Ratificamos la fe ante tu humilde gruta

Una oración por los niños, las familias y los enfermos, al evocarte Nuestra Señora de Lourdes, al pie de la gruta frente a la sede de OBROIN, sumando la plegaria por la superación de todas las secuelas deparadas por la pandemia que nos afecta.


 

Como todos los años, hoy 11 de febrero, renovamos la fe ante Nuestra Señora de Lourdes, cuyo epicentro de veneración, en nuestra ciudad, se encuentra frente a la sede OBROIN, sobre la calle Carlos Pellegrini.

La imagen de referencia fue entronizada en el año 1998, por iniciativa de la convecina Ángela Potenza, devota de la Virgen de Lourdes. La imagen fue donada a la parroquia San Anselmo y al momento de decidir su ubicación, se decidió entronizarla frente a la sede OBROIN, ámbito vinculado a la niñez y teniendo en cuenta los orígenes de Lourdes.

La benemérita entidad, conducida en aquella época por la Sra. Elisa Cerdeira de Fontela compartió la idea, generó la construcción necesaria para su entronización y se hizo realidad la pequeña gruta de Nuestra Señora de Lourdes.

Desde entonces, es frecuente que los días 11 de cada mes acudan al lugar devotos y creyentes para pedir por las familias, los niños y los enfermos.

Cabe recordar que la advocación de Nuestra Señora de Lourdes toma ese nombre debido a las 18 apariciones de la Virgen María que, de acuerdo al testimonio de Santa Bernadette Soubirous (1844-1879), sucedieron en la gruta de Massabielle, a orillas del río Gave, en las afueras de la población de Lourdes, Francia. La Iglesia Católica considera a Nuestra Señora de Lourdes la patrona de los enfermos por antonomasia.


ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LOURDES

"Dóciles a la invitación de tu voz maternal, oh Virgen Inmaculada de Lourdes, acudimos a tus pies en la humilde gruta donde aparecisteis para indicar a los extraviados el camino de la oración y penitencia, dispensando a los que sufren las gracias y prodigios de tu soberana bondad.

Recibid, oh reina compasiva, las alabanzas y súplicas que pueblos y naciones, unidos en la angustia y la amargura, elevan confiados a Ti.

¡Oh blanca visión del paraíso, aparta de los espíritus las tinieblas del error con la luz de la fe! ¡Oh mística rosa, socorre las almas abatidas, con el celeste perfume de la esperanza! ¡Oh fuente inagotable de aguas saludables, reanima los corazones endurecidos, con la ola de la divina caridad!

Haz que nosotros tus hijos, confortados por Ti en las penas, protegidos en los peligros, apoyados en las luchas, amemos y sirvamos a tu dulce Jesús, y merezcamos los goces eternos junto a Ti. Amén".

Oración compuesta por Pío XII

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