Templo “Nuestra Señora de la Merced” en Francisco Madero

Al celebrarse la festividad patronal de Francisco Madero en honor de Nuestra Señora de la Merced, precisiones sobre la construcción del templo, donde hace 119 se ofició la primera misa.

El templo Nuestra Señora de la Merced data de los comienzos del siglo anterior, cuando la actual localidad de Francisco Madero se denominaba “Pueblo Colonia Salazar”, antes llamado Posadas (1898) y Castelli (1890).

Cuando Raimundo Salazar inscribe el nuevo pueblo, en la Dirección de Geodesia de la Provincia de Buenos Aires, se lo reconoce como Pueblo Colonia Salazar. En 1901, se lo denomina Francisco Madero, en homenaje al Vicepresidente de Julio Argentino Roca.

Para la construcción de la Iglesia contribuyó con donativos Martín Salazar y la población de aquellos tiempos contribuyó para la adquisición de tres campanas grabando sobre las mismas la inscripción: “donación del vecindario Colonia Salazar XXIV-IV-MDCCCC”

La iglesia fue hecha en memoria de Mercedes Grigera de Salazar, con la idea de que sus cenizas descansaran allí. Y fue consagrada a la Virgen de las Mercedes.

El pasado 8 de setiembre se cumplieron 119 años de la celebración de la primera misa en el año 1900. Ese día fue bautizada María Angélica, una de las hijas de Raimundo Salazar. Precisamente las referencias precedentes forman parte de un relato relacionado con los orígenes de la colonia, de María Angélica Salazar, hija del fundador Raimundo Salazar, revelado públicamente en 1998.

ORACIÓN A LA VIRGEN DE LAS MERCEDES


La Virgen de la Merced o de las Mercedes, es la advocación Mariana de la Virgen María, es la Patrona de los reclusos y personas con problemas difíciles. Ha sido ungida además como Santa Patrona en diversos países, ciudades y localidades en todo el mundo.

Nos asociamos a la celebración patronal de Francisco Madero, con una de las oraciones:

“Inmaculada madre Virgen de la Merced, tú que todo lo puedes, protectora de los reclusos, de las causas perdidas. Santísima Madre de Jesús Rey de Reyes, amorosa y benevolente madre de todos nosotros, luz divina que enciende el mar y los cielos, te ruego escuches mis suplicas.

Tú que con tu bendición divina proteges las vidas de los desamparados, siempre nos has brindado el soporte necesario para los que nos arrepentimos de nuestras culpas. Por medio de tu palabra, pido con humildad y arrepentimiento en el corazón dulce María, dale fuerzas y salvación a tus hijos que más te necesitamos.

Que por medio de tu intersección divina obres por la pronta toma de consciencia de (hacer petición), para que pueda seguir los caminos de las sagradas palabras que nos enseñas, pido le quites su desasosiego y angustia, haz que tu presencia divina le acompañe en estos momentos difíciles por los que atraviesa.

Colócalo bajo tu protección para que con tu amor logren olvidar el sufrimiento y las tristezas. Santa Virgen divina, te pido seas protectora de mis deseos y cumplas con las peticiones que con temor y devoción te hago. Yo te llamo Santísima Virgen de la Merced Obatala. Amén.

(Menciona tres veces el nombre de la persona a la que le dedica la petición). 
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