Desde la radio a “puro pulmón” a la “impersonal y robótica”

Estaba pautado para adherir al día del locutor (3 de julio), pero no fue posible. Eduardo Brachetti disfrutaba de un soñado viaje por el viejo mundo. A su regreso, amable y cordial, nuestro propósito se hizo realidad. Jubilado docente y locutor free lance, rememoró su vida en Pehuajó y con un estilo muy particular marca con claridad y elocuencia su manera de ser y de sentir.



“Soy de la época del guardapolvo almidonado, del calzado Gomycuer, del café con leche por las tardes, de pelota en los baldíos, del cine y sus “episodios” en la matinée, de la bicicleta en las tardes de siesta y la gomera, el arma de guerra para descubrir el monte de la rural. De la época del lechero, del carro del verdulero y el carnicero… Ponele vos la fecha… Claro nací en Pehuajó, un 6 de enero. Que regalito de la vida para mis viejos…”, afirma Eduardo -sonriente y feliz- pintando en palabras sus años juveniles.

Estudió en la Escuela Nº 2, Domingo Faustino Sarmiento, “que aún hoy cuando voy me tomo mi tiempo para pararme un buen rato en la plaza y contemplar su frente y dejar escurrir mis recuerdos de primaria”. Cursó sus estudios secundarios en el Colegio Comercial: “Bah, hice el “nocturno”, trabajaba y estudiaba fueron 6 años muy felices”.

UNA PASIÓN DOMINANTE
La decisión de estudiar locución tuvo sus matices. “Cuando digo en casa que me gustaría estudiar locución, cuando tallaban las carreras tradicionales, medicina, ingeniería, ciencias económicas, farmacia, mi padre me dice: ‘¿Con “eso” pensás vivir?’. Claro por aquellos años era como estudiar diseño de interiores, imaginate. Paré en la casa de una tía en Villa Lynch, todos los días viajaba a la Capital y cuando me sobraba un peso, me tomaba el “diesel” a la 6 de la tarde en Once y a la medianoche, y un poco más, estaba en Pehuajó. BOM, hizo de nexo con LU 11 y así fue como pasé de la propaladora a la radio”.

Su voz, vibrante y equilibrada, conquistó audiencia por doquier. La experiencia aquilató aún más su responsabilidad, que exhibe con definida personalidad tanto en un estudio de radio como en un escenario. “Me gusta el estudio, es como estar en la “cocina” de la radio. Allí es puro movimiento, gestos, ademanes, carteles, gente que va y viene y todos con un mismo fin HACER LA RADIO…”.

Su apego viene desde la niñez. “Mi pasión por el micrófono nació en 4º ó 5º grado, no recuerdo bien, pero sí que caló hondo en lo que quería ser. Nace de la “curiosidad”, de ¿cómo era eso que escuchabas la voz y no veías a las personas?, para mí era muy loco... Siempre tuve facilidad para la lectura y buena dicción, cosa que me ayudó y mucho para seguir el camino, solo necesitaba que me dieran las herramientas para trabajar en radio”, reflexiona sin poder ocultar la linda nostalgia que provoca recordar aquellos momentos.

ENTRE “PEHUA” Y “TRENQUE”



Sin duda Pehuajó y Trenque Lauquen son dos ciudades que gravitaron en la profesión de Brachetti. Y al respecto, sostiene: “Pehuajó tuvo la maravillosa oportunidad de tener una radio de AM, fue un hito en los partidos vecinos y sus voces el reflejo de una comunidad. Imaginá lo que era para los habitantes de los pueblos y localidades escuchar la radio de su ciudad cabecera, sus noticias y novedades, a los artistas locales, a la problemática propia de cada partido”.

“Pero claro, siempre hay un pero… la radio es un negocio, es una empresa y como tal hay que manejarla. “No se puede vivir del amor”, dice Calamaro. Radio y Televisión Trenque Lauquen, la sociedad anónima que regenteaba LU11 estaba integrada por gente que tenía amplia experiencia en la conducción de bancos, aseguradoras, comercios importantes dentro de la sociedad y los directivos de la radio y canal de televisión idóneos y visión de llevar a esos medios cada vez más alto en el consenso de la región. Yo trabajé en la radio más de 25 años con mis idas y vueltas, me hice un lugar en esa familia que aún hoy veo y trato, porque al final no somos tantos”.

