“Caminando mi barrio soy feliz y cargo de energía mi ser”

Oscar Enrique Habarnau (70), estuvo de visita por el pago natal. Con inocultable emoción revivió tiempos idos y una vez más experimentó el particular placer de caminar por las calles pehuajenses. Sus logros como Ingeniero y escritor.



Hizo un alto en el paseo y satisfizo la expectativa periodística de “mirá”. “soy docente de formación, ingeniero de profesión y un apasionado por la literatura”, manifiesta a modo de presentación.

Reside en México desde el año 2015 pero su amor por su pueblo sigue intacto. “Trabajé en el país hasta el año 2.001; del 2001 al 2015 residí alternativamente en España, México y Argentina. Siempre me he desplazado por el trabajo, hasta que retirado optamos con mi señora, mexicana ella, por residir en su país”.


Antes de indagar sobre su actividad literario, evoca los tiempos de la niñez y la adolescencia. “Los recuerdos de mi infancia están estrechamente ligados al barrio, a la escuela y a los amigos; partidos de fútbol con pelota de trapo en la vereda, juego de bolitas en el cantero de los árboles, carritos a bolilleros en la calle, autos tirados con piolín, la bicicleta, una esquina: González del Solar y Aristóbulo Del Valle y una escuela: la Normal. En la adolescencia los deportes en Estudiantes o Deportivo, los bailes del Social y los amigos, siempre los amigos, porque nos criaron haciendo culto a la amistad y al respeto”.


ALEJADO DE LA ACTIVIDAD COMO INGENIERO ABRAZA LA TAREA LITERARIA



Si bien ha desarrollado una intensa y positiva labor como ingeniero, Oscar afirma: “Mi actividad actual es básicamente literaria, escribo crónicas, relatos, cuentos y estoy trabajando en una novela basada en hechos reales que mucho tiene que ver con los orígenes de nuestra ciudad”.

Antes de profundizar su amor por las letras, quisimos conocer aspecto de actividad profesional. “Ejercí mi profesión de ingeniero -señala- por más de 47 años, dedicado a la gestión de industrias de proceso y a la dirección de proyectos industriales en Argentina, España y México. Asesoré en seguridad, higiene y medioambiente a entes estatales y a empresas privadas, fui docente de formación técnica y di conferencias sobre energías renovables en España y México”.

Al preguntarle cuando se manifiesta su vinculación al quehacer literario, expresa: “De joven fui buen lector y, en la edad madura, digamos por los sesenta, ciertos eventos de salud me llevaron a reflexionar sobre la necesidad de trazar un proyecto de vida más allá del trabajo y pensé en escribir. Estudié, leí, hice cursos, me integré a talleres literarios y, en los tiempos en que se apagaba la actividad de toda la vida, me fui reinventando en la escritura”.


ESCRIBO PARA SENTIR PLENITUD INTERIOR”



De inmediato, añade: “Mi primer libro, De corazón, es una conjunción de sentimientos: el trabajo, la salud y el amor; el siguiente, Manzanilla en Flor, crecer en Pehuajó, relata la vida de un grupo de amigos desde la niñez hasta la adolescencia y, a través del relato, muestra la forma de vida en el oeste bonaerense en las décadas de los años cincuenta y sesenta; en Dirección de Proyectos Industriales plasmé mi experiencia profesional; Residencia temporal es una novela que narra la vida de un profesional que dejó el país en búsqueda de trabajo y muestra las vicisitudes y vivencias de un migrante; y mi último libro, Café de la tarde y otros cuentos, recientemente publicado, es una sucesión de relatos que invitan a la reflexión pausada en la sorpresa de personajes y tramas.

Hoy podría decir que cuando dejé el trabajo formal me refugié en la escritura”.

-Oscar, la publicación de libros es motivo de satisfacción y más aún los ecos del trabajo editado. ¿Vuestros logros, han tenido buenas repercusiones?

-”Suelo decir que escribo para contar y con el contar desalojar los estantes donde guardo los pensamientos y así aligerarlos de tantas ideas que me ronronean por las noches; que escribió para mis hijos, para y por la mujer que amo, para mis seres de afecto y en memoria de mis padres; que escribo para que me lean, para leer y para viajar sin moverme; que escribo para sentir plenitud interior y para sentirme bien. Siendo así, los libros que he publicado han representado una gran satisfacción para mí y, por lo demás, trato de ayudarlos a andar en el mundo literario; ellos, los libros, sabrán de la repercusión que puedan o deseen lograr, yo apenas los ayudo a andar”.

-Durante el ejercicio de vuestra tarea literaria, seguramente hay hechos o sucesos que recordarás de manera especial. ¿Podrías nombrar alguno?

-”Cuento uno de esos sucesos. Luego de varias correcciones de Residencia temporal, a la sazón mi cuarto libro, advertí que era un escrito diferente a los anteriores, percibí que el texto pretendía más de lo que yo le había pensado dar y consideré verlo con alguien más. Fue así que, luego de leer el texto, la adorable maestra de letras Beatriz Duarte y su amiga, mi esposa Alma, me propusieron compartir un café para hablar del manuscrito; nos encontramos en el barcito de la Casa Reyes Heroles de Coyoacán, en la ciudad de México, y, en un café de la mañana que se hizo hasta pasteles del atardecer, entendí que escribir requería de algo más que ortografía y redacción, que tenía mucho por aprender y por desarrollar. Fue la charla que marcó una nueva etapa en mi quehacer literario y por eso la recuerdo”.


