“Cantar me hace feliz cantar y vivir de lo que amo es maravilloso”

Desde muy niña cultivó su amor por la música, el canto y las acciones solidarias. Su familia apuntaló la vocación. Jamás imaginó la consagración. Recuerdos y vivencias en su Henderson natal. La fuerza de la voluntad para que los sueños se hagan realidad.



Día gris sobre la ciudad, sacudida por el brote de coronavirus. Todos conectados a través de medios electrónicos, cada uno cultivando sus apetencias. Contacto con Daiana Colamarino (33), reconocida cantante que alterna su vida entre su Henderson natal y su Pehuajó adoptivo.

Fue alumna del Jardín de Infantes n º 901, de la escuela n° 1, Escuela Agropecuaria y Colegio Nacional de Henderson. Hizo el Profesorado de Educación Musical, en el Conservatorio Nacional de Música de Pehuajó, carrera de 7 años de duración, tres de Formación Básica que cursó en el conservatorio Nacional de Música de Bahía Blanca, y cuatro años de carrera. Actualmente se desempeña como Profesora de música y cantante folclórica.

Nació un 15 de septiembre de 1987. Su madre estuvo 8 meses en reposo, después de haber perdido 4 embarazos, pero felizmente en aquella primavera vio la luz Daiana Erica Colamarino Gatica. La referencia que inicia el diálogo, motiva una ineludible pregunta: “Háblame de tu infancia. ¿Cómo la recordás?


Una infancia totalmente mágica, donde pasamos mañanas y tardes noches en el monte de enfrente mi casa, haciendo las chozas con palos y cañas, creando circuitos de pistas de bici, con los vecinos. Mi abuelo custodiando el galpón de las reliquias que asaltábamos cada siesta que él desaparecía para investigar que había en ese mágico galpón, las carneadas de mi viejo, las guitarreadas de pequeña en juntadas familiares, los actos de la escuela donde esperaba ansiosa para poder cantar. Tantas cosas disfrutábamos antes sin tanta tecnología…¡que hermosa niñez!.”

                                     Daiana y su hermana Gladys junto al abuelo Julio 

Y el nostálgico relato de Daiana evidencia su apego y temprano amor por la música. “Como dije, en mi casa mi vieja y mis tías, cantaban, en reuniones familiares, todas super afinadas. Mi viejo rasgueaba una guitarra que se compró con mucho esfuerzo y que no me prestó hasta tener 6 o 7 años yo de edad. Mi abuelo la armónica, lo volvía loco pidiéndole que me toque canciones, y venían familiares de Casbas, que eran todos guitarreros, apellidos Paredes, me crie entre la música.

Y amaba tanto la música, que cuando mi mamá me llevaba al pediatra, el doctor Rotetta, sabia que yo cantaba, es mas me enfermaba o me hacia la enferma para que me lleven a verlo, ya que el me agarraba de la mano y me paseaba por todos los consultorios de sus colegas y les decía “Ella es mi amiga la cantora, cantales algo Daiana”, y yo con 4 o 5 años, les cantaba a capella canciones de Leo Dan y Leonardo Favio que era lo que escuchaba mi viejo todo el día” .


EL EMPEÑO DE SU MAMÁ Y LA FELICIDAD DE CANTAR


Imaginar aquellos momentos provoca un placer muy especial. El camino de la niña cantante estaba marcado, aunque en su interior no había deseos de notoriedad. “Yo siempre soñaba con cantar, pero no se si alcanzar tal meta, simplemente me hacia y me hace feliz cantar, asique poder hoy vivir de lo que amo, creo que es maravilloso”, acota.

Pero un día su nombre brilló en un canal de televisión y el país comenzó a conocerla, cuando por decisión de un jurado especializado fue seleccionado en “Elegidos”, en Telefe. Al respecto, Daiana relata como surgió esa posibilidad. “Mi vieja siempre fue la que luchó para que mucha gente me escuche, fue creo que la que más confió y lo sigue haciendo en mí. Ella siempre quería que me anote en todos los casting, es mas para uno que hubo de “La Voz argentina”, había que mandar video por la cámara web y como no tenia, compró una con tal de que mande el video. No quedé, y siempre creí que todo eso de los reality era acomodo para los de Buenos Aires y los modelitos de 90-60-90”.

