Dr. Heriberto Gardes: “Soy aborigen de acá, nacido en Pehuajó”

Fidelidad de principios y convicciones

A 128 años de la fundación de Pehuajó, "Mirá" creyó oportuno rendir tributo al Dr. Heriberto Gardes, parte de una de las familias tradicionales de la ciudad, rescatando del archivo de Efepe producciones, partes de entrevistas realizadas en 1992 y 2008, una con destino al Diario "La Opinión de Pehuajó" y otra solicitada por el Colegio de Médicos Distrito VII para su boletín informativo.

Simple, humilde, sencillo, pero vehemene en sus ideas y convicciones. Un médico "de los de antes" dirían nuestras abuelas. Hoy tiene 91 años de edad y durante más de 60 ejerció su profesión. Cultivó, respetó e inculcó valores que se han perdido con el tiempo.

Charlar con el Dr. Gardes, es un placer. Sus recuerdos, sus vivencias, proliferan a flor de labios. Mencionar todo implicaría un espacio que no disponemos, por ello intentamos una síntesis de diversos temas que permiten hilvanar recuerdos y desandar sentimientos. Frases, anécdotas, que ayudan a reflexionar para comprender mejor muchos interrogantes de estos tiempos.

EL COLEGIO “GARDES”
Los "Gardes", inmigrantes franceses, se radicaron primero, en la zona de San Mauricio, partido de Rivadavia. “Estuvieron dos o tres años, pero volvieron a Pehuajó, porque acá estaban protegidos por la línea de fortines y había malones en esa época que destruían todo”.
Y acá en Pehuajó, Don José Gardes, abuelo de Don Heriberto, fundó el primer Colegio particular que hubo en la ciudad. “Primero se llamó Colegio Sudamericano y después Colegio Nuestra Sra. de Lourdes, porque era muy católico. La gente mandaba los muchachos a la escuela un año y tenían que aprender de todo. Aprendían a hacer un documento, un pagaré, etc. y al año volvían a la chacra. Ese fue el origen del Colegio de Gardes”, afirma Heriberto y agrega:
“Yo también fui al Colegio ese, hasta 6º grado y como no era oficial, después tuve quedar una revalida en la Escuela Sarmiento para poder ingresar al Colegio Nacional”.

Y DEL “NACIONAL” A LA FACULTAD DE MEDICINA
“Fui de la tercera camada del Colegio Nacional, en el año 1932. Iba con Raúlito Azcona, hijo de Pablo Azcona, el caudillo; éramos compañeros, los dos más chicos del grupo. Salí en el año 37 y me fui a Buenos Aires a estudiar a la Universidad de Buenos Aires.
Elegí medicina, porque me gustaba. Había un tío que había empezado a estudiar medicina, que colaboró mucho conmigo. Y en esa época el médico era una cosa importante. Ahora ya nadie le da bolilla. Era una cosa seria. Ser médico era una cosa muy importante.
Empecé a estudiar medicina en el año 1937 y por suerte lo pude hacer en términos rápidos. Éramos 5.000 los aspirantes, entramos 2.000 nada más, luego de una selección por exámenes que eran muy bravos. Después de primer año, quedaron mil nomás y nos recibimos en término, cincuenta o sesenta”.

NO ERAN TIEMPOS FÁCILES
“Recuerdo que teníamos que trabajar con cadáveres formolizados y después por un mes no comíamos carne. Había que tener un estómago bárbaro. Quedaban muchos en el camino.
Felizmente tuve buenos compañeros y amigos. Nos confiábamos mucho, además de la familia, que la veíamos poco. Veníamos una vez o dos al año. Yo estaba en el Presidio, vivía dentro de la Prisión Nacional, en el cuerpo médico, era mi domicilio, en Pasco 2113, la famosa Prisión Nacional de aquellos tiempos. Éramos 8 muchachos del interior, que hacíamos guardia.
Antes para hablar por teléfono estábamos supeditamos a la repetición de un pueblo a otro. No como ahora, que yo me comunico con mi nieta en Holanda. Nos arreglábamos entre los amigos y ante cualquier emergencia nos confiábamos entre nosotros”.

