Reflexión de Semana Santa

por el Pastor Raúl García
Iglesia Evangélica Menonita


En esta época del año, en casi todo el mundo, los seres humanos hacemos una pausa para conmemorar los episodios conocidos como de “Semana Santa”. Es común apreciar una mayor cantidad de personas que concurren a los Templos para recibir inspiración a través de los servicios religiosos. Otros aprovechan el fin de semana largo para realizar algún paseo, que había sido postergado por razones diversas, o celebrar un encuentro hogareño que fortalezca la menguada relación familiar. Tampoco se descarta la posibilidad de incursionar en algún plato tradicional que permite salir de la rutina gastronómica.

Entre las actividades fructíferas y pertinentes que pueden darse, quisiera proponer una pausa para la reflexión sobre todo lo que concierne a la Pascua como celebración y significado.

En su origen la Pascua era una celebración judía que traía al pueblo Israelita el recuerdo de la forma maravillosa en que Dios nos liberó de la esclavitud a que fuera sometido por el pueblo y gobernantes egipcios. Dejando atrás la importante parte histórica referida en el Libro del Éxodo, quisiéramos reflexionar sobre el significado de la Pascua Cristiana, que a partir del Siglo VIII fue la conmemoración de la resurrección de Jesucristo.

El apóstol San Pablo nos recuerda en la carta a la Iglesia de Corinto, cap. V, verso 7 y 8, lo siguiente: “Limpiaos pues de la vieja levadura para que seáis nueva masa sin levadura como sois, porque nuestra Pascua que es Cristo, ya fue sacrificado por nosotros. Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura de malicia y de maldad sino con panes de sinceridad y de verdad”.

¡Qué mensaje importante nos deja el Apóstol San Pablo!. Ya no es necesario cumplir con un cierto número de ritos que pueden aún carecer de significado personal. Cuando uno mira el entorno familiar, comunitario, nacional e internacional que nos envuelve, cuan urgente se hace la aplicación de los conceptos de San Pablo para que realmente estemos respondiendo el mensaje de la Semana Santa.

Resumiendo, ¿no sería este el momento para la reflexión seria y positiva y honrar la Pascua con la determinación de buscar en los valores del Cristianismo, vividos a diario, la consumación de los mejores propósitos que pueden transformar nuestra familia, nuestras instituciones y nuestras vidas todas en un reflejo de la imagen que Dios puso en su criatura?
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