Todo comenzó en “La Ollita”

Desde “La Ollita” en la productiva Nueva Plata a la cuna de “Manuelita”. Desde empleado de Casa Duhalde a martillero público. Desde repartidor de dulzuras en bicicleta a gerente de la cámara empresarial. Rica historia de vivencias y trabajo sostenido.



Una mirada hacia los tiempos vividos motivó un jugoso e interesante diálogo con Enrique Grenno (69) quien ejerciera la gerencia de la cámara empresarial pehuajense durante más de tres décadas, luego de realizar diversas tareas en el ámbito rural y en la ciudad. Todas dejaron enseñanzas.

“Si tuviese que remontarme a los inicios recuerdo cuando en el campo de mi tío, Juan Gazzotti (mi padrino), él y su familia fueron un gran puntal para nosotros; realizábamos tareas rurales con métodos ya superados en aquellos años, pero fue una hermosa experiencia”, dice Enrique y agrega:

“Nos divertíamos trabajando, desde muy chico aprendí las tareas rurales. Vivíamos en una zona productora de manzanilla por excelencia, lo cual generaba miles de puestos de trabajo, y para nosotros que recorríamos los caminos de tierra y algún que otro lote saltando alambrados y juntando sus flores con un peine o un carro para venderla a los acopiadores (secaderos) y con eso ayudábamos a costear algunos gastos para poder estudiar, porque había que hacer la secundaria para obtener un buen empleo”.


Después vendría la radicación en la ciudad.,“Más adelante ingresé en Bonafide como vendedor y repartidor (recuerdo que llevaba tan lleno el canasto de la bici de reparto, que cuando me bajaba se levantaba la rueda de atrás), teníamos que ir con corbata y nos daban un guardapolvo gris, tipo de grafa, muy pesado…. otra experiencia.

Terminada la secundaria fui dibujante de planos con el Ingeniero Armando Santiago; luego vino el servicio militar y a su regreso tuve la fortuna de ingresar en la Casa Duhalde, una de las más importantes de la ciudad, lo cual me dio una experiencia muy importante para mi futuro, y me dejó grabada a fuego lo que llamamos “la conciencia del trabajo”. Se trabajaba cómodamente, arduamente, y se recibía una retribución acorde al esfuerzo realizado”, evoca con evidente gesto de reconocimiento.

El servicio militar y un momento juvenil

Y hablando de experiencias y momentos que no se olvidan, añade: “Quiero dedicar unas palabras al Señor Nelo Massola (entonces Gerente de la casa), cuando por allá por 1974 me llegó el crédito para hacerme mi casa (el sueño de mi vida), se produjo un pico inflacionario y Nelo me llamó un día para advertirme que recibiendo el dinero por avance de obra como me lo daba el Banco Hipotecario no iba a poder terminar la casa. Y me dijo “llévate el dinero para comprar todos los materiales y te lo vamos descontando del sueldo y la gratificación de fin de año”, y así fue que pude terminar mi casita.

Siempre que tuve oportunidad se lo agradecí a Nelo y a Don Pedro Duhalde que lo autorizó. Cuando cerró la casa me volví a encontrar con ex compañeros como Esther, Juan Carlos, Alfredo, Ricardo, y con don Matías Diehl que con sus hijos fundó su propia casa de remates-ferias. Todavía se hacían ferias de más de 5000 cabezas en Pehuajó y Roberts, y fue que al regreso de alguna de ellas surgió lo de la Cámara de Comercio”.

Luego, hacia fines de 1980, el joven Greeno se capacitó y se graduó como Martillero y Corredor Público. “Profesión -dice- que ejercí con algunas intermitencias, pero que hoy me permite obtener un ingreso que complementa el haber jubilatorio. Una diversidad de cosas que me dieron una sólida experiencia, siempre digo que en la vida me tocó hacer de todo”.

Enrique junto a su esposa e hijos. Y los cuatro nietos

Con sonrisa a flor de labios y en tono no exento de buen humor, acota: “Si hasta me hice de novio con mi compañera de toda la vida, mi esposa Liliana, un 28 de Diciembre. Dios fue muy generoso conmigo al colocarme al lado a una mujer como ella, buena esposa, buena madre, mi puntal de toda la vida. Me hizo el regalo más preciado: me dio cuatro hijos excelentes, Fernando, Soledad, Agustín y Gonzalo, y ellos nos regalaron cuatro nietos hermosos, Isidro, Emma, Lucio y Santino.”