Enseguida añade: “Hasta que, en el 2014, mas precisamente noviembre, mi mamá me dice que empezaba un casting en Telefe y que había que mandar un video que ya tenga subido a Youtube. Como no tenia que hacer nada mas que copiar el link, la complací y subí el link de una presentación del festival de mi pueblo haciendo en vivo Juana Azurduy y lo mandé.

Justo a los dos meses, para el 8 de enero, cumpleaños de mi vieja, me sonó el celular y me dijeron que me llamaban de ELEGIDOS, que había quedado preseleccionada. Ni me acordaba que había hecho el casting online y no les creí y les corte, jajaja… Hasta que insistieron de nuevo y me dijeron que eran del canal Telefe, donde yo había enviado un video. Ahí les creí y empezaron mis viajes a Capital, con el primer casting presencial, en el cual quede y ya después empezó todo lo que pudieron ver en vivo”.


ELECCIÓN JAMÁS IMAGINADA


Una nueva perspectiva, una nueva etapa empezaba a movilizar a Daiana y su familia. Jamás había pensado estar entre los “elegidos”. “Es más, una vez adentro, no quería ir, me daba miedo, vergüenza, había visto Operación Triunfo, que vivían en una academia 24 horas, que filmaban todo, le tenia miedo a los jurados, a las cámaras, al maquillaje, al peinado, a la ropa, no quería saber nada. Me empujaron a animarme. obviamente mis viejos, mis amigas... y bueno ya adentro los productores, que hicieron que crea un poco más en mí. Además, era un programa muy tecnológico, que para votar había que tener una aplicación cuando en 2015 no estaba todo tan arraigado, yo pensaba que nadie que escuchara folklore iba a bajar esa app, que quizás nos hacen siempre creer que el folklore es música de viejos, pero bueno, ni yo aun caigo de que todo fue real, y que la gente me elegía cada gala, para haber estado de la primera a la última”.

Es indudable que alcanzar la consagración a ese nivel, se supone una gran emoción y al mismo tiempo un compromiso y responsabilidad. “Fueron tres meses muy intensos, de no salir demasiado lejos de la provincia de Buenos Aires, a que me conozcan en todo el país, y que me escriban de otros países, fue muy loco, que la gente me conociera, que me pidiera fotos, autógrafos.

Los ensayos eran cada vez más intensos, la canción no la elegíamos nosotros, nos la daban los productores, es mas el programa iba los martes y jueves, nosotros el lunes sabíamos que canción teníamos que defender el lunes y el miércoles sabíamos a la mañana cual cantaríamos el jueves. Era mucha presión y ensayos a full con la banda, ya que era todo en vivo, los movimientos, los cortes, todo muy cronometrado.

La verdad que un gran compromiso y mas aun cuando tuvimos que hacer los 5 shows en el teatro Gran Rex, eso si fue un sueño, de ver la propaganda en mi casa que allí estaba el show de “Chiquititas” y no haber podido ir nunca por no tener plata y vivir en el interior, a ver mi gigantografía en la puerta del teatro en plena calle Corrientes, jajaja. Ahora lo cuento y ni así caigo. Haber viajado por primera vez en avión a Punta del Este y cantar en el Hotel Conrad con Chano, Lali, una locura todo”.


UNA HERMOSA Y PLACENTERA “LOCURA”


Todo se produjo con una inmediatez inesperada y sorpresiva. Pero la joven hendersonense que había descreído en un primer momento de los eventos competitivos llegó muy alto, tocó el cielo con sus manos, deslumbró espacios con su brillante voz. Su familia no estaba equivocada y perseveró. Siempre estuvo a su lado. Vivió a su lado la consagración y las lágrimas de mamá y papá calaron hondo en la numerosa audiencia.

Y Daiana habla de ese fundamental apoyo familiero. “Desde siempre y para siempre, dirían los Manseros. Cuando tenia 8 años que empecé a cantar en fiestas y festivales, mis viejos dejaron de hacer sus cosas por hacer que me escuchen cantar, y no por dinero, porque, al contrario, juntaban moneda por moneda para cargar unos litros de gasoil al Peugeot 504 de papá y llevarme a la City Disco en Juan José Paso, donde en el Fogón de María Inés, me hacían espacio para cantar, o a las radios.