AYER Y HOY
Al comparar la radio de sus inicios con la actual, marca con la elocuencia que lo caracteriza las puntuales diferencias. “La radio de antes o la que hacíamos era a puro pulmón. Se trabajaba con elementos profesionales que daban hasta donde daban… Grabadores de cinta abierta, micrófonos que habían cumplido su ciclo de vida útil, consolas con zumbidos de línea, platos o giradiscos que de tanto dar vueltas no tenían la velocidad correcta.

Ahora la tecnología hizo de la radio un híbrido, no hay cosas buenas ni malas, digas como lo digas, salga como salga, siempre estará perfecta, ajustada, sincronizada. ¡Si hasta pueden cambiarte el timbre de voz o la velocidad de la lectura! No reniego de la tecnología porque ha facilitado la comunicación, digo que esta radio de ahora es impersonal, robótica…”

Eduardo considera además que “el advenimiento de las FM hizo que el panorama de las radios cambiara para bien”, y al respecto, puntualiza: “Música que se escucha con calidad digital, voces que se escuchan con total nitidez y programas que se fueron haciendo camino con la gente que fue saliendo de las distintas escuelas, institutos y universidades de la comunicación. No obstante la AM tuvo que poner a funcionar el motor de la creatividad una vez más, lo había hecho cuando la televisión, y así nació una AM con perfil más periodístico, más de opinión, aggiornada en el día a día y en alcance sigue siendo la que tiene la sartén por el mango”.

UNA CLAVE: “NO CREERSELA”
Sobre el final de la charla, ante la proliferación de nuevas radios y nuevas voces, nos atrevemos a pedirle un consejo para las nuevas generaciones en función de su experiencia. “Mi óptica, no doy consejos, es que si querés superarte, creer que estás subido al caballo de la verdad, es retrógrado y absolutista. Seguir perfeccionándote, siempre se puede tener la cabeza abierta y centrada en esta maravillosa profesión”.
Como corolario una expresión de deseos: “Me gustaría que radiodifusores, directores de radios o medios de comunicación, empleen a profesionales, de las distintas áreas de la comunicación, hay muchos y de excelente calidad y en ésta la excelencia”.

Se acabó el tiempo. Corte y hasta el próximo encuentro. “Dale, decí lo que quieras”. Y el “Pela” no abrocha la entrevista, como siempre con naturalidad y sin impostar la voz: “Me pedís que agregue lo que quiera… Creo que lo dije en toda la charla. Sí, me gustaría resaltar que la mía y la de muchos es una profesión de equipo, como en el fútbol, si lo logramos el resultado es óptimo, sino es solamente cartón pintado…”.


PING PONG
- ¿Un deseo?: “Seguir aprendiendo, por ende viviendo”.
- ¿Un recuerdo?: “Para todos los que hicieron mi vida grata, divertida, interesante”.
- ¿Un rencor?: “No sé de qué se trata, no tiene cabida en mi persona. No tengo rencor, sí ignorancia a quien me falló”.
- ¿Una gratitud?: “A la vida, a los hijos, a los amigos, a los compañeros”.
- ¿Una ingratitud?: “¿ingratitud?... ¡No tener pelos! Cheeeeee, dijo Marrone…”
- ¿Un ídolo?: “¡Ídolos! Los que supieron dar con su voz, lo mejor y lograr que se los identificara solamente por eso, que no es poco”.
- ¿Un amor?: “El que recibo cada día en casa, en la calle, en los medios por parte de los compañeros”.
- ¿Una esperanza?: “Poder seguir teniendo el poder del asombro y adelantarme siempre a lo que vendrá, en referencia a la comunicación”.
- ¿Un hobby?: “Escuchar música, la tengo en disco rígido, extraíble, pen drives y acetatos”.
- ¿Un amigo?: “Dos y del alma… Marcelo Rey (Canal 4 Cablevisión/La Bombilla Radio) y el “zurdito” Salomón (Marcelo). Más de 30 años de conocernos los tres”.
- ¿Dios?: “Paredón y después….”
- ¿Un locutor?: “Los que hicieron amar esta profesión….”
- ¿Pehuajó?: “Infancia, adolescencia, juventud”.
- ¿Trenque Lauquen?: “Donde vivo y permanezco”.
- ¿LU11?: “Mi casa, mi mundo”.
- ¿LT22?: “Un recuerdo de lo que no fue y podría haber sido”.
- ¿Eduardo Brachetti? : “Un tipo accesible sin que vengan a romperle los esquemas”.
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