LA INFANCIA Y EL ADIOS A “LA OLLITA”
Luego de acotar que “hay facetas que uno no olvida nunca, y una de ellas es la infancia, y la mía transcurrió un poco en La Ollita y Nueva Plata, y otro poco en Pehuajó.

Así como mencioné a mi padrino, tuve como madrina a Clarita Mazzoconi de Cozzarín, una belleza de persona, benefactora en la comunidad, y muy cariñosa con nosotros. Hace no mucho tiempo vi una foto que me llegó al corazón, cuando se presentó creo que la primera autobomba de Bomberos de Pehuajó y ella fue la madrina. Ese gesto altruista la describe como lo que fue, una gran persona”.

Ahondando sobre la infancia, el relato de Enrique es elocuente y refleja vivencias de un tiempo sin tecnología pero con pícaras e inocentes ocurrencias. Aún persisten entre los recuerdos la manera que dio los primeros pasos: “Ahora lo tomo como un hecho risueño. Mi padre tiró dos alambres paralelos entre dos plantas y los pasó por debajo de una madera cortada para que yo entrara, y ahí caminaba yo, iba y venía de una planta a la otra… jajaja.

En un galpón había una incubadora (donde se les da calor a los huevos para que nazcan los pollitos). Con mi primo nos íbamos al campo y traíamos huevos de toda clase y se los poníamos en la incubadora. Mi abuela Francisca se enojaba mucho cuando veía nacer teros, chimangos, patos y todo bicho de campo junto a los pollitos, jajaja.

No había ni celulares ni tablets y nos divertíamos así. Llegó la hora de ir a la escuela y me tuve que venir a lo de mis tíos porque mis padres seguían viviendo en “La Ollita”, asique mi primer grado lo hice fuera de mi casa. No sabes como esperaba el viernes para irme al campo en “La Flecha” (colectivo Pehuajó-Henderson), que me dejaba en la tranquera. La ruta 86 no estaba asfaltada.

Luego mi padre compró la casa en el pueblo y ya mi madre se vino a Pehuajó, al cambiar de barrio se presentó un problema: el primer día de clases me lo confundí con otro al vecino que tenía que seguir para llegar a casa y agarré para otro lado, menos mal que la señora justo la conocía a mi madre como vecina del campo y me llevó a casa”, rememora sonriente.

LA CÁMARA DE COMERCIO
-¿ Cuándo y cómo se produce tu ingreso a la Cámara de Comercio?
-“En Febrero de 1984, al regresar de un remate, me visita Carlos Villemur para comentarme que estaba reunida la Comisión Directiva para buscar un reemplazante del entonces Gerente, Alberto Dradi que se retiraba. Y me agrega que cuando comenzaron a tirar algunos nombres muchos de ellos coincidieron en su opinión al conocerme por mi actividad.

“Entonces vos tenes que ser el nuevo Gerente de la Cámara de Comercio”, me dijo. Te imaginas que mi primera reacción fue decirle que “entré por primera vez a la Cámara hace unos días a sacar una fotocopia, no sé nada de la función y la actuación de la entidad; vengo de andar entre las vacas”. Y entre risas su respuesta fue que “vas a ver que como sos vos te vas a adaptar enseguida y te vas a desenvolver bien, además vos tenes vocación, y lo más importante es que ya lo decidimos..”.

Le pedí un poquito de tiempo para hablarlo con mi señora. En el ínterin un amigo me dijo “vas a ser el Gerente de la institución más importante de la ciudad”, y esa frase me dio como un escalofrío, pero luego nos pusimos a hablar con mi esposa y lo evaluamos como un alto honor para mí, como para cualquier persona que tuvo que hacer de todo para alcanzar algunos pequeños objetivos.


Y así fue que mantuve una o dos reuniones con la Comisión Directiva y el 1ro. de Marzo de 1984 me hice cargo de la Gerencia. Aún conservo una copia del acta de designación que dice sintéticamente: “luego de mantener una breve charla con el Sr. Enrique Grenno, se decide por unanimidad su designación como Gerente de la entidad”.

