Aquel 20 de julio, hace medio siglo

Por Félix P. Peyrelongue (“Chico Feo”)

La llegada del hombre a la luna se vivió de una manera muy especial en todo el mundo. Hasta en las más pequeños lugares del planeta la impaciencia era dominante. No existía la tecnología que hoy está al alcance de todos y en forma instantánea se viven los acontecimientos.

La radio era el único medio que permitía seguir el histórico aterrizaje. La televisión, ajustada a las características de esa época, cumplió su cometido. En nuestra zona pocos tenían televisores y era cuestión de suerte poder ver la emisión televisiva. Deban darse condiciones climáticas adecuadas. No existía el cable.

Aquel domingo 20 de julio, seguí la llegada del hombre a la luna desde la redacción de Semanario VERDAD, ubicada en Rivadavia 564 de la ciudad de Henderson, donde funcionaba además la casa de fotografías de Jorge Basualdo y su anexo de librería y juguetería.


Como todos los vecinos aguardamos emocionados el aterrizaje de la nave espacial Apolo XI. Algarabía total cuando se hizo realidad el gran objetivo: que un ser humano caminara en la superficie de la Luna. Fascinante el instante cuando la Apolo XI, cuya tripulación conformaron Neil A. Armstrong, Edwin E. Aldrin Jr. y Michael Collins, se posó sobre la superficie lunar. Millones de personas pegadas a las radios y televisores sintieron el esperado impacto. Sin palabras cuando el conductor de la transmisión exclamó: "¡El hombre en la Luna!... ¡Oh, chico!... ¡Wow, chico!"

La misión estaba cumplida. Se consideró como uno de los momentos más significativos de la historia de la humanidad y la tecnología. Todos hablábamos de lo mismo. Todos fuimos un poco astronautas. Todos compartían el histórico episodio, todos fuimos amigos en la espera de la caminata lunar.

Años después el argentino, Enrique Ernesto Febbraro (músico, odontólogo y profesor de psicología e historia), que cuando la Apolo 11 todavía estaba en órbita envío 1000 mensajes a diferentes personas de distintos países del mundo. Tuvo alrededor de 700 respuestas y en consecuencia se instauró el 20 de julio como el día del amigo, imitado más tarde por otros países. Febbraro, fallecido en 2008, al referirse a la iniciativa, sostuvo: “Viví el alunizaje del módulo como un gesto de amistad de la humanidad hacia el universo y al mismo tiempo me dije que un pueblo de amigos sería una nación imbatible. ¡Ya está, el 20 de julio es el día elegido!”.

La llegada del hombre a la luna tuvo adhesiones de toda índole a lo largo y ancho de todo el país. En Henderson, donde ejercía la profesión periodística, el vecino Héctor Omar Barraza, hoy radicado en Mar del Plata, instaló un mercado y verdulería con el nombre de Apolo 11, en diagonal 25 de mayo, que luego extendió con reparto domiciliario en un viejo camión. Proliferaron comercios con ese nombre en todo el país.

Y otro recordado hendersonero, Domingo "Toto" Veinticinco, en su restaurant, muy prestigioso en esa época, organizó una cena celebratoria de la llegada del hombre a la luna. Obviamente se llamó "Apolo 11" y estaba compuesta por 11 platos distintos incluyendo el postre. Asistí con Jorge Basualdo, compañero inseparable de todas las inquietudes periodísticas. Nunca más viví un encuentro pantagruélico de semejante magnitud.

Y seguramente hubo más adhesiones al histórico acontecimiento. Las presentes pinceladas, medio siglo después, alimentan la recordación. Y hace bien porque nos permiten reencontrarnos con tiempos idos y revivir hechos del terruño ante las nuevas generaciones.

Chico Feo
chicofeo52@hotmail.com
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