Me daba cuenta de que no teníamos nada de sobra, que muchas veces en las peñas, que nunca pagaban jaja, me daban el chori y la coca a mí, y mis viejos le compraban uno a mi hermana y quizás ellos no comían, pero estaban siempre felices de verme arriba del escenario y cantando. Yo me emociono mucho al hablar de ellos, porque han dejado todo, por ver mis sueños hechos realidad”.

Y la emoción es desbordante al hablar de su padre, Alberto Colamarino. “Como no se va a emocionar mi viejo, si pasó de verme cantar en la peña de los bomberos a verme en Telefe y cantar en el Gran Rex para miles de personas, o cuando en los festivales se ponen de pie para aplaudir, siempre los busco entre la gente, porque sé que están allí también de pie y emocionados hasta las lágrimas.

Soy agradecida a la vida, por permitirme disfrutar aun de ellos y compartir cada alegría que iniciamos juntos, los 3, mi hermana también se bancó trasnochadas en lugares donde no me dejaban cantar y había que esperar, para cantar un tema a las 5 de la mañana a veces para 2 o 3 personas, pero ahí estábamos, los cuatro firmes, esperando nuestro huequito”.


DESDE NIÑA PRACTICÓ LA SOLIDARIDAD


Es evidente que vivencias de la niñez calaron muy profundo en los sentimientos de Daiana. “Yo siempre vi que mis viejos ayudaban a los vecinos de atrás de casa que tenían varios hijos y a veces no tenían para comer, de hecho, yo me enteré a los 6 años lo de Papa Noel, ya que en mis cartas pedía para 10 del barrio y dos o tres años pudo hacerse realidad el pedido, pero ya después no. Ellos me enseñaron lo que es la solidaridad, y que no necesitas ser rico para poder practicarla”.

Años después, ya con 20 años de edad, mientras almorzaba con su familia miran el noticiero de televisión. Una noticia la conmovió: “Habían fallecido seis niños Wichis, en Tartagal, y Santa Victoria Este, que es el famoso punto tri partito, Tri Chaco. Me acosté a dormir la siesta y soñé que estaba allá, descargando bidones de agua y ropa. Cuando me desperté se lo comenté a mi hermana que dormía al lado mío, y me dijo Daiana estas re loca. Me fui a la habitación de mis viejos y les comenté lo mismo y me dijeron que era casi imposible que estábamos super lejos de Salta y que no teníamos nada para llevarles ni como hacerles llegar”.

Pero siempre me caracterizo ser insistente y además siempre me enseñaron a que hay que luchar por lo que uno sueña, asique me comunique con mis amigos de Grupo Scout, mi mejor amigo, que en ese momento era policía y hoy es sacerdote José Pedraza y mi gran amiga que hoy no la tenemos más, pero siempre me guía desde donde esta, que Claudia González, mamá de 4 peques en ese momento de grupo Scout y les comente lo que había visto y que yo iba a hacer una colecta puerta por puerta para juntar un camión y llevarles mi ayuda a esa gente, que si querían ayudarme estaban invitados”.

Y así fue, salimos con un auto parlante invitando a colaborar, hicimos una reunión en el centro de la plaza del pueblo, fueron 33 personas, dividimos el pueblo en 5 grupos y salimos a caminarlo y golpear puertas diciendo que queríamos. En una semana juntamos un camión con acoplado repleto de cosas que, a los 10 días de haberlo soñado, estaba en Tartagal descargando cada donación que pudimos llevar y entregarles en la mano a nuestros hermanos Wichis”.


EL INMENSO PLACER DE AYUDAR



El afecto de Daiana por las comunidades wichis no solo se mantuvo sino que se acrecentó. “Hace 12 años consecutivos que voy. Soy madrina de dos hermosas niñas Wichis, Mili de 8 años y Alba a quien me dejaron elegirle el nombre mis compadres, que tiene 5.

Yo creo que simplemente pude a través de la música juntar muchas cosas, que la gente que me conoce, confiara en mí, para ser ese puente, yo no hago publicidad de ser solidaria, pero si publico todo lo que hago con cada cosita que me dan. Y eso es lo que me mantiene y sostiene la confianza, de ver como el peluche que disfruto tu peque 10 años, hoy está haciendo feliz a un niño wichi olvidado en el medio del monte.