Así, sin pensarlo digo siempre “caí en la Cámara de Comercio”, a la que debo agradecer todo lo que me dio en los casi 33 años de permanencia como Gerente. Allí vi nacer y crecer a mis hijos, ahí supe lo que era tomarse unas vacaciones, servir a quienes venían a plantear sus problemas y sus inquietudes”.

NO APARTARSE DE VALORES ELEMENTALES
Sin duda alguna, la Cámara de Comercio es parte fundamental de su vida. La vivió, la sintió, la sufrió. Sus reflexiones eximen de mayores comentarios:

“Ahí también viví momentos de alegría y de tristeza, en esos largos años Dios me dio y me quitó muchas cosas, la vida te da y te quita, es la ley de la vida. Pero estoy satisfecho por sentirme respetado, por percibir el mismo afecto todos los días, de haber servido a la Institución, a mi manera, con errores y aciertos, y con el valiosísimo compromiso de todo su personal.


La moderación es un valor que debe prevalecer en esta función, porque muchas veces tenes que expresar el pensamiento de muchos, cuidando la armonía interna y externa, sin descuidar que tu expresión tenga la fuerza que se requiere en cada oportunidad, “colocando por encima de toda reflexión personal la imagen de la Institución”.

Mi mayor satisfacción es haber pasado por una función tan importante y haber sido la persona de siempre; “nunca debe invadirnos la soberbia, y menos aún cuando nos toca una pequeña y transitoria cuota de poder”, en otras palabras lo decía el General José de San Martín”.

Al señalar su tarea gerencial con varias administraciones, sostiene: “Pasaron muchos dirigentes a lo largo de tantos años, todos con estilos diferentes, personalidades diferentes, pensamientos diferentes, prefiero colocar a todos en un mismo plano, porque siempre tuve muy claro que aún en la discrepancia la decisión siempre está en manos de la Comisión Directiva, demás está decir que siempre me sentí respetado”.

MOMENTOS ESPECIALES
La entidad empresarial siempre compartió la vida de la comunidad en sus distintas facetas. Hay momentos o episodios que quedaron grabados en el retirado Gerente:

“Es así, la intervención de la Cámara en temas de la comunidad fue siempre valiosa. Dije siempre que ante una dificultad o un hecho que preocupe a los vecinos, la Cámara “es la caja de resonancia de la comunidad”, se espera siempre “la palabra de la Cámara”, y frente a hechos que lo merecían convocamos a las otras entidades o acudimos en apoyo de causas justas.

Sin duda que las inundaciones que generaron angustia en la comunidad y la región fue un hecho que nos marcó para siempre, fueron momentos de sobresalto y temor por nuestro futuro.



Pero como siempre tenemos que pensar en positivo, hubo un hecho que quizás pocos recuerdan, pero que quienes lo vivimos lo recordamos con satisfacción y un poco de sabor amargo: la Cámara de Comercio fue la que primero supo que el gasoducto llegaría a la región y que una resolución del entonces Gas del Estado autorizaría a construir redes de gas en cada ciudad por administración, y su explotación posterior.

Así fue que nos movilizamos de inmediato y luego de interesar al entonces Intendente Municipal, y de visitar y comprobar la eficiencia de las obras en otras ciudades, encargamos el desarrollo del proyecto de red de gas para Pehuajó, que a un elevado costo terminamos a corto plazo, luego de un exhaustivo relevamiento de la ciudad, que arrojó conclusiones importantes de que consumo había, que grupo familiar en cada parcela, etc… realizado por nuestro personal con apoyo de alumnos del Instituto 13.

Firmamos un convenio con el Municipio para conformar una Sociedad de Economía Mixta, nos fuimos a Tandil donde funcionaba una, trajimos el estatuto y trabajamos varios días para adaptarlo. Nos empezó a llamar la atención lo esquivo que comenzaron a ser con nosotros, hasta que un día nos enteramos que empezaba la obra una empresa foránea, la hizo y lo inauguró, para luego cederle todo a la empresa distribuidora.

Nos causó mucha desazón esa actitud mezquina de las autoridades, y sobre todo porque la explotación del gas natural a nivel local hubiese significado una fuente de ingresos para el Municipio y para nosotros, y fundamentalmente para estar mejor posicionados al momento de negociar la transferencia al distribuidor, lo cual llegaría años más tarde. Fue un gran esfuerzo de la Cámara trunco por una decisión egoísta”.