AL SUR, NO. A PEHUAJO, SÍ
“Me recibí y me vine directamente a Pehuajó. Para qué iba a dar tantas vueltas y revueltas. Había muchas posibilidades.
Cuando me recibí me propusieron ir a Ushuaia. Era ridículo, pero fíjese que interesante. Yo tenía 24 años. En Ushuaia, estaba el Presidio. Las autoridades eran el Gobernador, el Director del Presidio y el médico, que era el único en todo el cono sur. Gobernador, director del Presidio y el médico, eran las máximas autoridades.
Me proponían ir y según las leyes que había, todo era doble para la jubilación, doble por estado de sitio y por ser único médico, trabajo insalubre, también doble. Entonces, cada año para la burocracia valía 6 años, es decir a los 30 años de edad me jubilaba, una cosa inconcebible. Entonces, dije no y me vine a Pehuajó”.

EL RECUERDO DEL DR. HOUSSAY
“Me podría haber quedado en la carrera universitaria. Aquí tuve la suerte de haber conocido a aquel viejo conservador, profesor mío, el Dr. Houssay, que daba fisiología. Un tipo que conocía todo, y a todos personalmente. Una seriedad extraordinaria. Nos decía, si alguno de ustedes no es rico no les conviene agarrar esto, son puestos de hambre, en esa época Hussein ganaba 500 pesos, una maestra 200. Si no son ricos, les aconsejo que no agarren acá.
Recuerdo que los prácticos que nos tomaba el Dr.Houssay, era de física, química y fisiología. Se dedicaba tanto que conocía a cada uno de los alumnos. Empezaba la cátedra al horario en punto. Me acuerdo, que yo tuve sobresaliente en casi todo. Cuando doy examen, me tocó por sorteo darlo con Houssay. Me presento, y entró y salgo. Los muchachos me preguntaban, que pasó tuviste alguna pelotera con el viejo. No absolutamente, si ya nos conocía a todos, y entonces decía que les voy a tomar. Era un formulismo.

“ERA BÁRBARO. TENIA RAZÓN”
“El Dr. Bernardo Houssay era toda una institución, conocía a todos sus alumnos. Me acuerdo que había un muchacho, con relaciones políticas y cuando su grupo ganaba las elecciones, al Decano le pedían determinadas cosas…
Ese muchacho, pidió que le aprobaran los trabajos prácticos en fisiología, y el viejo sabía que éste no los había hecho. Daba examen y le metía un “huevo”, daba otro y lo sonaba otra vez. Lo tuvo como cuatro años así, y al final decía: “yo voy a tener 80 años y seguiré dando exámenes”. Y el viejo Houssay le contestaba y “por qué no hace como todos los muchachos, haga los trabajos prácticos”, como diciendo “no me venga a meter chicanas políticas”… Y justamente los hizo y aprobó. Era un viejo que no lo pasaba nadie. Era bárbaro. Tenía razón”.

AQUELLOS SABIOS PROFESORES
“En Higiene, estaba un tal Rodríguez, un gordo macanudo, el que más sabía en su cátedra. Recuerdo, que era un tipo de avanzada con sus ideas de izquierda, iba a todas las manifestaciones. Cuando salían le iban entregando los carteles y justo al “gordo” le tocó uno que decía “queremos pan, tenemos hambre” , un absurdo... pero era un tipo respetable, gente de valor”.
“Cuando me recibí, elegí pediatría y en el sorteo me tocó dar examen con Juan P. Garraham y con Florencio Escardó, que escribía con el seudónimo “piolín de macramé”… pero el examen ese, fue una conversación nomás…
Escardó era un tipo sabio, fue el que propuso que los chicos tenían que estar internados con la mamá, porque cuando un chico estaba enfermo lo metían con otros 50 chicos y el pibe se sentía solo, desamparado, desorientado, como decían en el antiplano, en Perú, que el chico se siente seguro cuando está colgado de la espalda de la mamá”.
También me acuerdo del hermano de Ricardo Rojas, el que escribió el Santo de la Espada, se llamaba Nerio Rojas y era profesor de medicina legal. Era gente de mucho valor, que se la respetaba”.



ALEJADO DEL “AMIGUISMO”
“En la época mía, épocas conservadoras, tenían el buen tino de no hacer el amiguismo que hay ahora. Ahora, Ud. no sabe nada y lo nombran Ministro de Agricultura, y no sabe distinguir el trigo del maíz. En ese sentido, tenían el buen criterio, de poner al frente de la cátedra al que más sabía”.
Cuando llegue acá, por ejemplo el Dr. Arnejo y el Dr. Ferreyra habían sido profesores míos; con el Dr. Arámburu éramos vecinos. Me instalé aquí, pero nunca quise saber nada de cargos políticos, porque si Ud. se mete en algún cargo, ya depende siempre de alguien, que desde arriba lo están mangoneando.
No quería que vinieran, como cuando se tenia un cargo oficial, venían y le decían, y porque el Intendente tiene su amigo… vio como es la política, a veces uno tiene programado de acuerdo a la gravedad y por ahí lo pide el Diputado, el Intendente, el Gobernador… y uno tiene que terminar con sus principios y levantar sus prioridades”.

