Cuando se ama lo que se hace y se transmite lo que se siente

Llegó a Madero muy joven y se arraigó para siempre. Multifacético hacedor. Inquieto, creativo, entusiasta, cultor de las buenas costumbres. Recuerdos y vivencias de un laburante de la vida que construyó y construye puentes de comunicación.

Cuando su Francisco Madero adoptivo cumple 125 años de vida creímos oportuno sorprenderlo gratamente a modo de homenaje por su trayectoria y sincero apego al terruño donde florece y germina el oro verde de Pehuajó. Pedro César Bongianino (65) llegó a la cuna de la manzanilla cuando aún no había alcanzado la mayoría de edad.

Contrajo enlace matrimonial con María Dominga Gutierrez, de cuya unión nacieron tres hijos, Cristian César, Cintia Gabriela y José Maximiliano. Es abuelo de Benjamín y Benicio. Su quehacer laboral tuvo varia facetas, fue peón, policía, técnico en alarmas, trabajó en periodismo y locución, e incursionó en la actividad teatral con marcado éxito.

Actualmente jubilado, con menos obligaciones igualmente sigue activo. Realiza trabajos en electrónica y tareas de comunicación acorde a los nuevos tiempos tecnológicos y sigue latente su pasión por el arte.

INFANCIA Y ADOLESCENCIA FELIZ
“Tuve una infancia excelente, mis padres Lilia Beatriz Vega (Pocha) y Pedro estuvieron presentes en todo momento y nos inculcaron a mi hermano Sergio Claudio y a mi, ser personas de bien. Hice la primaria en la escuela N° 148 de Bella Vista. Si bien no tengo gran cantidad de recuerdos, la mayoría son muy gratos y se añoran”.

Y haciendo un rápido recorrido por distintas etapas de la vida, Pedro rememora aspectos de la adolescencia y juventud. “Mi primera juventud la pasé en Bella Vista, en la secundaria pasé por el colegio “Emaus” y “Base aérea”, ambos en Palomar. Aunque mi entusiasmo estaba en la electrónica por lo que ingrese a las “Academias Iade” en San Miguel, seguí el curso de Instalador eléctrico y motorista, no llegando a recibirme porque me vine a vivir a Madero. Mientras tanto trabajé de peón de techista y repartidor de bebidas alcohólicas de la Hiram Walker, en el centro norte”.

Como muchos jóvenes de aquellos tiempos, agrega: “Viví y disfruté las épocas de los “asaltos” nombre que se daban  a las reuniones bailables que hacíamos con otros jóvenes, en tiempos del Club del Clan, Trio Galleta, Creedence, Beatles etc. Y jugando al fútbol con amigos. A los 17 años, vine a Francisco Madero, un año después que mis padres. Ellos habían alquilado un campo cerca del pueblo. lugar donde mi padre había pasado su juventud”.



DEL GRAN BUENOS AIRES A LA PAMPA HÚMEDA
La radicación en Madero naturalmente motivó cambio de hábitos y costumbres, además del quehacer laboral. Entre otras actividades ingresó a la policía provincial. “Estuve 25 años en la Radio estación como técnico electrónico, fue un momento excelente de mi vida, donde tuve grandes compañeros/ amigos. En este tiempo, sin descuidar mi trabajo, tuve la posibilidad de hacer los estudios secundarios e ingresar en la actividad artística, en gran parte se lo debo a mi jefe, Juan Ramón Jorge, que me brindó todas las posibilidades”.

Y la expresión artística, que le deparó muchas satisfacciones, era una de las cualidades de Pedro. Al preguntarle ¿Cuándo y por qué surge tu inclinación a la actividad teatral?, nos responde:

“Cuándo y porqué, no sé. Ni siquiera sé si tiene explicación. Había algo en mí que me atraía a esa actividad. Comencé el secundario a los 30 años, como no había nocturno lo hice junto a los chicos que egresaron de la primaria por lo tanto era como el abuelo del grupo.