UNA ANÉCDOTA, UN HOMENAJE
Entre las numerosas anécdotas en tantos años en la entidad empresarial, Grenno resalta una:
“Si que las hay, algunas más serias y otras risueñas, pero hay una que es una mezcla emociones y satisfacciones: un día le propuse al entonces Presidente que se hiciera un homenaje a alguien que ocupó por varios años la presidencia de la Cámara, y que aún ya retirado de la actividad gremial empresaria siempre se acercaba a la Cámara a transmitirnos sus inquietudes, a recordarnos fechas importantes, a saludarnos ante un aniversario, un cumpleaños, a acompañar en cuanto acontecimiento se celebrara en la Cámara.

Ese ex Presidente es el Señor Abdón Apestegui, y se nos ocurrió que el Salón de Actos llevara su nombre. Lo resolvimos que fuera una sorpresa para él. Sin que supiera invitamos a toda su familia y por supuesto a él para celebrar un aniversario.

Cuando el locutor lo invitó a descubrir la placa que le daba un nuevo nombre al Salón se acercó sin imaginar que era su nombre, cuando se anunció que el Salón de Actos a partir de ese momento se denominaba “Abdón Pedro Apestegui” estaba al lado mío, y entre lágrimas de emoción y esa calidad para expresarse que siempre tuvo me dijo “eso fuiste vos” y nos pusimos a reír confundidos en un abrazo.


Otra satisfacción por haber propuesto que un homenaje tan merecido se realice con la presencia física del agasajado, que es lo que corresponde, cuando nos vamos ya no tiene sentido, los homenajes hay que hacerlos en vida”.

EL SER HUMANO POR ENCIMA DE TODO
-¿-Pensaste estar tantos años en la Cámara de Comercio?
”En realidad al principio creí que sería para mí un escalón para dedicarme a mi profesión de Martillero y Corredor al cabo de unos años, pero cuando te sentís tan a gusto y cuando la vorágine de las actividades tan variadas y desafíos tan frecuentes te van absorbiendo y comprometiendo cada vez más con tu función.

Cuando cada contacto que se logra es muy valioso para la entidad, cuando vas cosechando tantos amigos y hay tanta camaradería, cuando tu propia familia va creciendo y necesitas estabilidad, ya te convences que ese es tu lugar, aunque descuides o trates de evitar mezclar tu actividad profesional con tu función específica en la Cámara resignando algún ingreso, y seguís adelante.

Y es así como el tiempo que es tirano vuela sin que lo percibas sino cuando ya has cumplido una larga etapa. Esos no son los únicos motivos, la Cámara es una entidad que aprendes a querer y defender como propia y eso te inhibe de pensar como pasa el tiempo al lado tuyo.

Pero no reniego de haber permanecido durante tantos años, por el contrario agradezco a la vida que me dio esa oportunidad para desarrollarme, para criar nuestros hijos, para ganarme un lugar en la comunidad que hasta hoy tengo el cuidado de preservar, para ganar amigos, y sobre todo porque siempre he puesto por encima de todo al ser humano. Siempre solía decir que “la vida es corta” a modo de chanza, y finalmente resultó demasiado corta”.

LA VIDA COMO JUBILADO
Una de las preocupaciones de Enrique era “jubilarse y permanecer inactivo”. Ahora, recorrido el primer tramo del retiro, sostiene. “Así que ahora con mayor dedicación pero con la libertad de manejar horarios y entrevistas desarrollo mi actividad inmobiliaria en plenitud, mechando con algún que otro viaje de placer, que es el mejor premio que podes recibir luego de trabajar tantos años.

Además de disfrutar de la vida en familia, de ver a los hijos unidos como siempre, de disfrutar las travesuras y la inocencia de los nietos. Qué más puedo pedir ?. No se es feliz acumulando una fortuna, al menos en mi caso sólo me alcanza con esos pequeños placeres que puedo disfrutar”.

