¡Te lo pedimos Virgencita!

Con la simpleza, la humildad y la ternura de quien fuera Minguito, nos sumamos a su ruego a la Santísima Virgen, siempre vigente. "Virgencita, vos que sos tan buena, chamuyátelo a tu Hijo..."



Al poco tiempo de habilitarse "Caminos de fe", compartimos con nuestros lectores una oración, muy popularizada en su momento, por el recordado actor y humorista Juan Carlos Altavista a través del inolvidable personaje "Minguito Tinguitela".

Hoy, festividad de la Inmaculada Concepción de María, estimamos oportuno revivir aquella oración de Minguito, textualmente y mediante un video.


Te lo pedimos a vos que vivís florecida en Jesús...



Virgencita, soy yo, el Mingo, y te vengo a hablar en nombre de mi familia, y de la barra de mi barrio, que es todo el país.

Vengo a ponerme de rodillas, Virgencita, porque precisamo’ que vos te lo chamuyés a tu Hijo Jesús, que es el capo másimo de todos nosotro’, p’hacerle un par de mangazos de laburo, de salú’ y todo eso.

Y yo pensaba que como vos sos la mamá de Él, no te va a decir que no, ¿viste?

Y, bueno, lo que yo como hijo tuyo te pido, es que vos leás en los ojos de nosotros, y allí solita se van a dechavar todas nuestra necesidade’...

Aunque sabemo que vos y Dio’ saben perfectamente que cosa precisamo cada uno...

Por eso, con solo poner tu santa mano sobre nuestro pecho, vas a poder sentir nuestras angustias...

Vas a ver nuestras manos vacías y nuestros ojos cargados de lágrimas.

Pero a travé’ del llanto vas a poder ver nuestras esperanzas que nacen de nuestra fe, porque confiamos en vos y en vuestro Hijo.

Vos sabés que algunos de nosotros andamos precisados de salú’, que otros tenemos problemas en el hogar, en el laburo, y también en nuestros sentimientos, que a vece’ se les da por andar a contramano.

Virgencita, vos que sos tan buena, chamuyátelo a tu Hijo...

Te lo pedimos los hombres, las mujeres y lo’ niño’ que se arrodillamo respetuosos delante de vos, confiados.

Y tanta es la confianza que te tenemo’, que en este i’stante ponemo’ todo nuestro sueños en tus manos...

Te lo pedimos a vos, que vivís florecida de Jesús...

Te lo pedimo por nuestros hermanos en Cristo, por nuestro familiare’, por nuestros amigos, por los que están, y por los que ya se la picaron. Por nuestro gobernantes también te mangamo’, pa’ que les des claridá’ de sabiola.

Te lo pedimo en el nombre del Padre, Y del Hijo, y del Espíritu Santo.


PODASTA: Yo sé bien que nosotro’ también podemos mangarlo a Dio’ directamente. Pero te usamo’ de intermediaria, porque nuestros pedidos, en tus labios suenan más dulces.

Perdoná tanta molestia.

MINGO



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