En ese tiempo estaba la hermosa costumbre que había dejado el Dr. Hansen de hacer una obra teatral con los egresantes para recaudar dinero. Hicimos “Los chicos crecen” con la dirección de José Pérez Gegena y la flaca Alicia Ventura. Eso consolidó mi pasión por el teatro. De ahí en más seguí haciendo obritas breves en las escuelas actuando y dirigiendo.

Tuve la suerte que en esa época la Municipalidad traía a Juan José Paso al casarense Ángel “Pocho” Bustamante, un excelente director y artista plástico. Entonces por intermedio de Cultura a cargo de Félix Peyrelongue logramos que hiciera un taller los días que iba a la vecina localidad. Ahí comenzó mi perfeccionamiento que luego se iría profundizando con talleres y encuentros teatrales de todo tipo, adquiriendo el conocimiento como para subir obras a escenarios mayores.

TEATRO VOCACIONAL, HUMOR RADIAL Y LAS ACTUACIONES CON GASALLA

El tiempo y la experiencia hicieron que llegara a dirigir y /o actuar en varios grupos de teatro. En Madero (T.A.M Teatro aficionado maderense), en Juan José Paso (Grupo Ángel Bustamante) y en Pehuajó (Grupo Crisol y Expresarte) realizando la mayor parte de las obras en el teatro Español.
“A eso -agrega- tendría que sumarle la actividad radial que realicé solo y durante muchos años con mi amigo Héctor María “Pucho” Corti haciendo en diversas radios de F.M el programa de humor Vaselina”.

Lo expuesto corrobora el amor por el arte y las natas condiciones de Bongianino. Pero los escenarios regionales le quedaron chicos y una grata buena nueva le permitió escalar a la gran urbe e incursionar en la pantalla chica, nada menos que con Antonio Gasalla.

Al evocar aquella experiencia inolvidable, reseña: “Al finalizar uno de sus ciclos, Gasalla dijo que haría un casting para actores el año siguiente, ese fin de año fui de paseo a la casa de mis padres a Buenos Aires, y se me ocurrió escribirle una carta, así lo hice y me llegó la convocatoria al casting, luego de dos llamados quedé seleccionado e iba a grabar a Capital dos días, uno era para sketch y otro donde Antonio hacía monólogos o reportajes, en ese caso hacíamos de reidores. Las grabaciones se hacían en Estudio mayor, en Palermo”.

“Al año siguiente cambió la productora y el modo de trabajo. Se grababa en canal 13 y solo iba cuando tenía algún sketch para grabar. Sin dudas que fue una hermosa experiencia, me sirvió para conocer a un gran profesional como Antonio, el medio y su gente”, sostiene Pedro.

UN PRESENTE HALAGADOR
Ahora jubilado, más relajado, igualmente sigue activo en Francisco Madero. “Trabajo en alarmas, con mi hijo. Con el teatro me he tomado un año sabático, pero sigo con una página en facebook que abrí cuando hice un programa de radio que se llamó “A las vueltas” y que al estar ahora en un impase, la seguí utilizando para pasar información y/o agradecimientos del pueblo, en un momento Facebook me hizo cambiar el nombre así que opté por Francisco Madero, por eso  siempre aclaro que no es una página institucional”.

A propósito de esta experiencia comunicacional, agrega: “Si bien me lleva muchísimo tiempo de atención, estoy realmente muy feliz que haya mucha gente del pueblo y maderenses de todos lados que la siguen y se comunican. Especialmente en este 125 aniversario del pueblo, que se me ocurrió subir fotos que tenía en el archivo como homenaje y movilizó a gran cantidad de vecinos a subir las suyas o me las acercaban a mi casa donde las escaneaba y editaba. Si bien es un trabajo agotador que lleva muchas horas, me reconforta saber que existe un espacio donde los vecinos se pueden comunicar”.