LA CIRUGÍA, UNA ALIADA
“Fui al Hospital y pedí con exclusividad cirugía. Yo no quiero hacer historias clínicas, le dije. A mi me llaman para lo que haya que hacer, ya sea una cesárea o cualquier tipo de operación, pero no me vengan con cosas burocráticas.
Me acuerdo una vez, que había que hacer un reconocimiento de una sífilis en Henderson, cuando dependía de Pehuajó. Ahora, le escribían de una manera, que les parecía que uno tomaba el subterráneo en Pehuajó y bajaba en la próxima estación, hacía el reconocimiento y volvía. Cosas de locos, ir a Henderson no era fácil en aquella época, había que pasar médanos y de todo. En ese sentido dije no.
Yo, estuve prácticamente 60 años en cirugía. Cualquiera que me llamaba iba para atender una emergencia. Los médicos venían de los pueblos de la zona, en esos tiempos. Le llegaban a las ocho de la noche, con algún paciente que había que abrir. Nunca pregunté ni quién era, ni como se llama, era un pedido de un colega que necesitaba un mano y lo tenía que atender, pero ahí terminaba mi función”.
Hice de todo en aquellos tiempos, no se podía elegir nada, había que meterle para adelante. Pero bien, tengo muy buenos recuerdos de la parte médica”.

LA POLÍTICA Y LA MEDICINA NO VAN DE LA MANO
“Acá en Pehuajó empecé a trabajar muy bien, de entrada nomás. Arnejo me venia a buscar en auto. Me acuerdo que me decía, porque no agarras esto. Y le decía que no, porque la política y la medicina no van de la mano.
Era joven, me insinuaban: “que muchacho joven, hijo del pueblo, que lindo seria para ser candidato, a intendente por ejemplo”. Y yo les decía, en el supuesto caso que yo fuera Intendente, quién iba a mandar acá, Don Pedro Duhalde o yo?.... y me decian, Don Pedro Duhalde, usted sabe, es lo que se llama “la disciplina partidaria”… ah mire, para mi, se va al carajo la disciplina partidaria, no puede ser.
Arnejo me decía, ahora no precisas, porque trabajas bien, pero después cuando sea más viejo, una jubilación no te va a venir mal. Y bueno, pero igual me jubilé, fui uno de los primeros en jubilarme, empecé cobrando 250 pesos y ahora llega a 700, y la jubilación médica es pobretona también…”

CONSEJO DE PAPÁ: “DALE CRÉDITO A LA GENTE”
“Nunca me pelíe con nadie. Los problemas que tuvimos los resolví en forma amistosa. Era fácil como estaban planteadas las cosas.
Uno de los primeros consejos que me dio mi viejo, fue “tenes que dar crédito”, porque sino fuera por el crédito, en las épocas de crisis no sobrevivimos.
Mi viejo fue el que movió más cereales y haciendas en la época de crisis, años 28, 30… nada valía nada, tal es así que se fundió. Los galpones cerealeros de Pehuajó, el galpón uno, el cuatro, y los galpones de Chiclana y Guanaco, los explotaba él, con otra gente. Me acuerdo que agarró la concesión para dar trabajo a la gente que estaba despavorida, no había nada de nada.”.
En esa época, yo tenía 10 años y me acuerdo que lo único que había para ir era el cine Zurro. La entrada valía 20 centavos y entonces uno empezaba a recorrer a los tíos, para ver si se conseguía la moneda para ir al cine de la tarde.
Me acuerdo que mi padre hizo el desmonte de 40 hectáreas de monte, que había en la zona donde hoy está el Club Estudiantes. A veces había como 100 personas, se trabajaba como loco y se ganaba muy poco. Muchos se llevaban leña como pago. Eran tiempos bravos.
Recuerdo que estando en la chacra, fueron los boys scots y estábamos fundidos. Fueron a pernoctar, y mi viejo les regaló 6 corderos. ¿Estamos fundidos y Ud. le regala 6 corderos?, le preguntaba. Y me contestaba: “Sabes cuánto pagué esos corderos, 50 centavos; entonces por 3 pesos, quedo como un rey con estos muchachos que tienen que pasar la noche en campamento”…
Siempre me decía: “Vos atendé, pero tenés que darle crédito a la gente. La gente te va a pagar, porque es buena la gente. Y efectivamente, le hice caso. Y esa enseñanza me sirvió. Había gente, en la época que se juntaba el maíz y el girasol a mano, pasaba un año y venían, y me venían a pagar. Yo ni me acordaba. Y venían a pagar, no tenia nada anotado y el paciente decía, si porque Ud. hizo tantas visitas y no le pagamos”.

