Hay que escuchar a los ancianos

“El primer cuidao del hombre
Es defender el pellejo.
Lleváte de mi consejo,
Fíjate bien lo que hablo:
EL DIABLO SABE POR DIABLO
PERO MAS SABE POR VIEJO.

El Viejo Viscacha aconseja según su experiencia y remata el consejo con un refrán universal, conocido por todo el mundo. Si será viejo el diablo. Este personaje asomo en el fondo de la historia como maléfico, transita en el lenguaje popular, entra en la literatura y en el arte.

Creer en su existencia y con ciertos poderes, lo explica la teología católica, orientada en las Sagradas Escrituras, que lo presentan como el gran tentador del hombre.

Al decir que el “diablo sabe por diablo” estamos afirmando la realidad de una inteligencia. Al agregar “que más sabe por viejo”, queremos entender que también sabe por oficio. Y el oficio del diablo, según la literatura de todos los tiempos, es justamente el de tentador.

“Pero más sabe por viejo” y aquí aparece esa sabiduría de la experiencia, en la cual se afirma que el Viejo Viscacha. Pero en el refrán, la contrapartida del diablo,
es el hombre. De modo que lo podemos traducir de la siguiente manera: el hombre sabe por lo que es y por lo que ha estudiado, pero también por lo que ha experimentado.

Cuando hay orden en la vida; estudio más educación, más experiencia, conforman una personalidad. Las dos primeras etapas culminan generalmente en la juventud, y la experiencia nos acompaña toda la vida. En la experiencia de una larga vida, se mueve el alma de una gran sabiduría.

En la antigüedad y en los países orientales, los ancianos eran escuchados como oráculos de Dios. Hoy se suele desdeñar la experiencia de los viejos, y así son también los errores que comenten a diario.

Ya perdimos el sentido de aquel dicho “que para hacerse baqueano hay que perderse
una vez”, alertándonos de que la experiencia es trabajosa.

de José Marcón
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