Asados de potranca al mediodía y al atardecer

El primer intendente de Pehuajó compartía asados con amigos. El encuentro tenía lugar en un galpón ubicado a una cuadra de la estación ferroviaria que hasta hace 30 años mantenía sus características originales.



Asados de potranca al mediodía y al atardecer



En la esquina conformada por la Avenida Juan Lavarden y la calles Pantaleón Rivarola, en los primeros años de Pehuajó, había un amplio galpón, propiedad del vecino Nicolás Cardozo, destacado por sus antiguas puertas con un notorio cerrojo, que hasta hace 30 años era motivo de comentarios por sus particulares características.

En aquellos tiempos, Cardozo con una chata playa acarreaba desde la estación del Ferrocarril Sarmiento, bultos y encomiendas a todos los comercios de la ciudad. Más tarde se dedicó al acopio de cereales.

En el particular galpón se realizaban además reuniones de amigos, que tenían como asistente destacado el primer Intendente Municipal de Pehuajó, don Manuel Trejo, y un cochero de plaza de apellido López, muy conocido en la etapa post fundacional de la ciudad.

De acuerdo a precisiones aportadas en ocasión de celebrarse el primer centenario por el periodista José María Amarillo, “el encuentro se rubricaba con memorables asados de carne de potranca, regado con abundante vino Carlón importado de España”.

Pero la reunión de amigos no terminada con el almuerzo. Se prolongaba al atardecer. “Luego de una larga siesta, -afirma Amarillo-, recostados sobre la pared del galpón y sentados sobre troncos, calentaban nuevamente la carne sobrante y ponían punto final al pantagruélico banquete”.

Curiosa y particular modalidad de reuniones amistosas en los primeros años de vida del pago hernandiano.



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