Oh glorioso San José Obrero

La comunidad de la capilla San José Obrero recibió con sumo beneplácito una imagen del Santo Patrono de los Trabajadores, por iniciativa de Ricardo Daniel Bernal, vecino del barrio, quien la trajo en su reciente peregrinación a Luján, en bicicleta, con el propósito de dejarla en ese sector de la ciudad.

En la misa dominical del pasado domingo 18 de febrero, Bernal junto a su familia, presentó la aludida imagen a la feligresía y quedó custodia de la Capilla hasta tanto se concrete su destino final. Explicó a los asistentes que construyó “una réplica en vidrio del campanario de la capilla San José Obrero, qué incluye en su interior la imagen del santo”.
El destino final -indicó- es entronizarla en una ermita a construirse próximamente en el barrio Obrero de nuestra ciudad. Bernal mencionó además la inminente conmemoración del cincuentenario del barrio ATEPAM, aledaño a la capilla, donde seguramente habrá alguna celebración alusiva.
Ricardo señaló además que en lo personal siente “una alegría y satisfacción al haber podido realizar esta modesta obra y que la misma sea parte de una ermita”. Otro logro, al cual adherimos, del inquieto convecino que sigue propiciando pedaleadas y ya piensa en la 4º peregrinación a Luján, que este año “será muy larga y parte de un proyecto personal muy ambicioso”, manifestó.

Como corolario al sencillo acontecimiento, acaecido en el inicio de la cuaresma 2018, concluimos con una oración a Oración a San José Obrero:
“Glorioso San José, modelo de todos los trabajadores, te ruego que me alcances la gracia de trabajar con conciencia, anteponiendo la llamada de mis deberes por encima de mis faltas.
Quiero trabajar con alegría, teniendo en cuenta que, por medio del trabajo, usaré los dones que en su bondad Dios me ha regalado, para trabajar con orden, prudencia y mucha paciencia.
Que nunca me rinda ante el cansancio o las dificultades. Que pueda soportar las cargas y responsabilidades con la fuerza la cruz.
Quiero que mi esfuerzo en el trabajo sea realizado, sobre todo, con pureza de intención y con desprendimiento, concientizándome de que la muerte me espera en algún momento y deberé rendir cuenta del tiempo perdido, de los talentos desperdiciados, de las cosas buenas que omití hacer.
Oh patriarca San José, junto con María no te olvides de presentar mis obras a Jesús y condúceme siempre para que éstas siempre le sean agradable a Él, al Padre y al Espíritu Santo. Amén”.
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