"Mis ojos están puestos en tu corazón, permitidme que lo llene de mi amor"

Como cada 13 de julio, hoy se realizó la Advocación María Madre de todas las Gracias, en la Gruta de la Santísima, corazón del campo “Santa Clara” a pocos kilómetros de la localidad de Mones Cazón, donde hace más de dos décadas, se exterioriza la Gracia del Señor, en estas tierras, para todos los corazones.



Atento a los protocolos establecidos como consecuencia del tiempo de pandemia que vivimos, los creyentes accedieron al predio. Allí, distanciamiento por medio, se renovaron promesas y se hicieron peticiones. Se renovó la fe y la esperanza en este presente de incertidumbres que afecta a la humanidad.

Una vez más, nuestra humilde sección “Caminos de fe”, experimenta la placentera y reconfortante sensación que se manifiesta en ese bendito solar del partido de Pehuajó. La paz se percibe en la piel. La Santísima María Madre de todas las Gracias invade el corazón, protege, alienta, reconforta. Y la advocación la explicita, con sencillez y humidad:

"Mi gesto inclinado hacia vosotros es porque como Madre deseo levantarlos, cobijarlos en mi regazo y luego mostrarlos a mi pequeño hijo Jesús; las rosas de todos colores representan vuestros corazones porque para el Señor así son todos, diferentes y únicos al mismo tiempo; también en ellas traigo del Señor las gracias para cada una de vuestras almas. Por esto mis pequeños pidan, pidan las gracias para vuestro caminar cotidiano. La luz proviene del lugar de donde os vengo a consolar y a animar como Madre".

Gracias Dios por aquel 7 de mayo del 1999, cuando la voz la Santísima Virgen se manifiesta ante nuestra convecina Carolina Trezeguet. Gracias Dios por aquel 3 de junio de 1999, cuando la Divina Providencia permitió que “vieran sus ojos a la Santísima Madre sonriente, con sus pómulos bien rosados, envuelta en una nube vaporosa, con su corazón refulgente y latiente. En sus brazos llevaba al niño Jesús con su sagrado corazoncito refulgente y latiendo que sonreía y jugaba con el cabello de su madre que asomaba debajo del velo”.

Gracias por las apariciones entre los dos pinos, ubicados detrás de la actual gruta, donde desde el año 2000 y al 2002, niños y jóvenes rezaban junto a Carolina por las intenciones de la Santísima Virgen.

Gracias por la gruta, hecha realidad en julio de 2003, donde en forma permanente acuden creyentes para exponer peticiones y en busca de paz. Gracias por el vía crucis, pedido por la Virgen en semana santa de 2004, colocado aledaño a la gruta, donde no por casualidad habia una hilera de 14 añosos árboles.


Gracias Carolina, por tu silencio, tu humildad, tu recogimiento y tu entrega de "corazòn a corazón", dejando de lado la trascendencia pública, para asumir con sencillez y desinterés, la misión encomendada por la Santisima, que se renueva todos los meses, junto a tu amada familia, como cristiano testimonio de vida en el peregrinar terrenal.

Vuestra siembra es constante y sus frutos son evidentes. La gruta María Madre es testigo silencioso. Allí, en forma permanente, recibe y cobija a todos los peregrinos, en busca de alivio y paz en su caminar. Por vuestra intersección, el Señor continúa obrando maravillas en los corazones, llenándolos de la luz de la conversión, de vida interior y si es su santa y divina voluntad, de salud física.

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