VER AL PACIENTE COMO UN HERMANO, UNA MADRE, UNA HIJA...
“En 60 años, nunca tuve una demanda por cobro de honorarios, cosa que ahora los muchachos se han puesto muy bravos. Antes uno tenía parámetros muy sencillos.
Un profesor nos enseñó, que cuando uno tiene un paciente en la cama, tiene que pensar que es su hermano, su madre, su esposa, su abuelo o su hija. Y piense, lo que voy a hacer, lo haría si fuera mi hermana, mi hija… le sacaría este órgano?...
En ese sentido tenía el aval de la gente, decían proceda Ud. le daban vía libre… en cambio ahora, vienen con el asunto de la mala praxis, le hizo esto, aquello, etc. Por suerte, nunca tuve ningún problema”.
“Antes había otra relación entre el médico y el paciente. Cuando llegué había mucha relación con las parteras, que atendían muy bien los partos.
Todo era diferente. Era la época en que uno dejaba el auto afuera, abierto, con todas las cosas y nadie se llevaba nada. Ahora los valores son otros”.

LA INTERRELACIÓN CON LOS COLEGAS
“La interrelación con los colegas no es lo mismo. Por cuestiones de ética. El Dr. Gallo me solía decir “el único que devuelve los pacientes sos vos”, pues tomaba uno, lo atendía ya sabiendo que no estaba el colega, pero cuando retornaba, ya está, chau.
Con Raúl Riccioppo padre, como don Saverio Galvagni, las veces que habremos hecho consultas. Me acuerdo, que había unos médanos tremendos para llegar a Henderson.
Teníamos dos o tres parámetros. En cambio, ahora veo que a la gente la cansan, porque a veces preguntan no hizo el electrocardiograma, no le hizo la tomografía computada…. Ud. cuando tiene un cuadro grave, con dos o tres parámetros decide. No hay necesidad, pero ahora si tiene algún inconveniente con el paciente, le dicen como no le hicieron la tomografía computada, no le hicieron la resonancia magnética… y sino le hacen juicio de mala praxis…”
Me acuerdo de Pancho Ananía y Samuel Steimberg, que eran de mi época. Recuerdo que con Pancho, cuando no había servicios de emergencia y la gente iba desesperada a buscar a cualquier médico, me mandaba un paciente y dejaba una notita, “me parece que fuera un embarazo tubario”… Al otro día, me dice “lo operamos juntos”. A los pocos días el mismo caso…. Éramos compañeros, no teníamos diferencias. Con Steimberg igual, era macanudo.
Cada momento de la vida tiene su etapa. Yo debiera llamarme japonesito “ya fui”. Hoy todo es distinto..!”

CONSEJOS AHORA, NO… NO PUEDO DAR…
“Es difícil dar un consejo a los médicos jóvenes. Se ha perdido la relación médico-paciente y paciente-médico. Cuántas veces teníamos las valijas preparadas para irnos y había un paciente que nos necesitaba y nos quedábamos.
Ahora, llega un fin de semana y dicen “vamos a hacer las cuatro cesáreas al hilo, liquidar el trabajo… Son otros tiempos. Cuántas veces se postergaba un viaje, no es lo mismo sacar un chico cuando está punto y otra es sacarlo de golpe, quince días antes, porque coincide el fin de semana largo o las vacaciones… por eso, consejos, en este momento, no podría dar ninguno…”

Cuánta tela para cortar, verdad? Cuánto para rescatar. Cuántas enseñanzas para tener en cuenta, pues si los tiempos cambiaron hay "parámetros" como dice don Heriberto, que siguen vigentes. Lástima no?.... sabrá Dios por qué motivos no se tienen en cuenta.
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1 comentarios:

  1. Me sumo al homenaje... caballerísimo... Le escuché decir en una ocasión a un colega:... a la mujer no se le pega ni con el pétalo de una rosa...

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