El placer de recorrer el país en moto

Un día decidió ir en moto hasta La Quiaca y desde allí a Ushuaia, para luego regresar a su Pehuajó natal. El protagonista es Miguel Ángel "Petizo" Avendaño. Al cumplirse 20 años de la memorable aventura está dispuesto a repetirla con la misma moto DAX. Esta vez no será en soledad, lo acompañará su familia como apoyo. La experiencia es irrepetible, única. Sostiene que “Argentina lo tiene todo” y se considera “un afortunado, al conocer todas las provincias, siempre en moto”. El pehuajenses es además bombero voluntario y tiene como aliada a la solidaridad.



Miguel junto a su esposa Leticia rememoran la experiencia de recorrer el país, de norte a sur, en una moto Dax. Fue en enero de 1996. “La idea surgió a través de una revista llamada Infomotos. Decía récord de La Quiaca a Ushuaia y contaba la historia que habían logrado unir el norte con el sur, en tres días, con una Jaguar 350. Entonces me dije cómo no voy a poder lograrlo yo en los 21 días de vacaciones que tengo en mi trabajo. Y me decidí, me tomé las vacaciones, había juntado unos pesos y me largué. Uní Pehuajó con La Quiaca y La Quiaca con Ushuaia”.

Imaginar el recorrido permite dimensionar el desafío. “Arranqué con mi motito, una Mondial DAX ST 20, modelo 94 (acaba de cumplir 20 años). Partí un día de verano, de acá hasta Rosario y de ahí hasta el norte del país. Crucé hasta Bolivia”, puntualiza y añade, enseguida: “Era una aventura muy linda. De La Quiaca empecé el descenso, por Tucumán, Catamarca, La Rioja, San Juan. Pasando casi por todas las provincias. Fui bajando hasta la altura de Zapala, de ahí corté rumbo a Bariloche, y de ahí, por la ruta 3, hasta Ushuaia”.

La travesía no estuvo exenta de dificultades. “Llegué a Ushuaia y tuve un problema de motor. Se rompió, hubo que repararlo, me quedé con poco dinero pero seguí adelante para cumplir el objetivo”, acota con la natural satisfacción de haber podido superar el obstáculo.

“UN CROTO MOTORIZADO”
Durante tu viaje, y entre otras vicisitudes, el pehuajense afrontó las inclemencias de tiempo. “En Jujuy llegué a dormir en una garita porque me agarró una fuerte tormenta. En Mendoza, casi de noche, se me pinchó una rueda y me quedé a dormir en el camino de ripio. Llegué no más a dormir en dos hoteles en Ushuaia, uno del lado chileno. Después todo bien a lo croto, un croto motorizado, diría”.

El equipaje también tenía sus particularidades. “Llevaba vestimenta de verano y otra más gruesa, porque en el sur pese a ser verano hace frío. Llevaba equipo completo para cambio de cadena, corona, piñón, cámara. Llevaba aceite y un bidón 5 litros de nafta. Como experiencia es algo único, espectacular”, remarca Miguel con inocultable satisfacción y natural emoción en sus expresiones.

OBSTÁCULOS Y EL TRATO DE LA GENTE




Recorrió 8.400 kilómetros en 21 días. Lo llamativo era que no llevaba carpa. “Dormía en estaciones de servicio, llevaba frazadas y elementos para hacer la comida. Solo, sin ningún tipo de apoyo”, puntualiza.

Pero a pesar de la soledad señalada siempre se encuentran semejantes que extienden una mano. “Cuando vas a otras provincias te tratan muy bien. Tuve problemas en el portaequipaje porque era muy pesado la carga y se rompía. Llegaba a una casa y me ayudaban. Me invitaban con mate, otros invitaban a comer. Se sorprendían al verme en una moto chiquita pero entendían que era un aventurero que recorría el país, a una velocidad de 50 a 60 kilómetros por hora”.

La hazaña de Miguel está debidamente documentada con fotos y testimonios. “Cuando iba desde Rosario hacia el Chaco, en un momento se me ocurrió parar en una caminera y solicitar una constancia de mi paso por ese lugar. Me la dieron y después seguí pidiendo. De Rosario a Jujuy y de Jujuy a Ushuaia logré 18 constancias policiales”. Las conserva con legítimo orgullo.

No se cansa de valorar la experiencia. “Fue una aventura muy linda. Conocer lugares que seguramente nunca podría llegar de otra manera en la vida. Me permitió conocer muchos lugares de la Argentina, que lo tiene todo, los lugares famosos y los inhóspitos, desconocidos. Siempre digo, el que tenga la oportunidad de viajar por el país que lo haga, así sea al lugar más chiquito, siempre tiene algo de pintoresco, llamativo. Argentina lo tiene todo. Soy un afortunado, conozco todas las provincias, y siempre en moto”.

20 AÑOS DESPUÉS, A REPETIR LA AVENTURA
Miguel y su familia ya lo tienen decidido. El año venidero se cumple dos décadas de aquella aventura, y ahora la repetirá: él en la misma moto y su esposa e hijos como apoyo en auto. “Ya estoy decidido a repetirla, en el 2016, se cumplen 20 años y volveré a realizar el recorrido con la misma motito. Solo que pienso ir hasta Ushuaia, de ahí por la ruta 40 hasta Jujuy y finalmente bajar a Pehuajó. Ahora esta vez, ya no iré solo, tendré el apoyo de mi señora y mis hijos, que irán en auto, pero yo solo con mi motito y mis locuras”.

LA FAMILIA, SOSTÉN Y COMPRENSIÓN



En el año 1996, Miguel tenía 26 años y estaba soltero. Ahora comparte la vida con su esposa Leticia Ballejos, de cuya unión nacieron Fátima Sofía (17) y Maximiliano Ezequiel (12), quienes no dudan en acompañarlo en todas sus aventuras y en campañas solidarias, otra faceta que caracteriza el accionar de Avendaño.

“Con mi señora nos conocemos después del viaje, así que ahora quiero repetir la experiencia con ellos, vivir todos los climas, conocer todos los paisajes. No conozco otros países, pero para mí es Argentina es única, privilegiada”, manifiesta al referirse al proyectado viaje.

Por su parte, Leticia, su esposa, acota: “Cuando lo conocí ya había hecho el viaje. Me contaba y me parecía único, creo que pocos han hecho cosas así. Siempre tiene mi apoyo y lo acompaño a todos lados con la familia. Ahora al repetir el viaje, nos organizamos para que vaya más tranquilo. Nosotros iremos en el auto, con la carpa, con elementos para atender cualquier rotura, para que descanse si esta medio agotado. Pero haremos el mismo recorrido”.

PING PONG
¿Un deseo?: “Próspero 2015 para todos los pehuajenses y la Argentina. Que se cumplan todos los sueños, siempre se logran”.
¿Un recuerdo?: “Mi familia en forma permanente, con la que comparto todos los momentos”.
¿Una frustración?: “No, no he tenido. Todo lo que me he propuesto, gracias a Dios, lo he logrado”.
¿Un rencor?: “No, ninguno”.
¿Una esperanza?: “Que la Argentina cambie para bien, porque tiene todo”.
¿Un amor?: “Mi esposa Leticia, que aguanta todas mis locuras”.
¿Miguel Avendaño?: “Un afortunado de la vida. Tengo todo lo necesario. Logré todo lo que quise”.

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