Todo lo hecho y lo que está llevando a cabo Bongianino tiene que ver con la comunicación, el contacto con sus semejantes, el aporte a la comunidad, abrazando sentimientos en el Francisco Madero donde formó su familia y desarrolló múltiples inquietudes.

Al referenciar su quehacer cotidiano, señala: “De lunes a viernes salimos temprano con mi hijo a trabajar. Tenemos una zona muy amplia, que abarca gran parte de la Provincia de Buenos Aires y La Pampa. Los sábados siempre surge alguna actividad, para el 125 aniversario estuve escribiendo un par de zambas y una chacarera que espero estrene el amigo Horacio Vitale en los festejos. Y los domingos el tradicional asadito con toda la familia en casa”.

Su amor por la familia se exteriorizó en forma constante, desde su infancia en Bella Vista junto a sus padres hasta el presente en su Francisco Madero adoptivo con su apreciada familia. Al concluir, califica el encuentro con “mirá” como una “muy extraña y hermosa sensación”, la misma -tal vez no tan extraña pero si hermosa y enriquecedora- que se experimenta cuando valoramos y reconocemos la vida de tantos conciudadanos del partido de Pehuajó.

A los maderenses, en este nuevo aniversario fundacional, el sincero deseo de un próspero devenir y el reconocimiento a todos, que desde la fundación de la original colonia Raimundo Zalazar hasta la fecha, aportaron sus esfuerzos para sostener y afianzar su crecimiento.


PING PONG
-¿Un deseo?: “Que mis hijos sean felices”.
-¿Un recuerdo?: “Mis seres queridos”.
-¿Una esperanza?: “Ser un gran país”.
-¿Un amor?: “María Dominga Gutierrez”.
-¿Una gratitud?: “A mi familia”.
-¿Una ingratitud?: “La desconsideración”.
-¿Un ídolo?: “No”.
-¿Un reproche?: ”Varios”.
-¿El teatro?: “Una pasión”.
-¿Un error?: ”Creer en todos”.
-¿Un amigo?: “Héctor María “Pucho” Corti”.
-¿Un rencor?: “No”
-¿Francisco Madero?: “Le dediqué más tiempo que a mi familia”.
-¿Pedro Bongianino? “Un laburador”.





Feliz haciendo lo que ama

“Hoy, nos toca escribirle a él: el que siempre se encarga de escribir por todos.
Es difícil, aunque no imposible, expresar con palabras lo que significas para nosotros; pero lo intentaremos.

Describirte tampoco es sencillo, porque sos el "hombre multifacético": el que trabajó y trabaja para que en nuestro pueblo (tuyo por elección) reviva la actividad cultural; el perseverante, el que siempre nos enseñó a luchar por lo que uno más quiere; el hombre sensible que nunca se muestra, pero se siente; el que lloró en silencio la partida de sus seres más queridos; el que siempre está dispuesto y disponible para lo que se lo necesite (desde animar una fiesta, prestar un alargue, publicar una noticia o ayudar a un vecino); el padre que más que consejos, dio el ejemplo, marcó límites y brindó mucho amor; el asador oficial de todos los domingos; el abuelo que juega hasta quedarse sin aliento con los nietos; el que se queda sin voz al ver a Boquita; el de las frases hechas que nos marcarán siempre; el "rezongón" cuando algo no sale como quiere... y la lista podría seguir interminablemente...

Pero este hombre, que más de una vez dejó sus reuniones familiares por compromisos sociales, es el mismo que nos llena de satisfacciones una y otra vez: sos feliz haciendo lo que amas y lo transmitís.

Siempre esperamos que se te reconozca todo tu trabajo, a pulmón, sin ningún tipo de remuneración, sólo con y por amor, responsabilidad y profesionalismo, y hoy llegó el día: te mereces todo lo bueno que te regala la vida y estamos super orgullosos de decir somos la familia BONGIANINO.

¡Te amamos!

Mary, José, Cristian, Andrea, Benjamín, Benicio, Javier y Cintia.
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