchadas con la misma
deferencia y respeto. Pero en tiempos de Martín Fierro, parece
que las cosas no eran así. Por desgracia la defenestración de los
valores morales, a veces nos sumerge en la triste realidad del
refrán.

Si bien solemos decir “el que no llora, no mama”, sin embargo
siempre hay seres humanos que lloran y difícilmente llegan a
mamar, por que no los dejan. Únicamente la buena voluntad
de los hombres, puede en el tiempo corregir ciertas de-
sigualdades, y hacer que las campanas de palo suenen como las
de bronce.

El refrán tiene dimensión universal, nos alcanza a todos, y

ojalá todos nos aprovecháramos de su sabiduría.


-Del refranero del Martín Fierro (José Marcón)

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