Un siglo de pasión azul

Seguramente hay muchos convecinos que vivieron y viven la pasión por el club de sus amores. Al cumplirse el centenario del Club Deportivo Argentino compartimos la expectativa en la casa de Aníbal Villarreal, pehuajense ligado a “los azules” desde la niñez. Recuerdos y emociones.

Faltan unas horas para que Deportivo Argentino cumpla 100 años de vida. Impaciente, nostálgico y feliz, Anibal Villarreal que en 7 meses cumple 80 años, rememora los tiempos vividos y compartidos en Depo, junto a su esposa Marta, que si bien es hincha de Defensores comparte hace 57 años la pasión “azul” de su esposo.

Aníbal, apodado “Petaco” en el ambiente futbolero, evoca el primer contacto con el club: “Tenia 7 años e iba a jugar a la cancha de Deportivo, que estaba en el centro, empecé a jugar y jugar, y me enganché. Tengo la ficha de afiliación del año 1951 emitida por la Liga”.

“Todos los chicos íbamos a jugar ahí, a la cancha donde ahora está el Colegio Nacional. Jugué algunos partidos y más tarde empecé a dirigir inferiores de Deportivo, cuarta, quinta, sexta división...Luego pasé a ser ayudante de campo de Julio Núbile, de Nino Dameno, del flaco Debórtoli. Siempre me elegían para ayudante de campo”, señala complacido.

EN “DEPO” TODA UNA VIDA
Y el vínculo jamás se cortó, al contrario se afianzó y se prolonga hasta la actualidad. Y los recuerdos proliferan en la charla, se entremezclan y la emoción predomina.
“Siempre trabajé para Deportivo. Toda la vida. En fútbol siempre cumpliendo distintos roles. Y los nombres de jugadores brotan en el relato. Son muchos y se limita a remarcar dos. Jorge Polverini y el Ciego De Antòn “ para mí brillantes figuras de Deportivo”.

Se avecina la celebración del centenario. No lo puedo creer dice Aníbal y exclama: “Gracias Dios viví todas las etapas. Siempre colaboré de corazón con el club y ahora los muchachos han sido muy buenos conmigo y han decidido ponerle a un palco mi nombre, en la nueva cancha. Es una gran satisfacción y espero verlo”.

No es fácil explicar con palabras la pasión que cultiva. “Los domingos ni comía para ir a ver a Depo. No quedaba otra que aguantarlo”, acota Marta con una sonrisa. “La familia me acompañó, menos mi señora, que es de Defensores”, agrega Aníbal y Marta remarca “Yo me críe con Defensores, pero siempre lo aguanté a Aníbal con Deportivo”.

LA SANGRE SE HEREDA
Ahora no todos se dan el inmenso gusto de compartir su pasión con las nietas. Delfina y María Luz siempre están a su lado. En las buenas y en las malas. “Ir con ellas a la cancha es una gran satisfacción, medio como ves que heredan la continuidad de lo que diste. Y son como yo, pero más bravas en la hinchada. Las tengo que parar”, acota seriamente.

Haciendo balance sostiene que en 72 años de convivencia “azul” son más las alegrías que las tristezas. “Muchos triunfos y hermosos momentos. De chico empecé de botiquín y hasta fui Vicepresidente. Pasé por todos los estamentos futbolísticos. Creo haberme ganado un respeto”, sostiene.

Cuesta creer que su club cumpla 100 años, pero es cierto que todo llega. Lo hace feliz que “el club está bien y crece en todo. “Mientras el físico me responda ayudo en todo lo puedo”, afirma e interiormente sueña con ver la inauguración del nuevo y moderno estadio.

Es inmensa la felicidad y la satisfacción de estar presente en este aniversario tan particular. “El club donde jugué, donde vi jugar a mis hijos y vi crecer a mis nietos. El club donde ayude a juntar monedas, cuando las cosas andaban mal, para pagar la luz, el club de mis amores, el club de mi vida, siempre azul y por eso quiero que todo lo que venga sea azul”.

