Un camino que enaltece al hombre de campo y alimenta fe y esperanza

Relatos y experiencias simples, sencillas, impregnadas de buenos sentimientos. Puntualiza 200 días en el camino, pero fueron muchos más. Vivencias solidarias y un mensaje para ser feliz con lo que se tiene.


Hace un tiempo el convecino Santiago Ranciari (el payaso Santiago) acercó a nuestra mesa de trabajo su creación literaria "200 días en el camino", que optamos por mantenerla en reserva hasta tanto viera la luz la edición gráfica.

En las ultimas horas, Santiago hizo pública la aparición del libro, la concreción de un anhelo más, entre tantos que alienta en forma permanente. Sus páginas cobijan vivencias reales a la vera de la ruta 226, identificadas con usos y costumbres de la zona rural, que evidencian al mismo tiempo, de manera silenciosa, la bendita tarea de trabajar la tierra y sostener la producción.

Los relatos reflejan sentimientos muy especiales e irradian claros mensajes de fe y esperanza, alimentados por las convicciones cristianas del autor, quien dedica su libro especialmente "a mi socio, Jesus de Nazaret", además de sus hijas Gloria, Fátima y Guadalupe, su esposa Carolina, a Juan Alberto Sarciat, un hombre campero solidario que los orientó al comenzar con los trabajos de campo; a los chicos en la calle y a todos "los que veían con una mirada de apoyo la actividad y no se quedaron en la lástima, sino que valoraban el esfuerzo, que es el motor para arrancar cada día".

No se bien a que género literario pertenecen...    de lo que si estoy seguro que son un montón de palabras que espero, que con la ayuda del Espíritu Santo, me ayuden a contar mis vivencias en la ruta y lo que sería mas importante, puedan comprender mi mensaje”, dice a modo de introducción.

Los relatos atrapan al lector y la fe se manifiesta en cada párrafo. Allí en la ruta, junto a los chicos en la calle (así define a los animales con los que convivía), comenzaba la jornada diciendo: “Padre bueno que das la vida y nos provees de todo lo que nos rodea, a trabajar para vos he venido”.



Atrapan al mencionar las llamas, su afecto por estos camélidos que considera “una demostración de la belleza de la creación, lana fina y cogote vigilador, ojos saltones y orejas paradas”. Atrapan las palabras destinadas a sus hijas sobre el trato con la gente, la naturaleza y el trato entre ellas. Les aconseja a regar con amor todos los actos cotidianos, a ser agradecidas por lo que tienen y no preocuparse por ambicionar mas.

Atrapa revivir cómo surgió el Payaso Santiago, cuando disfrazado como tal repartía volantes de la recordada Tienda Galver. Y emociona el encuentro con un particular personaje callejero que le regaló la nariz roja de payaso y le pidió “practicar y amar profundamente el verdadero sentir de esta actividad que fue el motivo de mi vida... la de contagiar sonrisas por todo lugar donde haya un niño”.

Atrapan y emocionan las experiencias en el Hospital de Pehuajó, en compañía de "Luchy" su llama domesticada, con la cual los domingos visitaba enfermos y les regalaba una efectiva dosis de ternura y amor, junto a una sonrisa tan necesaria en esas instancias.

Sin duda, sea el género literario que sea, recorrer las páginas de "200 días en el camino", hace bien y reconforta, más aún en estos tiempos tan especiales que se viven. Como dice Santiago, en el final, se es afortunado por tener “ VIDA que es un regalo de DIOS”, “SALUD para disfrutarla”, “FAMILIA para compartirla”, “SUEÑOS para poblarla” y cinco sentidos para para saborearla, oírla, mirarla, palparla y respirarla”.

¿Y que más puedo pedir?, afirma como cierre: “Si se les ocurre algo mas búsquenlo para ustedes, yo ya con esto y el amor infinito de Dios creador, ya tengo todo. Que DIOS los bendiga a todos los que detienen su mirada en este libro y me prestan un poco de atención y a todas sus familias”.


LOS TÍTULOS

Los relatos que incluye, se titulan: De Festucas y Gramones, Todos los días un poco, De bocinas y saludos, Con nombres propios, La Protección..., ¿Para que las tenés?, Igualito que los Cuises, ¡Que nunca te falte!, Diosidencias, Un fuerte ruido y dos menos, ¡Que Frío!, Defender la vida, Momento de invasión, Como Pablo Lefiche, Instrucciones para mis hijas, ¿Para que tanto?, Unas coplas en invierno, Otra parte de la historia, Un viejo que miraba las nubes, Historias de hospital y Una llama en el hospital.


UN APORTE PARA LOS DEMÁS

Ranciari, a propósito de la aparición de "200 días en el camino", dijo a “mirá”: “Al tener materializado el libro, considero que es la concreción de una historia real que viví, y que quede plasmada para la posteridad. A veces, uno se pone más grande y hay cosas que no se pueden hacer, y esta bueno que quede como un hito para las generaciones que vienen, mis hijos, mis nietos, para la gente de mi ciudad”.

Los interesados en obtener el libro pueden contactarse directamente con el autor al teléfono 2396 541254, si bien tiene intención de coordinar con alguna librería de la ciudad. Queda pendiente una presentación formal, que paradojalmente seria un tanto informal. La idea es presentarlo, cuando el clima y los protocolos actuales lo permitan, al costado de la ruta 226, allá donde nació la historia de 200 horas en el camino.


MÀS PRECISIONES DE LA TAREA REALIZADA


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