Fin del encuentro. Reconfortados espiritualmente, luego del largo encuentro con el ex Gerente, ahora asociado de la Cámara y en 2020 socio vitalicio. Enrique agradece la invitación de “mirá” y concluye expresando:
“Se me ocurre que ya en el ocaso de la vida debo aprovechar esta oportunidad para recordar con inmenso amor a mis viejos, que siendo conscientes de sus limitaciones económicas hicieron un gran esfuerzo para darnos el tesoro más valioso que es el respeto por el otro, la honradez en nuestros actos, la armonía familiar y la posibilidad de estudiar y desarrollarnos.

Claro, la ley de la vida te los quita cuando ellos podrían sentir el orgullo y la satisfacción del deber cumplido.

Y un párrafo aparte para mi hermana Graciela, por su brillante carrera como docente y Directora, fruto de su enorme esfuerzo. Sé que no le va a gustar que hable sobre ella, pero sé que se lo merece (y mucho más) y que estas palabra son sólo la expresión del inmenso cariño que nos une”.




CRECIMIENTO Y LOGROS DE LA CÁMARA
El extenso relato de Grenno, nos permite reflejar acciones propiciadas por la Cámara de Comercio:

“Hubo varios factores: el primero es que cuando llegas a un lugar con una visión distinta y las ganas de hacer queres cambiar la imagen interior, pero mi gran preocupación fue siempre la buena atención y la obtención de nuevas fuentes de ingreso que las Instituciones necesitan para subsistir y si es posible crecer.

Hay momentos en que los ingresos se van agotando porque los servicios van cumpliendo su ciclo y hay que reconvertirlos o reemplazarlos. Está a la vista que la Cámara fue evolucionando con esta enorme transformación que se produjo en el mundo. Y así fue que hubo servicios que ya no tenían sentido porque había suficiente oferta en el mercado, y que requerían demasiado tiempo para tan poco habiendo quienes lo hacían en forma personal. Pero hubo una etapa en que la tecnología dio un enorme vuelco y ahí si hubo que ingresar a ese mundo desconocido pero atrapante.

TELEFONÍA: “Primero la exitosa campaña de “700 teléfonos para Pehuajó” que fue una verdadera revolución porque mientras una persona debía esperar 5 o 10 años para tener un teléfono, la Cámara se lo instalaba en 15 meses. Demás está decir que en pocos días se agotó el cupo y hubo que duplicarlo, y la Cámara cumplió con los plazos.

Esa gran obra le permitió crecer en otros servicios, se instaló el primer locutorio del interior de la Provincia de Buenos Aires, que llegó a tener 12 cabinas con un horario de 7;30 a 23,30, y enormes colas de vecinos para comunicarse con la tranquilidad de saber cuanto iban consumiendo.


SISTEMA DE COBROS: “Se desarrolló un moderno sistema, que instalamos en casi 60 Cámaras centralizando en Pehuajó toda la información. Dicho sintéticamente parece algo natural, pero cada uno de ellos llevó días, semanas enteras de largas jornadas, muchas veces noches enteras para no resentir el servicio durante el día, y miles de kilómetros para negociar contratos, afortunadamente tuvimos llegada a todos los estamentos que nos propusimos.

Simultáneamente iba creciendo el número de personal afectado a esas tareas llegando a contar con 11 empleados. Al cabo de unos años la tecnología hizo que muchas de estas actividades decayeran y dejaran de interesarles a los vecinos, y hubo que recurrir a otros servicios y así transcurre siempre la vida de las Instituciones que aspiran a crecer sin recibir subsidios de nadie.

Todo ello para tener los recursos necesarios como para ejercer la defensa gremial empresaria de sus asociados, el objeto social fundamental y fundacional de esta entidad”.

POR UN NUEVO EDIFICIO: “En esos años de crecimiento acelerado se compraron los terrenos donde se emplaza el nuevo edificio, aún sin finalizar dados los cambios económicos a que nos tiene acostumbrados este país. Creo que fue un proyecto demasiado ambicioso aún para épocas de bonanza, en este punto sí que tuvimos discrepancias porque algunos pensábamos que debía adquirirse un predio de 16 has al lado del puente de las ruta 5 y 226, donde actualmente hay una estación de servicio. Allí teníamos la aspiración de que se transformara en un polo de desarrollo industrial y comercial, pero hubo que respetar la mayoría que se inclinó por el de calle Artigas.

