Besando un día lluvioso

Una dosis de poesia y buenos sentimientos siempre hace bien. Más aún cuando el clima se torna preocupante. Bienvenido un relato de la convecina y colaboradora de "mirá"", Jorgelina Recarte, como testimonio de una jornada lluviosa a pleno campo.


"Me desperté y aún llovía. Luego, truenos. Los postigos habían quedado entornados, como suelen quedar algunos momentos. La tenue luz intentaba abriese camino hacia el otro lado por los cristales chorreados de lluvia. 115 dijo César. 104 ya estaban haciendo marca en el plástico. 

Éste es un campo alto. No veo la calle hecha laguna. No estoy mirando ninguna estación. Este suelo puede ser atravesado aún después de dos días de intensas lluvias.
Arremete el agua una vez más.

Veo por la otra ventana un lote con un maíz que aún no rezonga por el agua que le está propinando cosquillas a las raíces empecinadas de los primeros nudos. Qué bonita es una planta de maíz aún sin sus mazorcas!.

Abrí una de las hojas de la ventana, de la otra, de esa que miraría a dos hermosos tilos de poderlos alcanzar con ella. Sus flores aromáticas son un obsequio para quien huela de ellas. Pero la ventana no los ve. Quizá sepa que están algo lejos. 

En Pehua no deja de llorar el cielo. La luz del día hace un poco más de esfuerzo para dibujar la habitación. Como el destino que se nos planta para sembrarnos recuerdos nuevos. Acá no me dan tristeza las cortinas de agua que se mecen verdes mirando por estas ventanas, que ahora están abiertas, cantando pájaros, celebrando el maizal con sus brazos agradecidos al cielo.

Juan Forn, que me comienza a susurrar al oído "Yo recordaré por ustedes" mientras yo creo que hay instantes que son diamantes en bruto. Cómo un abrazo desde la espalda besando un día lluvioso. Y cómo me gusta sembrar recuerdos...!!

Jorgelina Recarte
23 de enero de 2022

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