A los 85 años en las redes sociales


Jubilado de Correos y Telecomunicaciones. Ex comerciante y electricista. Actualmente incursiona en las redes sociales e intercambia informes y fotos sobre la ciudad y diversos temas de su preferencia. Una experiencia para tener en cuenta. Sus recuerdos, sus impresiones y sus inquietudes.


El envío de un mensaje a la cuenta de Facebook de nuestra revista, haciendo una consulta sobre una esquina pehuajense, motivó el contacto y luego el encuentro personal con este convecino, de 85 años de edad, que incursionó en la citada red social y encontró un medio de comunicación que lo atrapa y lo practica con sumo entusiasmo y dedicación.
En el comedor de calle Rivarola, junto a su hija, compartimos un gratísimo momento. Proliferaron recuerdos, los tiempos idos y el quehacer actual. Notebook sobre la mesa, Don Luis Delaite nos mostró parte de sus colecciones de fotos, muchas de imponderable valor histórico lugareño, y además su activa participación en el sitio “Pehuajenses por el mundo” donde aporta interesante material y en otros del amplio espectro que ofrece la web.
El octogenario jubilado telepostal, nacido en 1933, vivió con sus padres en la localidad de Chiclana. Cuando cursaba tercer grado se trasladaron a Buenos Aires donde continuó sus estudios y comenzó una nueva etapa. “Me fui más o menos en 1943 y estuve en Buenos Aires hasta 1955. Hice el servicio militar allá en el Ejército Motorizado Buenos Aires y una vez por semana hacíamos guardia en el Hospital Militar de Palermo”.
“La primera revolución del 55 estaba allá y después cuando derrocaron el gobierno de Perón ya estaba acá, pero con el corazón en la mano porque me podían llamar del ejercito, pero no me llamaron”, acota sonriente.


EN LA VENTANILLA DEL CORREO
La actividad laboral comenzó en Correos y Telecomunicaciones. “Empecé en Buenos Aires, a los 17 años, en una radio eléctrica que estaba en Palermo. Dependía del Correo y hacía las comunicaciones con los buques en alta mar. Después vine acá directamente al Correo”.
Estuvo 40 años en la oficina de Correo, siempre realizando tareas internas, por lo general en ventanilla. Fueron épocas de intensa actividad, funcionaban varias ventanillas para atender la demanda de la población y se atendían todas las estafetas que había en los pueblos del partido.
Los buzones eran fundamentales para al movimiento del correo. “Había varios en la ciudad, uno en la estación del ferrocarril, otro en casa Benavente, recuerda Luis. Se recolectaba la correspondencia dos veces al día, a la mañana tipo 7 :30 horas, y por la tarde se hacia otro recorrido a las 19 horas. El principal estaba en el Correo pero todos tenían movimiento, la gente despachaba las cartas”.
Cuando Delaite comienza en el correo de Pehuajó ya estaba instalado en calle Rivarola, pero anteriormente estuvo en la esquina de Del Valle e Yrigoyen, frente a casa Salcines, donde hoy funciona una heladería.

EN LOS COMICIOS SIEMPRE PRESENTE
El trabajo era intenso y casi todo manual. No había margen para aburrirse. “Lo que nos llevaban mucho tiempo eran las cartas documento. Cuando venia una persona por una sola no había tanto problema, pero cuando eran instituciones o los bancos con varias cartas documento, llevaba mucho tiempo”, rememora.
Luis fue protagonista de las tareas específicas en los tiempos electorales. “Viví en el correo varias elecciones. En el año 1961, elecciones para senadores y diputados, me tocó ir a Herrera Vegas (hoy partido de Hipólito Yrigoyen). Siempre se iba el día antes, por cualquier cosa, y al regresar de Herrera Vegas me acuerdo que se vino una pedrada impresionante en Pehuajó. Felizmente alcancé a llegar a casa antes que comenzara esa pedrada”.
“Me tocaron varias elecciones, estuve una vez en el Colegio Nacional, otra en la escuela Sarmiento. Como siempre se empezaba a la mañana y terminábamos a última hora de la tarde”. Tiempos de comicios donde el protagonismo del hombre era fundamental, dado que no existían los medios de comunicación actuales.

