“El amor silencioso es el más fuerte de todos"

La afirmación pertenece al mensajero de la paz, San Juan Pablo II, cuya festividad conmemoramos. La gratitud del pueblo argentino y el recuerdo de un encuentro inolvidable.



Este 22 de octubre, se celebra la fiesta de San Juan Pablo II, el Papa peregrino, el mensajero de la paz, el Papa de la familia, que viajó por el mundo y resaltó que el imponderable valor de la familia cristiana, sembrando fe y esperanza en todo el mundo.

En el año 2005 retornó a la Casa del Padre. Fue beatificado por el Papa Benedicto XVI y canonizado en abril de 2014 por el Papa Francisco. El Pontífice argentino dijo ese dia: "San Juan Pablo II fue el Papa de la familia. Él mismo, una vez, dijo que así le habría gustado ser recordado, como el Papa de la familia".

Los argentinos tributan un eterno reconocimiento al Papa polaco Karol Jósef Wojtyla o San Juan Pablo II. En esta fecha, hace bien dar lugar a la reflexión y remarcar aquellas acciones y de manera muy especial su presencia en nuestro país en maratónica misión pastoral.

Eterna gratitud a quien impidió un enfrentamiento con los hermanos chilenos. A quien con sus procederes y su especial carisma trascendió al catolicismo. Brilló por su profundo amor a todos los seres humanos, sin distinción de credos ni condición social. Brilló por su coraje y su espíritu ecuménico. Nos enseñó a no tener miedo y a abrirle las puertas de par en par a Jesucristo.


Y entre tantas aseveraciones, remarcó que “No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón" y "No hay verdadera paz si no viene acompañada de equidad, verdad, justicia y solidaridad". Que la "La peor prisión es un corazón cerrado". Que "El hombre no puede vivir sin amor" y que "El amor se siente, no se ve; el amor silencioso es el más fuerte de todos". Y haciendo uso de su permanente humildad, reafirmó: "Si me equivoco, corríjanme.

Quien suscribe, jamás olvida su mirada, plena de paz y bondad, cuando el 12 de abril de 1987, en el Teatro Colón de Buenos Aires, junto al recordado periodista y comunicador José Pérez Gegena, recibimos su bendición al ser convocados al último encuentro con argentinos, simplemente por nuestra labor periodística, desinteresada y exenta de propósitos de lucro, en barrios y zonas rurales, especialmente a través de la inolvidable LT22.

Esa mirada, ese rostro, nos acompañó siempre. Fue una bendición. Fortaleció y fortalece cada día nuestra fe y las convicciones sobre la humildad y la vocación de servir a nuestros semejantes.

En la festividad de San Juan Pablo II, invocamos su protección y por su intersección pedimos a Dios la superación de las dificultades que hoy nos agobian y las incertidumbres latentes.


Félix P. Peyrelongue / Pehuajó, 22.10. 2020. 

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