Atreverse, elegir y disfrutar

Es docente en zonas rurales y desde hace meses sumó a su vida una actividad deportiva que cambió por completo el transcurso de sus días. El atletismo le abrió las puertas a un mundo saludable y placentero, donde prevalece la amistad y las buenas ondas. Se siente feliz, contenta y está convencida que siempre es bueno asumir la realidad, saber elegir y disfrutar la vida haciendo lo que le gusta, ama y le hace bien.


Llegó al mundo del atletismo “de casualidad” a fines del año pasado. Fue un problema de salud lo que determinó sus comienzos en el pedestrismo. “Tenía dos caminos a seguir: continuar igual o querer estar bien”, recuerda Verónica Abanz (38), meses después de tomar una decisión que le otorgaría bienestar físico y mental.

“Conocí a Marcelo Correa, en ese momento profe de atletismo de mis dos hijos mayores, que me invitó a sumarme a correr. Mi primer carrera fue en un duatlón junto a mi hijo Francisco y desde entonces no paré. Encontré una terapia, un modo diferente de encarar los problemas y muy buenos amigos”, afirma.

La ahora atleta pehuajense asegura que “desde un principio” la práctica del pedestrismo “fue una forma de compartir un deporte con mis hijos”, pero con el paso del tiempo la situación cambió: sus descendientes eligieron otros deportes y ella siguió sola con su apasionante aventura atlética.

Verónica disfruta cada momento de su nueva actividad. Está conforme y feliz con su decisión. “Para mí nunca fue un sacrificio. Al contrario, fue una forma de demostrarme que era capaz de hacer cosas por mí”, sostiene, y señala que las primeras evaluaciones “son 100% positivas. Todo lo que haga uno para mejorar, independientemente si salen bien o no, es positivo. Quiere decir que al menos lo intentás y eso es lo que quiero transmitirles a mis hijos”.

“Espero Dios me de la salud suficiente para continuar haciendo esto que tantas satisfacciones me ha dado”, implora Verónica que durante 2015 participó Hi Race de Sierras Bayas y Desafío Lancero en Olavarría, en la carrera solidaria y en la M42 de Villa Ventana, en Xtrial Extreme de Villa Giardino, Córdoba, y en la K21 de Salomón, Tandil.


DOCENTE EN EL CAMPO

Además de deportista, la pehuajense es esposa, madre de dos hijos y docente de biología en escuelas rurales de Magdala, Girondo y Nueva Plata y en la Secundaria 7, por lo que a veces coordinar horarios “es difícil” entonces “se entrena en los momentos que se puede, pero por ahora estamos organizados ya que también mi familia tiene actividades. El apoyo de la familia es fundamental para poder seguir con esto”.

Al referirse a la actividad docente, manifiesta estar altamente satisfecha con su desempeño en ámbitos rurales y exclama: “Amo lo que hago, hace diez años que viajo a estos mismos lugares. Y eso que hemos pasados situaciones poco gratas como las inundaciones de 2012 a la cual llegábamos al colegio pasando por unos ladrillos y los chicos salían del campo a caballo dos horas antes para estar a las ocho de la mañana. Un ejemplo y enseñanza para nosotros docentes y demás alumnos”.

“Estoy feliz y conforme con la posibilidad de unir y llevar adelante las actividades docente y deportiva. Hacer lo que a uno lo hace feliz y además trabajar de lo que a uno le gusta no tiene precio y es doblemente satisfactorio”.

Para finalizar y al dejar un consejo a quienes tal vez no lograron decidirse por realizar una práctica atlética, Verónica dice: “En principio no hacer las cosas obligados o que se torne una obligación. Sino buscar que es lo que a uno lo llena como persona y lo que le hace bien. Ya sea caminar, andar en bici o elegir practicar un deporte. Disfrutar de lo que uno elige hacer, esa creo es mi clave”.


AGRADECIMIENTOS
“No quiero dejar de agradecer a mi grupo fiel. A Marcelo Correa, Guillermo Padulo y Eugenio Fernández Long y a María Julia que siempre está aconsejándonos y dándonos una mano”, termina expresando Verónica Abanz.



PING PONG

-¿Un deseo?: “Que mis hijos nunca digan no puedo hacerlo o no soy capaz de hacerlo”.
-¿Una gratitud?: “A Dios”
-¿Una ingratitud?: “Que la gente sea mal pensada”
-¿Una alegría?: “Mis hijos”.
-¿Un libro?: “Naúfrago”.
-¿Un ídolo?: “Mis padres”.
-¿Un amor?: “Mi familia”
-¿Una esperanza?: “Que nadie tema a emprender lo que le gusta”.
-¿Una frustración?: “No haber empezado antes”,
-¿Un recuerdo?: “Mis amigas”.
-¿El pedestrismo?:  “Mi cable a tierra”.
-¿La docencia?: “Mi elección”.
-¿Dios?: “Todo”.
-¿Pehuajó?: “Mi lugar”
-¿Verónica Abanz?: “Mamá por sobre todo”.
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