Carlos Méndez: Cuando los sueños alimentan el alma

En calle Hernández, entre Mitre y Rivarola, donde funcionara Casa Jubete y años atrás la mueblería Polverini, se construye un Auditorium de particulares características, por iniciativa de un incansable luchador y hacedor, el convecino Carlos Méndez.Inconfundible, entusiasta, apasionado, soñador.

Carlos abrigaba el sueño de hacer una sala de espectáculos, consagrada en principio al cine (su gran amor) pero concebida para uso múltiple. Y ese sueño se está haciendo realidad. “Estoy en un 80 u 85 por ciento”, nos dice Carlos y nos introduce a la sala para contar en detalles la iniciativa y todo lo realizado.No hay un solo detalle librado al azar y fruto de un innata inteligencia, cada elemento colocado ha pasado por sus manos, siendo minuciosamente analizado.
Habría múltiples aspectos para remarcar, desde lo edilicio hasta lo técnico, pero ya llegará el día de los anuncios y el propio Méndez informará a los pehuajenses.Y las sorpresas, agradables por cierto, serán muchas. La acústica, por ejemplo, aún sin terminar se puede apreciar con elocuencia y nitidez. Carlos Méndez, 73 años, jubilado en los papeles, pero activo de por vida, nos cuenta el surgimiento de la idea y la experiencia de hacerla realidad con sus propias manos. Ha hecho de todo, hasta se lesionó los meñiscos en una pierna, pero quien le quita esa tremenda satisfacción, que se suma a tantas otras, como las proyecciones cinematográficas cuando el séptimo arte parecía agonizar en el interior, como la elaboración de instrumental médico de alta complejidad que trascendió las fronteras del país, como las 5 medallas de oro que logró por sus creaciones artesanales en los torneos bonaerenses, y algo más simple pero no menos significativo, como reparar el reloj de la iglesia San Anselmo, un domingo al mediodía con más de 33 grados de calor.Así es Carlos Méndez.

La sala se llamará Felipe Méndez, en un homenaje a su padre que en el año 1916 comenzó junto a don Avelino Zurro, entre otras cosas, la hermosa aventura de la cinematografía en el solar pehuajense.Cuando termina de mostrarnos todos los detalles en la sala, Carlitos nos pide cinco minutos porque quiere hacernos un regalo. Sábado 28 de mayo de 2011, a las 11 y 30 horas. Sube al escenario, enciende los equipos de sonido (espectaculares por otra parte), toma el micrófono y dice: “Esto lo descubrí cuando cumplí 70 años. Siempre tenía deseos de hacerlo y la hora había llegado”...Con una banda orquestal de fondo, nos cantó “Sus ojos se cerraron”. Vehemente, transmitió el mensaje del bellesimo clásico con el sentimiento necesario para hacer vivir el contenido. Lo gozó y el periodista asombrado mucho más. Con que poco, uno se puede sentir feliz, Dios mío.“Y esto me fortalece el espíritu, me dan más ganas”, acota Carlos y nos acompaña hasta la vereda. Nos despide y sigue su ritmo en el interior de la sala. Sumergido en su mundo. Gozando ese sueño. Alimentando su espíritu. Honrando a su querido viejo.Ese es Carlos Méndez, sembrador de sueños, cultor de hermosas locuras. Suerte y nos estaremos viendo frente a la pantalla o cuando suba el telón.
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3 comentarios:

  1. Querido Carlitos: Que recuerdo mas lindo, ahora me vienen a la memoria, siendo yo chico( hoy 66), vivia sobre cuenca casi alem, y recordaba que ya proyectabas peliculas, y todos los chicos de barrio te visitabamos ( al fondo del taller de tu papá).- Espero que en mi proxima visita a Pehuajo nos encontremos y charlar sobre esta hermosa y gratificante aventura.- Un abrazo.- Coco Parra - La Plata

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  2. Hola flaco, soy Purrete Barrio, me acuerdo de las epocas que yo vivia en pehuajo año 60, siempre estabas inventando algo, eras un muchacho muy inteligente y me alegro donde llegaste.
    Te mando un fuerte abrazo y segui adelante.
    saludos






    hola

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  3. Carlos sos un genio! un abrazo. Viviana Corrales

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