ME SIENTO SATISFECHO CON LO REALIZADO Y MUY ILUSIONADO CON LO POR HACER”

Sus expresiones permiten dimensionar su sinceridad y responsabilidad al momento de generar creaciones literarias. Al requerir su impresión sobre los recursos tecnológicos actuales, sostiene “Mis inicios en la escritura no son lejanos y a pesar de mis años soy un escritos nobel, pero igualmente observo cuanto ha facilitado la tarea del escritor la computadora personal y las mayores posibilidades que se tienen para publicar con la impresión digital y el libro electrónico; observo además que, aun con tanta tecnología a disposición, los escritores siguen, o seguimos, llevando una libretita en el bolsillo para anotar las ideas que brotan, inesperadas, en el andar por la vida”.

Hoy sus días, tienen un matiz muy especial. “Al retirarme de la actividad profesional me he reinventado en la escritura, con igual pasión y similar entrega. Me siento satisfecho con lo realizado y muy ilusionado con lo por hacer”.

Finalmente, al pedirle un consejo o sugerencias para las nuevas generaciones que incursionan o desean incursionar en el quehacer literario, Habarnau afirma: “Les sugiero que se suelten a escribir, aun con imperfecciones que irán puliendo, porque solo se aprende a escribir escribiendo y al hacerlo encontrarán reflexión interior y realización personal”.

Sus sentimientos, aspiraciones, apetencias, se evidencian en las respuestas al Ping Pong que compartimos párrafos adelante. Al concluir el grato encuentro, el destacado ingeniero y escritor pehuajense, agrega:

Resido en México, la tierra que me acogió en el afecto de su gente y viajo con variable frecuencia al país y mi ciudad. Ni bien llego a Pehuajó salgo a caminar y cada espacio es un recuerdo: el barrio, el árbol que trepaba de niño, el inexistente farol de la esquina donde nos atardecíamos charlando con Germán, los potreros donde fuimos ídolos del futbol, la plaza, nuestra Escuela Normal; y en cada viaje el infaltable encuentro con los amigos de toda la vida.

Deseo agradecer a “Mirá” por la atención que han tenido en hacerme esta nota y agradecer a mis amigas y amigos, a los queridos maestros promoción 1968, por el cariño de cada encuentro”.

El agradecimiento es nuestro, por haber hecho una pausa en su placentero paseo por el pago hernandiano para satisfacer la inquietud periodística y permitirnos compartir su fructífera trayectoria, motivo de orgullo para los pehuajenses.


PING PONG


-¿Un deseo?: “La felicidad de mis hijos”.
-¿Un recuerdo?: “Mi infancia y adolescencia en Pehuajó”.
-¿Una gratitud?: “La vida”.
-¿Una ingratitud?: “No la siento”.
-¿Un rencor?: “No tengo”.
-¿Un amor?: “Mis hijos y mi esposa, Alma”.
-¿Una frustración?: “No las tengo”.
-¿Una esperanza?: “El país”.
-¿Un reproche?: “No los tengo”.
-¿Una ilusión?: “Seguir escribiendo”.
-¿Un ídolo?: “Amadeo Carrizo”.
-¿Un libro?: “El Aleph”.
-¿Un amigo?: “Juan Halzague, Clelia Sanchez, Carlos Mallaviabarrena, Luis Torres… tantos…”
-¿Dios?: “El creador, fuente de toda razón y justicia”.
-¿Pehuajó?: “Mis raíces, donde caminando mi barrio soy feliz y cargo de energía mi ser”.
-¿Oscar Habarnau?: “Un padre, un esposo, un amigo, un pehuajense que no se olvida”.


ESTUDIOS REALIZADOS

-Maestro Normal, Escuela Normal Mixta de Pehuajó. 
-Ingeniero Mecánico, Universidad Nacional de La Plata (UNLP). 
-Ingeniero Laboral, Universidad Tecnológica Nacional (UTN). 
-Master MBA en gestión y dirección de empresas, IDE CESEM, Madrid. 
-Cursos de Literatura, Poesía y Dramaturgia, Escuela de Escritores Latinoamericanos de México.

ACTIVIDADES REALIZADAS

Ejercí mi profesión de ingeniero por más de 47 años, dedicado a la gestión de industrias de proceso y a la dirección de proyectos industriales en Argentina, España y México. Asesoré en seguridad, higiene y medioambiente a entes estatales y a empresas privadas, fui docente de formación técnica y di conferencias sobre energías renovables en España y México.

Como actividad literaria, tengo editados los libros: De Corazón, principios de gestión y realidad de vida del gestor (Argentina 2015, México 2018), Manzanilla en Flor, corazón amarillo con alas blancas, semblanzas de un tiempo pasado, crecer en Pehuajó (México 2018, Argentina 2019), Dirección de Proyectos Industriales (México 2020), Residencia temporal, historia de un migrante (México 2020, Argentina 2021) y Café de la tarde y otros cuentos (Argentina 2022, México 2022); he escrito las obras de teatro: Residente temporal y Café de la tarde y un cuento mío integra el libro Cien cuentos en cuarentena (México 2020).


EN LA FERIA DEL LIBRO

Oscar Habarnau, con marcada repercusión y la presencia de muchos pehuajenses, en la Feria Internacional del Libro 2019, presentó y firmó el libro “Manzanilla en Flor, crecer en Pehuajó”.

Fue un momento muy conmovedor y muy hernandiano”, acotó, que seguramente se repetirá el venidero 12 de mayo, a las 16 horas, en la edición 2022 de la Feria Internacional del Libro, donde presentará y firmará sus dos creaciones “Residencia temporal” y “Café de la tarde”.

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