En síntesis, la Cámara creció en la cantidad de socios, en la cantidad de servicios, en tecnología, capacitación, creo que producto de la propia transformación que se vino en pocos años, y por la iniciativa propia para evolucionar con esos cambios; la Cámara por esos años fue un faro para muchas otras, y frecuentemente nos visitaban o acudíamos a otras Cámaras transmitiendo nuestras experiencias.

EL NUCLEAMIENTO EMPRESARIAL DEL NOROESTE BONAERENSE: “El Nucleamiento nació por el año 1961 por una necesidad, apremiados por otra crisis. Estuvo un poco inactivo hasta que lo reactivamos desde nuestra Cámara con motivo de las graves inundaciones que afectaron la región. Tuve participación constante en las reuniones.


La obtención de la Personería Jurídica fue una lucha descarnada junto a las Cámaras de Bolívar, 30 de Agosto y Carlos Casares, porque había una fuerte y diría despiadada oposición en la entidad de segundo grado, nos costó mucho esfuerzo, difíciles gestiones porque hasta llegó a desaparecer el expediente.

Lo que nos movimos, y finalmente se obtuvo. Recuerdo que como había informantes (casi espías) que le comentaban a quien operaba para que no saliera, teníamos que hacer gestiones secretas, y el día que en una reunión con todas las Cámaras que lo componen le dimos lectura a la Resolución que nos otorgaba la Personería hubo caras de asombro y decepción, ahí quedaron más en evidencia los que nos traicionaban.

Con el tiempo se fueron limando esas diferencias, pero para nosotros fue como saber en quienes confiar institucionalmente.
En este punto quiero resaltar el liderazgo que nuestra Cámara se ganó en el seno regional, provincial y nacional por su actuación frente a las inundaciones primero, y las sucesivas crisis, encabezando los reclamos, siempre con el debido respeto, pero con la firmeza que ameritaba cada situación, y se obtuvieron importantes logros: exención en Ingresos Brutos, en Aporte y Contribuciones, en ganancias, en refinanciaciones que fueron el salvataje para muchos, y fundamentalmente en el reconocimiento al Nucleamiento como Entidad representativa genuina”, expresó Grenno.


MÁS RECUERDOS
- “Hay una anécdota de niño que también me quedó grabada. Cuando vivía con mis tíos, había un local adelante y una vieja casa. Ahí vivía Mangas (tapicero) con su familia, con su hija Silvia éramos muy compinches y pasábamos las horas jugando (pequeños aún). Al cabo de los años ella, ya escritora, me dedicó unos párrafos muy lindos en uno de sus libros, y ésta es una excelente oportunidad para retribuirle ese honor, a través de esta nota”.

- “Muchas otras vivencias me vienen a la memoria: las carreras de autitos, la tapadita con las figuritas, las bolitas, los barrio contra barrio al fútbol, y sobre todo las imágenes de aquellos amigos cómplices de tantas andanzas. Éramos “la fauna del barrio” digo siempre. Había un terreno muy bajo en la esquina de mi casa, y como los vecinos vivían en el campo salíamos a “navegar” en la batea de madera de la señora… jajaja”.


PING PONG

-¿Un deseo?: “Que mis hijos y mis nietos sean muy felices”.
-¿Un recuerdo?: “Mis viejos”.
-¿Una gratitud?: “A la vida por ver el sol todos los días”.
-¿Una ingratitud?: “Que haya pobreza en este país”.
-¿Un ídolo?: “Martín Palermo”.
-¿Boca Juniors?: “El único grande. Cero descenso”.
-¿Un libro?: “El Martín Fierro”.
-¿Un rencor?: “No los tengo”.
-¿Un amor?: “Mi esposa Liliana”.

-¿Una esperanza?: “Ver a mi querida Argentina próspera y unida”.
--¿La Cámara de Comercio?: “La institución más importante de Pehuajó. Cuidemos siempre su imagen pura”.
-¿Pehuajó?: “ Mi lugar en el mundo”.
-¿Dios?: “Mi apoyo en momentos difíciles, y le sé agradecer”.
-¿Enrique Grenno?: “Un tipo sencillo, austero, sensible. El mismo que nació en Nueva Plata a pesar que le haya tocado en suerte llegar a un cargo de tal relevancia; aunque orgulloso de haber recorrido un largo camino aferrado a la dignidad del trabajo”.





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