“Siempre hay que trabajar por derecha, ser buena persona, compartir y ayudar”

Es conocido como Milazzotto, “Mila” o “Negro”. Fue alumno de la escuela 20 y desde niño amó trabajar. Sus vivencias, sus recuerdos y un presente feliz junto a sus hijas, sus nietos y amigos.


Atardecer de verano en el tranquilo barrio Banco Provincia, clima propicio para hacer un alto en las tareas cotidianas de jubilado y dar lugar a los recuerdos y vivencias. Francisco Antonio Milazzotto (78) exhibe feliz una vida de trabajo y esfuerzos que comenzó siendo niño en su amado Pehuajó.

Fue repartidor de diarios, trabajó en una zapatería, luego en Mercería Astro, en la cigarrería Paz Hermanos. También en El Cerrito y en Sabofi. Condujo un camión jaula y trabajó en los servicios públicos de la Municipalidad de Pehuajó y de la empresa Venturino.

Al echar una mirada a los tiempos de la infancia, revive en sus retinas “los hermosos juegos con los chicos del barrio” y al evocar los años juveniles, “Mila”, como lo apodan afectuosamente, remarca con lógica nostalgia: “El paso por el Club San Martín, los viajes a Buenos Aires con amigos para ver los partidos de fútbol y seguir a River, asistir a los teatros de revista y ver las carreras de turismo de carretera”.


CUANDO EL TRABAJO ES UN PLACER

  

Trabajar ha sido una constante y un placer en la vida de Milazzotto. “Gracias a Dios siempre tuve la suerte de trabajar. Comencé a los nueve años en una zapatería, después repartía diarios. Anduve en los camiones jaula, tarea muy sacrificada, pero gracias a ese trabajo conozco muchos lugares de la Argentina. Finalmente me jubilé en la Municipalidad”.

Muchos convecinos recuerdan la intensa actividad del servicio municipal de riego, memorables tiempos de muchas calles de tierra que implicaban intenso y constante movimiento. Con inocultable satisfacción, “Mila” recuerda: “Era un trabajo muy lindo, andar por las calles, conocer gente y ser reconocido. Muy linda época. Cargábamos agua en el parque, en el hospital y en barrio Boca”.

Más tarde vendría la privatización de los servicios y Milazzotto cumplió tareas en la empresa Venturino. “Esa época también fue muy linda”, acota y enseguida agrega: “Muy buena patronal, excelentes. Muy buenos compañeros, los recuerdo con mucho cariño. Algunos ya no están”.

Al señalar momentos vividos que no se olvidan, remarca la terminación de la prestación privada de los servicios: “Cuando se cumplió la licitación no se renovó el contrato por parte de la Municipalidad y entonces pasé a ser chófer de camión volcador y fuimos contratados por el Municipio”.

Así se iniciaba la última etapa laboral hasta el momento de la jubilación, que como en las etapas anteriores siempre estuvo respaldado por su entorno familiar: “En las buenas y en las malas, siempre apoyándome y acompañando. Gracias a Dios mi familia siempre estuvo”, afirma feliz y complacido.


BUENA PERSONA, COMPARTIR Y AYUDAR

Sobre el final del encuentro le preguntamos: “¿Después de tantos años de trabajo, habiendo superado trances complicados en la vida, si un joven te pide un consejo para abrirse camino, que le dirías?:

Que siempre hay que trabajar por derecha, ser buena persona, compartir con los compañeros y ayudar a todo aquel que esté pasando un mal trance. Eso dignifica. Siempre se abre una puerta más por más que parezca difícil”.

Claro y contundente, con pocas palabras y con la autoridad que confiere la experiencia, Milazzotto culmina otro día de su vida de jubilado y dejando de lado las limitaciones que el tiempo de pandemia impone a los adultos mayores, “Mila” afirma: “Disfruto de mi familia, de mi casa, más ahora que no se puede salir. Unos meses atrás, iba a ver a mi nieto Tobías, cuando jugaba al futbol. Es mi orgullo, igual que Alma, mi otra nieta. He viajado, voy a las carreras de trote, comparto con mis amigos, porque me gustan muchos los caballos y he tenido en su momento, Ahora ya no. Disfruto todo, los asados, las charlas”.

De la misma manera disfrutamos sus impresiones, breves, simples y humildes, de este trabajador que sabe de esfuerzos y que a pesar de los años transcurridos, percibe todavía ese aroma tan especial que irradia la tierra cuando el riego la acaricia tanto en épocas ventosas de invierno como en sofocantes jornadas de verano.


PING PONG

 

- ¿Un deseo?: "Estar bien y que mi familia sea feliz siempre".

- ¿Un recuerdo?: "Los caballos de trote".

- ¿Una gratitud?: "Mis dos hijas, Jaje y Carina!

- ¿Una ingratitud?: "No pienso en lo malo".

- ¿Un rencor?: "No soy rencoroso".

- ¿Un amor?: "Mis padres, mi señora Susana".

- ¿Una alegría?: "Mis dos nietos, amor único".

- ¿Una frustración?: "Nunca me sentí frustrado".

- ¿Una esperanza?: "Que Dios siga ayudando a mi familia y a todos".

- ¿Un reproche?: "No se me ocurre"

- ¿Una ilusión?: "Que se termine este mal momento".

- ¿Un ídolo?: "Amadeo Raúl Carrizo".

- ¿Un amigo?: "A lo largo de mi vida he cosechado muchos amigos, sería muy egoísta elegir uno".

- ¿Dios?: "Único".

- ¿La Municipalidad?: "Un muy buen recuerdo".

- ¿Venturino?: "Una empresa grandiosa".

- ¿Pehuajó?: "Mi ciudad, mi gente".

- ¿Antonio Milazzotto?: "El apellido de un gran hombre que fue mi padre".



Pasión por el trote

Aún asiste al hipódromo municipal, goza de este atractivo deporte, que durante varios años lo tuvo como protagonista. Son imborrables los momentos vividos con “Poseidón”, “Sucesivo”, “Guitarrero”, “Floreciente”, “Príncipe” y “Cachadita”, los caballos que le dieran muchas satisfacciones junto a José Dangelo, Daniel Ledesma, Daniel Lasca y Antonio Alanis.


Un gran padre”



Sus hijas, Karina y María de los Ángeles (“Jaje”), se suman a este modesto homenaje y con espontánea emoción le dicen:

- "Que decir de mi papá? Agradezco a la vida del padre que tenemos. La vida lo golpeó y la luchó para criarnos, darnos todos los gustos y seguir por y para nosotras.

Hoy en día disfruta cada momento que pasa con sus nietos a quienes ama con locura.

Deseo para vos lo mejor de la vida Papá y que esta pandemia que te tiene tan encerrado pase pronto para que vuelvas a ver a tus amigos, a caminar como todos los días lo hacías y visitar cada domingo el trote como acostumbrabas.

Te amamos y estamos orgullosos de vos!

Jaje”

-o-o-

- “Simplemente un gran padre, el que nunca nos soltó las manos, aún siendo grandes. Muy presente! Para mí el mejor!

Gracias papá, ojalá seas eterno. Te amo!.

Karina



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