Nuestro saludo y reconocimiento a todos los pehuajenses, presentes y ausentes, que en distintas etapas de la primera centuria trabajaron y trabajan por hacer al Club Deportivo Argentino cada vez más grande, más azul...

¡Feliz centenario!



RECUERDOS

-”Con Debórtoli inauguramos la tribuna de la cancha que ahora dejamos, cuando vino la primera Boca en 1972
Fue inolvidable, cosa de locos. Vino casi todo el equipo titular. Nos hizo 6 goles pero fue bárbaro, inolvidable”.

-”Vi la tribuna en la cancha del centro, vi hacer la que hay ahora y desaparecerá. Y ahora veo la construcción del nuevo estadio, habiendo participado además en la tarea de vender los terrenos”.

-Una anécdota muy especial con el recordado Juan Emilio “El Ciego” De Antón. “Lo tenía en sexta división, jugábamos una final con San Martín y me pidieron un 6, pues habían pedido a Tito Pallero de Defensores y no pudo. De Antón tenía 14 años. Hugo Biafore dirigía primera y me vino a pedir un 6. ´Ponelo a De Antòn`, dije. ´Pero es muy chico`, me contesta. ´No -insisto- ponelo´. Lo convencí y el domingo a la mañana, fuimos a hablar con el padre de De Antón. Dijo que sì. Lo pusieron y no lo sacaron nunca más. Fue una figura de Deportivo”.

-Cuando estaba con Nino Dameno tuve la suerte de dirigir a Depo en el estadio mundialista de Mar del Plata. Estábamos entre los 4 finalistas del provincial. Fue otra inolvidable experiencia.

-”Ver jugar a Deportivo era cosa de locos. Muchas veces perdía porque la pelota no entraba, pero jugaba bien. Siempre estuvo en la conversación. Perdíamos pero salíamos contentos de la cancha, porque hacían buen fútbol. Hoy es diferente, domina la parte física que futbolistica, van mucho al choque”.

-”Antes de los partidos, nos reuníamos en el club a tomar algo, jugar a las cartas o charlar. Y después nos íbamos a la cancha. Eso se perdió”.




¡Gracias abuelo!

"El abuelo me llevó a la cancha cuando tenía 6 años. Al principio solo iba a jugar con los demás nenes. Pero con el correr del tiempo se hizo una rutina, los domingos almorzar asado o pastas y después ir a la cancha. A través de los años fui comprendiendo el amor que le tiene al club. Nos conocemos entre todos y es muy lindo ambiente.
Para mí ir un domingo a la cancha con mi abuelo es la gloria sin dudas. Soy muy afortunada de tenerlo en mi vida, me transmitió los colores a flor de piel que hasta tengo el “Depo” tatuado. Mucho de fútbol no entiendo pero voy para acompañarlo a él y poder compartir tiempo juntos.
Estamos muy entusiasmados con lo del nuevo Garré, no vemos la hora que se termine. ¡Para mi abuelo es un gran sueño!"

Delfina Villarreal



"Abuelo, mi gordo!
Gracias por cada domingo de fútbol, alentando y siguiendo a Depo a todos lados, con frío, lluvia o sol. Ahí estábamos con Delfi, juntos siempre.
Gracias por los viernes de básquet, las cenas de aniversario y cada uno de los eventos. Gracias por todas tus historias de las campañas del Depo en las que acompañaste al club, por tu constante trabajo para que Depo progrese y hoy estés impulsando el fútbol femenino.
¡Me llena de orgullo de ver todo tu esfuerzo! Hoy me toca seguir al azul desde lejos, pero siempre estas vos, abuelo, con cada llamado después del partido contándome cómo jugó el equipo.
Estoy feliz de poder compartir los 100 años del Depo, el nuevo estadio y, agradecida a la vida por todos nuestros momentos juntos. Solo le pido al universo que seas eterno y que ¡la fiesta sea siempre azul!"

María Luz Villarreal
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