Aprovecho a agradecer a cada una de las personas que confían en mi, cada cosita y que me ayudan a llevarles un respiro, porque como siempre digo y como muchos dicen: no les podés cambiar la vida Daiana con lo que los lleves. NO, CLARO QUE NO, pero si puedo hacerles saber que yo los pienso, que yo los apoyo y acompaño y por sobre todo NO LOS OLVIDO, como hace el maldito Estado, que es quien debería hacerse cargo de hacer los pozos de agua que no tienen, por ejemplo”, enfatiza.


El último viaje realizado a fines de enero de 2020, fue complicado pero la persistencia de Daiana se afianzó. “Se me rompió el auto, estuvimos muchos días tirados allá, miles de problemas, me amenazaron algunos políticos de la zona por “mostrar fotos” que no eran reales según ellos y que se viralizaban por las redes, pero nada me va a parar, yo no muestro mentiras, solo muestro verdades que intentan callar, pero al menos de mi parte no lo van a conseguir”.

Perdí mucho en el ultimo viaje si vamos a hablar de mi auto, dinero, cansancio, lo que quieran, pero haber encontrado a Joel, bebé de 7 meses en una comunidad con un tumor en el brazo, a quien no atendían y le decían que tenia que viajar a Salta si no se moría, mi foto se viralizó y Joel a los 3 días fue llevado a Salta para ser operado. Para mí eso no tiene precio, dejaría todo por volver a hacerlo”.

Las variables económicas obligan a poner en práctica otras opciones para sostener las acciones solidarias. “Antes el precio del combustible, nos permitía juntar cosas y llevarlas, hoy es imposible, se necesitan cien mil pesos de combustible y quizás no llevamos ese valor en donaciones, asique hemos optado los últimos años, por hacer peñas y festivales, donde todo lo recaudado es llevado en un cheque a la ciudad de Tartagal y allí ese cheque se transforma en miles de kilogramos de alimento y agua. Siempre pongo mi auto y con el aguinaldo que ahorro, me pago el viaje, no toco un centavo del dinero que es confiado por la gente para que se transforme en comida”.


DRAMAS Y MIEDOS EN TIEMPOS DE CUARENTENA


Como todos, Daiana sobrelleva este raro y preocupante 2020. Al preguntarle cómo lo vive y si alienta objetivos para el futuro, es clara y concreta: “Uff, para serte sincera, muy triste, te habrás dado cuenta que somos muy familieros, si bien somos 4 nomas, mi hermana vive en La Plata hace años, ya ahora esta a dos finales de recibirse de Licenciada en Psicología y se viene a vivir a Henderson con su novio que es de San Pedro (Misiones), pero viven juntos en la ciudad de las diagonales hace 5 años”.

Luego de acotar que la cuarentena se está haciendo eterna, sostiene: “Necesito a mis viejos, me da miedo que les pase algo, de verlos casi todos los lunes y martes porque es cuando viajo de Pehuajó a Henderson a dar clases, a no verlos hace más de 6 meses, es muy triste. Pero bueno haciendo el esfuerzo y disfrutándonos a través de los medios de comunicación”.

Mi único aliento es pensar que en breve los vuelvo a disfrutar, es mi consuelo, los necesito y extraño. Mi vida estaba lejos de vivir encerrada, siempre en la ruta, de acá para allá, laburo en 6 escuelas, dos de Henderson y 4 de Pehua, y los fines de semanas hacíamos shows por todos lados, asique imagínate, encerrada, me estoy caminando las paredes jajaja... pero hemos aprovechado el tiempo en componer, producir cositas, que vamos largando de a poco en redes sociales, como un disco nuevo que es material grabado en 2018 en la presentación de mi tercer disco, el que grabe en Madrid, España, y salió ahora el disco VIVO, de esa presentación”.

El aislamiento obligatorio implicó recurrir a otras modalidades para sostener la creatividad y los deseos de proyectar sus inquietudes. “El encierro nos ha puesto a trabajar de otras maneras asique les invito a que chusmeen mis redes sociales como Instagram, que hacemos generalmente los viernes o sábados peñas online por esta red, en Facebook también y para escuchar y ver mis videos se tienen que suscribir a mi canal de Youtube, ahí van a ver y escuchar lo último, por ejemplo la canción que hice concientizando sobre la violencia de género, en memoria de Barbara Zabala, que titule “No es amor”, Retiro al norte, canción con video que muestra resumen de mis viajes y bueno los discos también están cargados allí”.