TAMBIÉN ELECTRICISTA Y COMERCIANTE
A propósito de medios de comunicación, Delaite recuerda que “también había servicio de telégrafo en el Correo. Hasta el año que me jubilé, en 1994, funcionaba el telégrafo. Después vinieron las teletipos”. Instrumentos que ya son historia pero viven intactos en las retinas de este pehuajense, que se jubiló a los 57 años y 10 meses, “porque tenía aportes de más, y se disponía la compensación de la caja de jubilaciones”.
Siempre fue activo e inquieto, quizás uno de las claves para mantenerse saludable a pesar de los años transcurridos. Recuerda su oficio de electricista durante unos 20 años. Hacía trabajos a domicilio, alternando con sus tareas en la oficina de Correos. Después se alejó y “pusimos con mi señora una distribuidora de artículos para peluquería y la tuvimos muchos años también”, señala.
Alejarse de un ámbito laboral donde estuvo la mayor parte de su vida no significó trauma alguno. Al respecto, sostiene Don Luis “Los años de jubilados los he pasado bien. Sin extrañar el correo, que fue una etapa cumplida en la vida. Hacía otras cosas además. Tuve una quinta donde cultivó verduras, frutales, flores”.


Y AHORA EN LAS REDES SOCIALES

Y hace poco más de tres años comenzó a identificarse con la computadora. Ahora es su aliada cotidiana con la cual incursionó en un mundo diferente y por momentos atrapante. “Estuve publicando fotos, unas 350 desde el 13 de marzo del año pasado al 13 de marzo de este año, todos los días una distinta, menos los domingos. Todas del historial de Pehuajó”.
Y este menester no solo se limita a sentarse frente a la computadora. También hace exteriores, indaga y recoge fotografías de sitios y lugares de connotación histórica lugareña. “Ahora -dice- quise hacer algo distinto pero mucha gente no se anima. Les ofrecí que eligieran que querían ver. Gente que me sigue de otras provincias, algunos del extranjero, pehuajenses que se fueron. Les dije si querían recordar algo del tiempo cuando estaban acá, pero todavía no ha tenido eco”.
Y es evidente que el tema comienza a apasionarle y se ha traducido en una fructífera ocupación del tiempo libre, porque dedica gran parte del día a apoyar a su esposa en las tareas de la casa, hacer mandado y trabajos de mantenimiento en el hogar. Volviendo a internet, participa en páginas sobre monumentos, música, elementos antiguos, etc. “Estoy armando otros archivos, hice todo lo referido a la ciudad y ahora quisiera hacer algo sobre chacras y estancias del partido de Pehuajó”, manifiesta como anticipo al accionar futuro.
“Estoy muy contento. Hasta ahora lo voy haciendo tranquilo y con ganas. Aprendí pero no mucho, igual me alcanza”, exclama sonriente al final del encuentro que nos dejó sensaciones muy positivas, diríamos ejemplificadoras, para ser tenidas en cuenta por aquella franja de la comunidad que afronta el tiempo se senectud y muchas veces le cuesta elegir acciones para hacerlo más llevadero”.

Nuestras congratulaciones, nuestro apoyo y los mejores deseos. Nunca es tarde para aprender y mucho menos para iniciar nuevas experiencias.
Y como dice Don Luis Delaite ¡Vamos a ver hasta cuando aguantamos!…


PING PONG
-¿Un deseo?:“Que todo
mejore”.
-¿Un recuerdo?:“Mis padres y
hermano”.
-¿Un rencor?: “No tengo”.
-¿Un amigo?:“Algunos”.
-¿Un enemigo?: “Hasta el momento no tengo”.
-¿Una gratitud?: “El cariño de la gente”.
-¿Una ingratitud?: “Ninguna”.
-¿Una esperanza?: “Más unión entre nosotros”.
-¿Un amor?: “Los momentos que estoy pasando”.
-¿Una frustración?: “No lograr el final”.
-¿Un libro?: “Me faltan para leer”.
-¿Un ídolo?: “Mi padre”.
-¿El correo?: “Todo, mi segunda casa”.
-¿Pehuajó?: “Casi toda una vida, estoy muy agradecido”.
-¿Luis E. Delaiti?: “Una entrevista que no esperaba”.
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