Adiós gran DT

Cultivó e inculcó la práctica del deporte. Dirigió en Calaveras cuyo equipo logró memorables títulos. Trabajó en distintos ámbitos, pero su labor trascendió por su asistencia a dolencias físicas. Víctor o “el flaco” fue referente de consultas y orientación.


Cuando expiraba el mes de agosto, nos dejó el convecino Víctor Pérez Fernández. Tenía 84 años de edad. Cumplió varios roles comunitarios, si bien una gran mayoría recuerda su trayectoria en el mundo deportivo, principalmente en el Club Atlético Calaveras aunque mantuvo vínculos con gente de todos los clubes pehuajenses.

Había nacido en Carlos Tejedor, pero en nuestra ciudad desarrolló sus inquietudes, trabajó en distintos lugares y formó su familia. Contrajo matrimonio con Norma Delaiti, de cuya unión nacieron tres hijos, Guillermo, Liliana y Gabriela Pérez Fernández, y le dieron siete nietos, Leticia, Mariela, Verónica, Federico y Nicolás Pérez Fernández, Camila y Delfina Ríos.

Fue empleado en Casa Duhalde y en la sucursal del Banco Nación. Se perfeccionó como masajista y en técnicas de quiropraxia, labor que alcanzó trascendencia regional. Se había recibido de podólogo y de martillero público, pero nunca ejerció esas actividades. En la última etapa de su actividad estudió parapsicología, que amalgamó como efectivo complemento de las tareas vinculadas a masajes y quiropraxia, sumado al profundo sentido espiritual que priorizó siempre.

PASIÓN POR EL DEPORTE
El deporte lo atrajo en todo momento. Atendió requerimientos de allegados a todos los clubes del distrito, pero su corazón estaba en el Club Atlético Calaveras. Fue jugador de básquet en equipos del “Cala”, integró la comisión directiva como Secretario, pero su rol de director técnico del equipo mayor de Calaveras fue relevante y caló muy hondo. Bajo su conducción el club ganó los campeonatos de primera división en 1968 y en 1969. Más tarde, en 1976, dirigió Independiente de Mones Cazón y obtuvo el subcampeonato.

Entre otros aportes deportivos, durante mucho tiempo se identificó y apoyó el ciclismo en Pehuajó, aportando sus conocimientos sobre prevención y aptitud física a diversos ciclistas de nuestro medio.

UN TÉCNICO MUY ORDENADO
En fútbol, fue un DT muy organizado y disciplinado, criterios que aplicó y le dieron enormes satisfacciones. En ese tiempo no había recursos tecnológicos. Victor llevaba un registro detallado y prolijo de todo el plantel que estaba bajo su conducción. No faltaba dato alguno, de puño y letra con impecable caligrafía figuraba la fecha de nacimiento, el peso, la estatura, la capacitación, el carácter y las condiciones futbolisticas de cada uno de los jugadores. Hasta una semblanza de los simpatizantes y la hinchada dejaba asentada cuando sus dirigidos resultaron campeones de la Liga Pehuajense dos años consecutivos.

Observar tres grosas carpetas, cronológicamente ordenadas, permiten corroborar la personalidad y el sentido de compromiso y responsabilidad del director técnico. Mirarlas y analizarlas generan emoción, al tiempo que permiten valorar la metodología de trabajo de un entrenador asumida medio siglo atrás.

Fue siempre de bajo perfil pero de elevados sentimientos. Hombre muy creyente, profesó el catolicismo pero tenía amigos de otros credos con quienes intercambiaba criterios acerca de la importancia de la fe en los seres humanos.

HACEDOR DEL BIEN
Su labor de asistencia a chicos, adultos y abuelos, para paliar efectos de algunas dolencias físicas, alcanzó notorias connotaciones. A su casa, en calle Del Valle, acudía gente de toda la zona, dando respuestas de alivio y superación de diversos padecimientos, al tiempo que irradiaba y estimulaba energías positivas.

Siempre inculcó la importancia de la actividad física, así como priorizó y practicó en su vida, el constante deseo de hacer el bien, ayudar al prójimo y cultivar la sana espiritualidad.

No fue posible realizar éste tributo en vida. Quizás no hubiese querido. Hoy, desde algún lugar, seguramente lo comparte con un gesto de estímulo, una palmadita sobre el hombro o un fuerte apretón de manos.

Gracias Víctor. Tu accionar perdurará. Adiós gran DT.



Compartir en Google Plus

0 comentarios:

Publicar un comentario