Antes de cerrar el encuentro virtual, Daiana añade: “Ahora, el 23 de octubre, fuimos invitados a ser parte del ciclo “Quedan los artistas de Tv pública”, asique va a estar saliendo una canción video que hicimos en estos días cuando la fase permitía ensayos. También pueden escuchar todos mis discos en Spotify”.

No es lo mismo que en el escenario. Falta esa conexión con el otro, como en aquellas tardes de juegos y guitarreadas familiares en el suelo hendersonense que la vio nacer y crecer, pero igualmente se puede compartir y disfrutar a través de estos medios tecnológicos y en este tiempo de aislamiento que abre nuevas alternativas de comunicación y difusión, como este contacto que posibilitó conocer las buenas nuevas de Daiana y adentrarnos en interior, pleno de buenos sentimientos.


PING PONG



-¿Un deseo?: “Un Estado presente con los mas desprotegidos, que son los pueblos originarios”.

-¿Un recuerdo?: “Las guitarreadas con toda la familia, abuelos, primos, tíos “.

-¿Un rencor?: “El olvido “.

-¿Una gratitud?: “La perseverancia y lucha de mis viejos”.

-¿Una ingratitud?: “Ver enfermo a mi abuelo”.

-¿Un amor?: “Caro”.

-¿Un reproche?: “Ninguno por ahora”.

-¿Una esperanza?: “Empezar a cambiar el mundo por nosotros mismos”.

-¿Una alegría?: “Cantar y verlos a mis viejos allí”.

-¿Un amigo/a?: “Muchos, no podría mencionar solo uno/a, por suerte”.

-¿Un músico?: “Mercedes Sosa”.

-¿Un libro?: “Las venas abiertas de América Latina”.

-¿Un ídolo?: “Mi abuelo Julio”.

-¿Dios?: “Mis viejos”.

-¿Pehuajó?: “La hermosa ciudad que elegí para vivir, trabajar y ser feliz hoy”.

-¿Henderson?: “El tranquilo pueblo donde nací y pude proyectar mis sueños”.

-¿Tartagal?: “Donde anhelo pasar mis últimos días”.

-¿Daiana Colamarino?: “Una loca inquieta, que se ríe de todo, que siempre tiene un sueño nuevo para seguir luchando y trabajarlo por hacerlo realidad. Quien no le tiene miedo a nada, con tal de ir tras lo que le haga feliz”.


Orgullo y emoción




La familia se suma al homenaje, con la misma emoción de aquellas inolvidables noches en Telefe y ahora con la inmensa satisfacción de haber conquistado el lugar que soñaron para Daiana.

-”Nos sentimos super orgullosos de Daiana. Nos emociona hablar de ella, como nos sucede cada vez que la escuchamos cantar. Su amor por la música viene desde chica, siempre le gustó.

Y también nos enorgullece por el corazón que tiene para con los demás. Muchas veces hay gente que tiene más y no ayuda. Ella sin nada, pero con mucho esfuerzo y a puro corazón consigue lo que se propone y ayuda.

En estos momentos la extrañamos más que nunca, pero sabemos que por razones de edad tenemos que cuidarnos y cuidarla. Hablamos, estamos en contacto pero no es lo mismo. ¡Abrazo hija, te queremos mucho!”

Mabel Inés Gatica y Alberto Hugo Colamarino


-"Nada más lindo que verte crecer en lo que amás hacer, disfrutando y aprendiendo del recorrido, llenando de alegría y amor los distintos espacios de los que formas parte. Me siento orgullosa de vos, de todo lo que has logrado. Gracias por hacerme parte de tus sueños, por compartirlos conmigo. ¡Te amo, siempre!".

Gladys Colamarino


El don de la amistad y la humildad 

José Pedraza, hoy sacerdote, ayer scout y mejor amigo de Daiana, se sumó al homenaje con sentidas expresiones:






Compartir en Google Plus

0 comentarios:

Publicar un comentario