Nuestros Poetas: Alberto Podestá

Carroza y siesta
Los enjaezados en negro y plata
reflejan los rayos del Sol
de la siesta de verano

Las chisteras enhiestas y orladas
imponen respeto
con su negrura de raso

La madera reluce yacente
entre flores, acunada
por las engomadas llantas

Las niñas solteras ven pasar la muerte
desde el zaguán umbrío,
y se santiguan.

Los solemnes aurigas divisan la vida
desde el fúnebre pescante,
y le guiñan.

Autor: Alberto Podestá
(mención, concurso Henderson 2009)

Vaticinio
Durante aquellos veranos en la finca de mi abuelo, uno de mis lugares favoritos era la biblioteca. Allí y en uno de esos días de lluvia especiales para disfrutar de aquel lugar, hojeaba yo libros tomados al azar cuando, de pronto, en uno de ellos, leí algo que me conmovió a punto tal que lo dejé en un estante cualquiera sin fijarme en cuál.
Mientras el carillón del reloj marcaba las cuatro y media de la tarde, yo había leído:
“... si alguien llegare al final de esta frase un día de lluvia a las cinco en punto de la tarde; en ese instante morirá. “
Nunca supe el nombre de aquel libro, ni retuve el contexto de esa frase, pero a partir de entonces, cada vez que me introduzco en un texto desconocido, temo.
Autor: Alberto Podestá
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